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Inflación alta, sueldos planchados

Sigue alta la inflación, y subiría en abril. Universidades al combate. Echar empleados, goce absurdo. Aumenta la represión, crece la inseguridad. Viajes de placer: el presidente nos mete en la beligerancia entre Irán e Israel

13/04/2024 22:26
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Por Roberto Follari, Especial para Jornada

La inflación oficial en la CABA fue de 13 puntos y fracción. Llamativamente, el INDEC dio bastante menos para todo el país: 11%. Si creemos al número, habrá que advertir que se trata todavía de dos dígitos, casi de igual número que el más alto registrado en todo el gobierno anterior.

  Se cayó la ilusión de una baja sensible para marzo. Los desmoronantes aumentos de tarifas (gas, luz, agua y transporte) empiezan a golpear ahora, lo que lleva a imaginar que abril será aún peor, de modo que la pretensión de una baja fuerte de la inflación “te la debo”.

  Ello se acompaña de maniobras confusas, como no homologar los aumentos para algunos sindicatos (caso camioneros) argumentando que ello tiene efectos inflacionarios, pero el gobierno no tiene problema con cualesquiera otros números que suben la inflación: aumentan los combustibles, aumentan las tarifas bruscamente, y todo ello opera sobre un aumento general de precios. Todo puede aumentar, pero en cambio los sueldos están sujetos a limitaciones; así como las jubilaciones han sido sometidas a un retraso por los dos meses más fuertes de peso inflacionario (diciembre y enero), que juntos hicieron nada menos que un 46% de incremento.           

                                      

  Fue de Ripley la ostentosa declaración del ministro de Economía, basándose en un bot puesto en una red social. Increíblemente, el máximo responsable de la economía nacional no sabe lo que ocurre en su área, y cree infantilmente…¡¡que los precios han bajado!! Lo mismo sucedió cuando Milei acudió a uno de los periodistas que lo ayudaron a auparse: con Fantino, el presidente lanzó que los precios habían descendido, dado que la broma virtual así lo estipulaba. Las prestidigitaciones retóricas de Adorni -que ha ido perdiendo su tono sobrador en la medida en que no tiene respuestas satisfactorias para diversas preguntas- no sirvieron para responder sobre el asunto.

  Mientras, la llegada del frío salvó al país en medio del dengue, el cual desnudó la total ausencia del Estado en las emergencias públicas. Ya ha pasado con inundaciones en diversos sitios del territorio, y ahora con el dengue: un gobierno que no cree en el Estado, es un gobierno de Estado ausente. Los consejos de “no usar pantalones cortos” de parte del ministro de Salud, cuesta creer que son el centro de una campaña gubernamental contra la enfermedad en ciernes.

 

Ojo con las universidades

  Hay quienes parecen creer que la tranquilidad de las universidades en los últimos años, garantiza una especie de paz perpetua. Y se chicotea y azuza a las casas de altos estudios con toda clase de ataques verbales (el secretario Alvarez es fuerte ejemplo), suponiendo que se las va a someter o disciplinar. La monumental manifestación habida en Mendoza el día jueves, dejó clara una cuestión: no es lo mejor despertar a esta institución, que puede pasar como adormilada para el resto de la sociedad, y que está dispuesta a dar batalla por un presupuesto que le permita funcionar normalmente. El anuncio de un 70% de aumento presupuestal es engañoso: es un 70% sobre gastos que no sean de salarios, lo cual es sólo el 10% del gasto total. Es decir: el aumento es de apenas 7% sobre un total por completo insuficiente, dado que está nominalmente con los mismo índices del año 2023 (sin adecuación por una inflación de casi el 200%).

  Cuadras y cuadras de docentes, administrativos y estudiantes, mostraron en la plácida Mendoza que la universidad puede ser uno de los focos de movilización más fuertes en el total de la sociedad. Muchos decanatos acompañaron la marcha: también lo hizo la Rectora, quien se hizo acreedora de silbidos y abucheos por su publicitado apoyo al Pacto de mayo.

  Los que gestionan y se benefician con el Pacto, son las mismas autoridades nacionales que niegan el completo financiamiento a las universidades. No se puede dejar de saberlo: se apoya a las universidades, o en cambio se apoya al Pacto. Ambas cosas a la vez, es incompatible e incoherente, y así se le hizo saber a la Rectora, que no pudo finalizar su alocución a la salida de la Facultad de Educación en su edificio del Centro.

  Es que no se trata de “la crisis”, una especie de hecho indómito e informe que cayó del cielo como un meteorito: la decisión política de no financiar a las universidades es parte de la decisión política de no financiar nada en el Estado, ni salud ni educación. Es fruto de una política neoliberal de derechas, que hay sectores de la derecha ideológica que intentan disimular hablando de modo genérico e impreciso.

  Las universidades son las que forjan nuestros profesionales. Son centrales a la sociedad: sin ellas no habría médicos/as, ni enfermeros/as, ni agentes del Derecho, ni gente que por ingeniería construya puentes, o por arquitectura construya edificios. Los universitarios son socialmente necesarios, con lo que aportan para acciones imprescindibles.  

  El día 23 viene la movilización generalizada en todo el país contra el desfinanciamiento de las universidades: será un anticipo del paro general que prepara la CGT para mayo, así como de los desfiles sindicales del 1 de mayo.

  Es que los sindicatos están en fuerte movida. Y es eso lo que llevó al paro de choferes en la CABA el último viernes, trayendo el caos al transporte mayoritario en la zona más poblada del país.

Hacia la guerra en Medio Oriente: Argentina debiera ser neutra

  Irán lanzó el anunciado ataque hacia Israel, tras la agresión desde este país al edificio diplomático de Irán en Damasco. Israel seguro subirá la apuesta, de modo que la escalada muy probablemente acabe en actos de guerra abierta. Por cierto que el ataque israelí a una sede diplomática es un acto extremo de violación de leyes internacionales, dado la inviolabilidad internacional que se concede a esas sedes.

  Si eso se liga a los aprestos militares europeos para enfrentar a Rusia -un país que no tiene cómo emparejarse a la OTAN- se advierte que el peligro de una guerra de proporciones enormes está cercano, y que sólo alguna inesperada muestra de capacidad diplomática podría protegernos de esa conflagración.

  Son guerras en las que no tenemos que ver. No están en juego intereses argentinos actuales allí. Decir que es “el mundo occidental” lo que está en juego, es negar que los miles de musulmanes que viven en Argentina puedan tenerse en cuenta: ellos son tan occidentales como nosotros. Si se dice que “debemos estar con los grupos democráticos”, habrá que admitir que el gobierno de ultraderecha religiosa de Israel no es menos extremista que la teocracia iraní: de hecho, Netanyahu no es plenamente un gobernante con legitimidad democrática, pues las manifestaciones en su contra eran comidilla permanente antes del ataque de Hamas a comienzos de octubre.

  Milei volvió presuroso de su viaje a Estados Unidos, pues la seguridad se volvió incierta en la nueva situación mundial. El presidente argentino se ha jugado a favor de Israel de modo muy abierto y explícito, y ello es un grave problema en una conflagración que puede tener consecuencias catastróficas.

  Argentina merece quedar afuera de todo esto, de un conflicto cuyas proporciones serán caudalosas y de largo plazo. Esperemos que la dirección política en al país exija la paz y la neutralidad, banderas históricas de la diplomacia argentina en casos análogos.

  Mientras, el presidente se reunió con un Elon Musk que sabe qué quiere llevar de la Argentina, sin que sepamos qué ganaríamos con él. Es el mismo Musk que presiona al gobierno elegido democráticamente en Brasil, y que habló burdamente de dar golpes de Estado en Bolivia. Un ejemplo de potentado que no respeta la democracia.

  Milei no se entrevistó con ninguna figura política de peso en su viaje -ni remotamente con Biden-, recibió una presea privada en un espacio del judaísmo, y anunció su separación con Fatima Florez, dando final a una relación que los vio pocas veces juntos, dando lugar a muchas conjeturas.

 Represión de la política sí. Represión del delito, poco

  Bullrich decidió apurar la represión: así hubo acciones policiales violentas contra movimientos sociales el miércoles, y contra protestas en el Congreso el viernes. Policías en cantidades desmedidas cubriendo cualquier protesta social.

  Obvio que esos efectivos no están atendiendo acciones contra el delito. Las fuerzas de seguridad se han constituido en fuerzas de represión, pero no de seguridad. Los casos de violencia delincuencial abundan, en la medida en que la situación social empeora. El gobierno, tan ausente como en el dengue.

  Mientras, la interna oficialista en Diputados alcanzó tintes apocalípticos. El modo en que se sacaron de encima -Menem y la hermana de Milei- a Pagano y a Zago, mostró  falta de democracia interna, y ninguna consideración hacia los reglamentos del Congreso.

  Pagano había sido elegida jefa de la comisión de juicio político con todos los requerimientos reglamentarios: se la está bajando igual. Con ello se quita el cargo también a quienes la siguieron en los puestos sucesivos, así como se irrespeta la firma formal de los diputados y diputadas que aprobaron esa conformación de la comisión.

  Dentro de la copiosa presencia de la familia Menem en diversos cargos de gobierno, aquel que está a cargo de la Cámara de Diputados…¡¡suspendió la reunión con un aviso dos minutos antes de que esa reunión se realizara!! Insólito. La irregularidad del procedimiento es flagrante.

  Zago había apoyado a Pagano: se tuvo que ir y formar un bloque aparte, aunque -según él- en apoyo a LLA. La interna es fuerte, porque él y Pagano dijeron actuar en base a expresas instrucciones de Javier Milei.

  Habrá que ver qué más de esto se muestra en el futuro, y si el conflicto no repercute más arriba en la escala de mandos gubernativos. Por ahora, quizá no es para el país la preocupación principal: muchos argentinos esperamos que el alineamiento automático que el presidente ha mostrado con Israel, no se transmita a la actual situación de posible guerra en Medio Oriente.

  Queremos la paz. Esta guerra no es nuestra: que no nos metan en peligro por intereses que no son los nuestros. Existen razones para oponerse a Irán: pero el ataque inicial, en este caso lo hizo Israel con el mortal ataque a una sede diplomática iraní. Y la masacre permanente hacia los palestinos desde hace seis meses, es de por sí muy explícita. De modo que ni un bando ni el otro: la tradición neutralista argentina, que se ejercitara en la Segunda guerra mundial, ojalá pueda ser retomada.

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Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista Diario Jornada.

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