Marcada por las multitudinarias marchas de 2019 la vecina República cambia de rumbo político en medio de una histórica Convención Constituyente, que promete fuertes debates, y, una elección que vira hacia la izquierda en las tendencias del electorado chileno

Por Luis Martínez, Redacción Jornada

Es que la pandemia sacó de las calles a los miles de manifestantes pero no pudo frenar el instinto de cambio que persigue la mayoría de los habitantes de Chile, cansados de una desigualdad conocida por ellos y negada por el resto del mundo al creer en una Nación madura y sin sobresaltos. El cansancio del pueblo se mostró en las calles aquel 2019 efervescente en la vida política y social chilena que motorizo un cambio sin vuelta atrás.

Así, en ese marco Chile giró a la izquierda en las elecciones constituyentes a modo de castigo a las fuerzas tradicionales y consiguieron una amplia mayoría en la asamblea que deberá  redactar una nueva Constitución para archivar definitivamente aquella legada por el tristemente célebre dictador Augusto Pinochet.

Obtuvieron 45 de los 155 delegados más 28 representantes de la lista Apruebo con Dignidad, formada por el Frente Amplio (la izquierda que surgió de las rebeliones estudiantiles en 2011) y el Partido Comunista.

Pero no terminan allí las sorpresas, esa Asamblea será presidida por una mujer que además es de origen Mapuche, muchos cambios para una conducción política conservadora que, al menos en quienes conducen el país, parece no entender los mensajes de la sociedad. Elisa Loncón, mapuche  y docente conducirá el órgano que dará, ni más ni menos, una nueva Carta Magna a ese país.

La cruda realidad chilena

Por todo esto, en el matinal de radio Jornada “Juntos de mañana” (FM 91.9) buscamos la opinión de alguien que conoce profundamente la realidad política de ese país. Se trata de Marta Lagos, Licenciada en Economía, directora fundadora de la Corporación Latinobarómetro y encuestadora.

Arrancó y nos dijo, “Yo creo que aquí hay una serie de acontecimientos previos que vienen anunciando este resultado, otra cosa es que la casta política de Santiago no haya querido entender el mensaje. Se ha dado una derrota masiva en mayo y que se concretó en las últimas elecciones donde el electorado desecha a los tres candidatos de  los tres partidos de la coalición de gobierno y elige al candidato que no tiene partido. Eso está entendido aquí como la sepultura de la derecha tradicional de los partidos de gobierno”, señaló. 

Fue más allá Lagos y sostuvo “estamos en una época donde la política está mal, los partidos están mal nadie quiere partidos”, y añadió “las encuestas, en realidad la encuesta había una sola, se equivocaron”. 

“Nadie esperaba tres millones de votos y nadie esperaba un candidato con un millón de votos. Esto es un fenómeno político  electoral de envergadura que cambia la manera de competir en la elección presidencial de noviembre”.

Los cambios en Chile, el fin de la derecha

“Yo creo que es el inicio de una nueva época donde se acaba la derecha como la conocíamos, esa derecha profundamente ligada al empresariado, esa derecha que defendía a Pinochet, esa derecha más bien autoritaria que era democrática por fuerza, una derecha llena de cómplices pasivos. Esa derecha fue jubilada, eso es un hecho muy significativo. Puede ser considerada la última elección de la Constitución del ’80 y la primera de la Nueva Constitución, estamos en un punto de inflexión. Los votantes claramente dieron una señal muy fuerte de que no tienen nada que ver tanto con los partidos de la Concertación como con los partidos de la Derecha. Además, hay un cambio generacional importante”, puntualizó.

De lejos, Chile se ve mejor

Sobre la visión que el mundo suele tener de Chile como un país exitoso y sin mayores sobresaltos económicos Lagos puntualizó “el mundo tiene una visión de Chile absolutamente romántica, ilusoria que no tiene nada que ver con lo que piensan los chilenos, eso ha sucedido por décadas. Pero como digo la derecha está derrotada y muy probablemente que por primera vez lleguen a segunda vuelta dos candidatos de la hoy en día oposición, una centroizquierda y una izquierda”.

“Lo que estaría haciendo ahora Chile es volviendo a tener un gobierno de izquierda en este caso con las transformaciones que no se pudieron hacer en los primeros 20 años por la ley Binominal y por la Constitución del ’80, que hacía imposible ningún cambio. Este es uno de los grandes motivos por los que viene la revuelta social y viene la demanda de una nueva Constitución que va a permitir la instalación de garantías sociales, aumento de los impuestos y pasar a ser un país de la OCDE como son los países de la OCDE, nosotros somos un país falso de la OCDE no tenemos ni los niveles de tributación que tienen los países de la OCDE, antes y después de los impuestos Chile no tiene redistribución del ingreso. Hay cosas básicas que tienen los países del primer mundo que uno lo puede llamar socialdemócrata o como sea, yo lo llamo civilización. Porque en este momento tenemos la mitad del país que gana 500 dólares con los mismos precios de comida que hay en un país de Europa, esto no se puede llamar civilización”.

La dura realidad de vivir día a día 

“Un litro de lecha vale aquí lo mismo que en Alemania, es decir, es imposible comer con esa cantidad de dinero. Aquí hay una contradicción intrínseca entre el Producto Bruto del país como total y cómo se redistribuye ese Producto Bruto. Hay un control de la economía por parte de cinco familias que tienen el 20% del PIB que se las arreglan para pagar la menor cantidad de impuestos porque el sistema impositivo lo permite. Aquí lo importante es producir un Estado sólido que sea capaz de poner las garantías sociales que se requieren. No puede ser que un chileno deba esperar un año a que lo operen porque no hay camas en un hospital, no puede ser que haya una diferencia de educación del niño que va a la escuela pública que no sabe leer, no entiende lo que lee y estamos hablando de cosas básicas. Si usted me dice que eso es izquierda pues sí vamos a la súper izquierda”, sostuvo. 

“Es una vergüenza que Chile no haya eliminado la pobreza completamente con los 25 mil dólares per cápita que tiene, es una vergüenza que la mitad de la población no haya podido transitar el crecimiento económico durante 20 años. Entonces esa concentración del dinero, esa concentración del poder económico es lo que se ha mantenido con la instalación de la Constitución desde Pinochet”, sostuvo y agregó que “hay una vida nada tiene ver con los ingresos del país, nosotros somos lindos de lejos”, cerró.

Ahí está un claro panorama de la situación chilena, un humilde aporte para que podamos entender la ebullición política representada por las violentas movilizaciones que no han sido más que fuertes revulsiones de una sociedad cansada de esperar. Ahora solo queda aguardar que las urnas hablen en noviembre.


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