Newsletter de Mauricio Llaver

¿A QUIÉN QUEREMOS MÁS? El viernes por la noche el presidente de la Nación nos puso a los mendocinos en un dilema de hierro. ¿A quién queremos más? ¿A él o al gobernador? Justo cuando celebrábamos una nueva apertura de actividades, con el fin de semana largo por delante, nos sacudió con el no-anuncio de que nos quiere cerrar de nuevo, encima sin precisiones. Fue de sopetón, como lo hizo con Vicentin o como cuando le quitó fondos coparticipables a CABA (es el modo que tiene esta gente de construir confianza). Así que ahora en Mendoza estamos así: sabiendo que uno nos autoriza a recuperar un poco de libertad, mientras que otro, con una autoridad superior, nos dice que tenemos que volver atrás, mientras ajusta los detalles. Yo tengo una intuición de lo que va a pasar, pero mejor me la guardo. Simplemente dejo constancia de que la pregunta de estos días será: ¿A quién queremos más? ¿A Alberto o a Rody?

UNA MUESTRA INMEJORABLE. El anuncio del viernes fue una muestra inmejorable de lo devaluada que están la imagen y la palabra del presidente. En resumen, pasó dijo esto: reconoció (sin reconocerlo) que la cuarentena está fracasando; pidió un nuevo esfuerzo a una población exhausta; le echó la culpa de todo al virus; hizo referencias económicas tibias y se olvidó justito del dólar; se hizo acompañar por tres gobernadores de palabra tan vacía como la suya; aclaró, eso sí, que él ama a las provincias en las que va a retroceder, lo cual nos deja mucho más tranquilos; y, lo más importante, se dirigió a “todos y todas”, el nuevo mantra de recitado obligatorio en las ceremonias del Estado.

¿Y AHORA? ¿DE QUÉ LADO ESTÁN? Así que ahora, mientras esperamos que se confirmen los alcances del no-anuncio, se abre una pregunta muy interesante para los mendocinos: ¿Qué haremos? ¿Obedeceremos calladamente y meteremos al genio dentro de la botella? ¿Nos mandarán masivamente a las fuerzas de seguridad para controlar nuestros movimientos? ¿Y cómo actuará la totalidad de nuestra dirigencia, en esta tensión entre un gobernador que quiere abrir y un presidente que quiere cerrar? Esto lleva a la pregunta: ¿Qué opinan los políticos mendocinos que no están en el gobierno? Senadora Anabel: ¿De qué lado está? Diputados del Frente de [email protected]: ¿De qué lado están? Diputado Ramón, que no es del Frente de [email protected] pero es del Frente de [email protected]: ¿De qué lado está?

FRONTERAS MENDOCINAS (CIELOS): A AUMENTAR LA PRESIÓN. Más allá de lo que pase con los anuncios del presidente, Suarez había pedido esta semana que volvieran los vuelos. Y sí, hay que presionar para que dejemos de ser una vergüenza mundial, la de ser uno de los países que más cerradas tiene sus fronteras aéreas (junto con la cuarentena más larga del mundo). Una idea: aprovechar los vientos de sana rebelión frente al poder central que manifiestan otras provincias, como Córdoba y Santa Fe, y hacer una fuerza mayor entre todos juntos. Si hay protocolos para todo, ¿cómo no va a haber uno para los aviones y los aeropuertos? Un dato impresionante marca el impacto de lo que está ocurriendo: en enero teníamos 220 vuelos semanales, varios de ellos directos desde Lima, San Pablo, Panamá… Dios santo, cuánto terreno tendremos que recuperar.

FRONTERAS MENDOCINAS (TIERRA): A MEJORAR LA GESTIÓN. Un amigo vivió esta semana una experiencia muy mala regresando por tierra a Mendoza. La resumo, con el obvio reclamo de que eso tiene que cambiar. Y con el agregado de que en el gobierno prometieron al día siguiente retirar las “cápsulas” con que se guían a los vehículos: “Nos tuvieron más de 5 horas tirados a un costado de la ruta en Desaguadero esperando la ‘cápsula’, cambiando los horarios en que informaban que iban a empezar el recorrido. Luego nos sacaron los registros de conducir diciendo que nos los devolvían en la terminal de ómnibus, como si fuéramos delincuentes a quienes se les retira el pasaporte. Escoltados por un patrullero, empezamos a 60/70 km/hora nuestro viaje, cambiando cada unos 15/20 km de custodia, con lo cual cada vez que cambiábamos nos dejaban de noche al costado de la ruta con camiones que nos pasaban por el costado a toda velocidad. Esto implicó 7 patrulleros (más de 14 policías) dedicados a esto. Con dos o tres turnos, todos los días de la semana, tenemos más de 30 policías dedicados a esto, para escoltar gente que ya presentó online declaraciones juradas, test negativos de hisopados (que tuvimos que realizar de manera privada y cuestan $7.000), domicilio en Mendoza, DNI, constancia de cobertura médica en Mendoza, y ya teniendo un permiso firmado por el gobierno para dirigirme a mi domicilio”.

IN GOD WE TRUST. Los billetes de dólar llevan la leyenda “IN GOD WE TRUST”, que significa “Confiamos en Dios”. Acá estamos más creyentes que nunca, pero no creo que sea por el Papa Francisco. Esta semana todos los que tenían un pesito corrieron a confiar en el billete verde, y el precio subió 17 -18 pesos (150 el lunes, 167-168 el viernes, según la cueva). Eso implica una devaluación del 11%-12%, que en cualquier país desarrollado hubiera eyectado por lo menos al ministro de Economía, anche al primer ministro. Pero acá siguen todos los mismos y peleándose entre sí, mientras nos entretienen con el culebrón trágico de Venezuela. Y eso que no embocan una desde el lejanísimo 10 de diciembre de 2019.

El FMI, AF Y CFK. (Carlos Pagni, La Nación). “El Fondo dice que no pedirá un ajuste. Pero pedirá ‘un programa sustentable’. Es decir, ajuste. Este será el eje de la discusión más relevante entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El mayor desafío que enfrenta el Presidente es que la líder del oficialismo no volvió ni mejor ni peor. Volvió anacrónica. Los criterios operativos de la vicepresidenta hacen juego con un mundo en el que la tonelada de soja valía 600 dólares; existía un superávit fiscal que permitía prescindir del crédito externo; al Fondo no se le pedía plata, sino que se le devolvía; los Estados Unidos solo miraban hacia Medio Oriente, porque recién habían sufrido el ataque a las Torres Gemelas; en Iberoamérica gobernaban Chávez, Lula, Bachelet, Mujica, Evo Morales, Correa y Zapatero, y lo más importante: el principal opositor había sacado 17% y no 41% de los votos”.

EL FRACASO DEL “NO PLAN” (ESPANTANDO AL CAPITAL). (Sergio Berensztein, La Nación). “Alberto Fernández aún considera que los costos de modificar el curso de acción en materia económica son, a pesar del fracaso de su ‘no plan’, más significativos que los del statu quo. Esto se explica por la correlación de fuerzas dentro de la coalición electoral que lo consagró presidente, en particular por el papel que supuestamente juegan Cristina Kirchner y sus seguidores más fieles (que carecen de raigambre electoral y aparato político y dependen patológicamente de su liderazgo, del cual obtienen directa e indirectamente ingentes recursos fiscales). Modificar de plano el esquema de política económica requeriría un profundo cambio de narrativa, pues la única manera de revertir la depresión económica sin precedente que sufre el país es mediante un shock de confianza que recree las condiciones para seducir al sector privado. Este año se registrará una tasa de inversión de apenas 9,5% del PBI: la más baja de la historia. De tanto repetir eso de ‘combatiendo al capital’, la Argentina logró espantarlo”.

Y UN VINO, POR SUPUESTO. Hasta el año 2015, el Cabernet Sauvignon Ultra de Kaiken llevaba un poco de Malbec. Y le quedaba estupendo, con un toque dulce que lo redondeaba y lo hacía tremendamente bebible. Pero en aquel año decidieron, con el enólogo Rogelio Rabino, virar hacia una composición pura del varietal, es decir hacerlo cien por ciento de Cabernet Sauvignon. No dejaba de ser una lástima, porque el anterior era irresistible, pero el Kaiken Cabernet Sauvignon Ultra 2015 Leyenda demuestra que acertaron al arriesgar con el cambio: el vino es extraordinario. Y es sobre todo una gran reivindicación del Cabernet Sauvignon en la Argentina, una variedad que, previsiblemente, quedó relegada por el Malbec. Lo mejor de este ejemplar es que al CS le dieron la atención que merecía, es decir que  lo cosecharon cuando se debía y no cuando en la bodega quedaba espacio después del Malbec. Y se nota. Es un hermoso golpe de knock out para el paladar, con toda la fuerza y la riqueza del rey de los varietales. Parece una Obertura de Wagner. Junto con agradecer la bendición de que tengamos al Malbec, tenemos que celebrar que un Cabernet Sauvignon como éste demuestre que nuestras posibilidades de crecer todavía no tienen límites.

Artículo original publicado en  Punto a Punto