Por Ariel Maciel

El informe de la UIA confirma que en el pico de la crisis por la cuarentena, la actividad fabril se derrumbó 30,6% en comparación con 2019 y 17,1% ante un marzo en donde la pandemia ya había afectado a la producción manufacturera.

Afectada por la cuarentena total, la actividad industrial tuvo su peor derrumbe histórico desde que se inició la serie en 1994, y la producción estuvo apenas por encima de los indicadores de 2003, cuando se daba la salida de una de las peores crisis económicas del país. Esta situación tuvo fuerte impacto en las fábricas en materia de empleo porque con sólo 10 días de cuarentena, quedaron desafectados casi 39.000 trabajadores en comparación con 2019. De esa masa, 4.600 se registraron en marzo. Para adelante, las expectativas de empleo de los empresarios es negativa, con un alto porcentaje que espera reducir personal.

El informe de la Unión Industrial Argentina señaló que “con solo 43% del empleo industrial formal autorizado en abril, la actividad industrial registró una caída de 30,6% interanual y de 17,1% mensual en la medición desestacionalizada”.

De esta manera, se instauró como “la caída más aguda de la serie -que inicia en 1994- y el nivel de producción fue el más bajo desde abril de 2003”. La actividad, que había tenido una leve recuperación en los dos primeros meses del año, con el derrumbe de marzo y la profundización de la crisis de abril acumuló un primer cuatrimestre con una baja de 11,5% respecto a igual período del año anterior.

“El desempeño de abril se explicó por la contracción de prácticamente todos los sectores (destacándose la industria automotriz, que no registró producción). Aquellos rubros considerados esenciales durante la cuarentena -como alimentos y bebidas y la producción de sustancias y productos químicos, incluyendo al sector farmacéutico fueron los únicos en presentar caídas más moderadas e incluso leves subas interanuales en sus niveles de actividad”, destacó el informe del CEU de la UIA.

Una de las mayores anlcas fue el sector automotriz que estuvo completamente paralizado, “con una producción nula en abril que implicó una caída histórica del -100%”. “Le siguió el sector de minerales no metálicos, incluyendo a los despachos de cemento, con una baja de – 67% interanual en sus niveles de producción, en gran medida por el menor nivel de actividad de la construcción”, destacó el informe.

En tanto que los productos textiles se derrumbaron 57,8%, principalmente por caídas en hilados de algodón y tejidos y acabado de productos textiles. “Además, la actividad de la industria de metales básicos registró una baja de -65,4%, con caídas en subrubros que promediaron hasta -70%. La refinación de petróleo cayó -40%, mientras que la metalmecánica se contrajo -38,7%, principalmente por la menor producción de equipos eléctricos, autopartes y fundición”, destacó la UIA.

Distinta fue la situación de los rubros considerados esenciales durante el ASPO “que se se vieron afectados en menor medida por el freno de la actividad”. Aún con caída, la producción de sustancias y productos químicos se registró una contracción de 3,4%, “amortiguada principalmente por la mayor producción de agroquímicos, aunque la venta de medicamentos se contrajo -3% interanual”.

La industria de alimentos y bebidas fue la única que registró una suba interanual en su actividad, con un crecimiento de 0,9%, “principalmente por la mayor producción en carnes y productos lácteos, que amortiguaron las caídas registradas en la molienda de oleaginosas (sin las cuales la suba interanual sería de 1,9%) y en azúcar, productos de confitería y chocolate (por la menor circulación de gente en centros de consumo)”.

“Con estos datos, la utilización de la capacidad instalada de la industria tocó un mínimo histórico al promediar 42% en abril de acuerdo a INDEC, una caída interanual de 19,6 puntos porcentuales. La utilización fue incluso menor al 48,2% registrado en enero 2002, la cifra más baja hasta el momento”, ebfatizó el CEU.

Empleo en riesgo

La UIA confirmó la crisis del empleo en general por la pandemia, y destacó que el acuerdo de suspensiones al que arribó con la CGT evitó una fuerte sangría laboral en el sector industrial. Según los datos, “en marzo el mercado de trabajo se vio fuertemente afectado por las medidas de contención al avance del COVID-19 en todo el territorio nacional”, y con “tan sólo 10 días de Aislamiento Preventivo Social y Obligatorio (ASPO) se perdieron 38,7 mil puestos industriales (-3,4% i.a.)”. Así, en “la comparación mensual se refleja mejor la complicada situación para el empleo privado”.

“En la industria, la caída fue de 0,4% mensual sin estacionalidad (-4.634 trabajadores menos). Esta merma significó una reversión en la atenuación de la caída que se venía presentando a principios de año”, destacó el informe.

“Los acuerdos de suspensiones alcanzados en el marco del artículo 223 bis fueron un importante alivio para hacer frente a la caída de la demanda y sostener el empleo. Así, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) presentó que en abril el 14% de las empresas relevadas aplicó suspensiones en abril, el nivel más alto de la serie”, sostuvo la UIA.

Pero las expectativas sobre la evolución del empleo para los próximos 3 meses “son negativas“. “De las empresas que esperan realizar cambios en su personal (9,2% del total), el 87% esperaban reducirlo”, alertó el informe.