Los industriales solicitan al Gobierno una recomposición en el precio del litro del biocombustible. Aseguran que están respetando las entregas del 12 por ciento que se mezcla con naftas.

Tras la instalación del barril criollo a través del Decreto 488/20, que establece un precio sostén del crudo nacional en 45 dólares por barril (casi 10 dólares más que los 35,97 dólares que cotiza el Brent), los productores de bioetanol exigen que su actividad también sea contemplada.

Recordemos que en Mendoza, los orujos de uva blanca conforman los principales residuos del proceso de vinificación en blanco. Mendoza, como la principal provincia vitivinícola argentina, genera alrededor de 22.000 toneladas anuales de este residuo en peso seco. Por otro lado, en la actualidad, las naftas comercializadas en la Argentina contienen un 12% de bioetanol como sustancia de corte, lo que obliga a la Provincia de Mendoza a transportar un gran volumen de este biocombustible desde distintas regiones del país para realizar el corte de naftas.

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El objetivo de este trabajo fue generar bioetanol a partir de orujos de uva blanca, aplicando tratamientos térmicos, químicos y enzimáticos para degradar los polisacáridos existentes e incrementar los rendimientos de etanol del proceso.

En la provincia algunas empresas como Tecnoplant lo produce, y se produce de la fermentación anaeróbica de los azúcares realizada por levaduras, seguida de una posterior destilación. Si bien desde la antigüedad su aplicación principal ha sido para producir bebidas alcohólicas, en las últimas décadas se lo utiliza en gran escala para producir combustible que, puro o en mezclas, sustituye a la nafta en motores endotérmicos.

Recordemos que en la provincia, la empresa Biem Se pretende crear una empresa capaz de producir bioetanol a partir de orujos de uva blanca. De esta forma, se valorizarán más de 50.000 toneladas de este residuo que se generan anualmente en Mendoza.

La importancia de los orujos de uva blanca para generar este biocombustible, se desprende del elevado valor de azúcares simples posibles de fermentar y transformar en etanol presentes en el residuo. Esta característica de los orujos de uva blanca se debe al proceso de elaboración del vino blanco, donde los granos de uva son prensados y luego descartados; sin estar presentes en la etapa de fermentación (lo que diferencia una vinificación blanca de una tinta).

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De esta forma, los orujos de uva blanca (solidos descartados después del prensado de la uva) terminan conteniendo más de un 40% de azúcares en peso seco, siendo posible obtenerse 250 litros de etanol por tonelada de orujos secos de esta forma (resultados obtenidos y corroborados en laboratorio). El rendimiento de 250 litros de bioetanol por tonelada, puede incrementarse en gran medida al utilizar procesos enzimáticos y térmicos que aumentan la cantidad de azúcares disponibles para fermentar.

Estos “nuevos azúcares” vienen de la fragmentación de polisacáridos presentes en los orujos de uva blanca por el uso de calor y enzimas. De esta manera, a partir del procesamiento desarrollado en el trabajo de investigación de José Linares (integrante del proyecto) y Silvia Paladino (directora del trabajo de investigación y asesora-integrante), se han podido obtener rendimientos de hasta 430 litros de bioetanol por tonelada de orujos de uva blanca secos.

De esta forma, los resultados obtenidos son superiores a los que actualmente se obtienen a partir de maíz y caña de azúcar a nivel industrial:

• 420 litros de bioetanol por tonelada de maíz seco

• 310 litros de bioetanol por tonelada de caña de azúcar seca

• 430 litros de bioetanol por tonelada de orujos de uva blanca secos, realizando el tratamiento térmico y enzimático.Luego de la fermentación de los orujos de uva blanca, se obtiene una solución alcohólica de alrededor 12% de etanol.

Esta solución debe destilarse y deshidratarse para alcanzar la pureza de 99,5% necesaria para realizar el corte de naftas.En función de la cantidad total de orujos de uva blanca emitidos por la provincia (66.000 toneladas en peso húmedo, equivalentes a 22.000 toneladas en peso seco) y el máximo rendimiento obtenido en laboratorio (430 litros de etanol por tonelada de orujos de uva blanca secos), se estima una producción máxima cercana a los 10 millones de litros de etanol anuales; volumen que reportaría un beneficio por ventas cercano a 150 millones de pesos teniendo en cuenta los precios actuales del bioetanol de maíz y caña de azúcar ($13,609 y $16,805 respectivamente, Septiembre del 2017). La empresa YPF en Mendoza podría captar la totalidad de este producto.

Por un lado porque solo alcanza a cubrir el 5% de su demanda anual; y por otro por proveerle un bioetanol con un menor costo de transporte y un menor riesgo, teniendo en cuenta que actualmente deben traer este producto desde largas distancias.

“Esta es una crisis sin precedentes para nuestra industria”, advierte Patrick Adam, director ejecutivo de Biomaíz, la cámara que aglutina a los productores de bioetanol de maíz.

El dirigente detalla que desde la aplicación de la cuarentena obligatoria (20 de marzo) la caída en las ventas “fue del 65 por ciento”, al ritmo de la depresión del consumo de naftas ya que, de lo despachado en surtidor, el 12 por ciento contiene bioetanol.

“El precio (del biocombustible) sigue congelado desde diciembre del año pasado a pesar de lo que exige la legislación (Ley 26.093), en un contexto inflacionario que ya suma un 25 por ciento y siendo que somos una industria con costos en dólares. Esta situación nos afecta muchísimo”, reclama Adam.

El Director Ejecutivo de Biomaíz pide que la industria sea contemplada en esta serie de beneficios que está concediendo el Gobierno a la extracción de petróleo nacional.

El sector petrolero está recibiendo ventajas de precio mientras a nosotros no nos dan ni siquiera una actualización”, se queja Adam, al tiempo que señala que el atraso oscila entre el 8 y el 10 por ciento.

Lo que necesitamos es quedar dentro del acuerdo del barril criollo”, remata el dirigente, quien además señala que desde Biomaíz han enviado cartas a los máximos funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo pero que no han tenido respuestas aún.

“Estamos con un volumen miserable, con un precio muy malo y aguantando como podemos”, manifiesta Adam, al tiempo que asegura que a pesar de la situación la entrega de bioetanol a las refinerías se está realizando conforme a lo establecido.