Como el tema de Piazzola: fuga y misterio. Es que Macri se fue. De modo inesperado, un tanto furtivo. Sin que lo supieran propios ni extraños.Se tomó el avión para recalar en Suiza. Se supone que para hacer actividades propias del puesto que le otorgó su amigo Infantino, justo ahora también allá investigado por corrupción. 

Por Roberto Follari, Especial para Jornada.

  Se fue Macri con esposa e hija, lo cual augura un tiempo largo de estada. Ya en París, habrán de ser dos semanas por la cuarentena, esa de la cual ya ha salido dos veces para viajar fuera. Como en el breve y misterioso viaje al Paraguay, sobre el cual hay cientos de preguntas y ninguna respuesta convincente.

 Esta semana, la causa por el negociado de los peajes alcanzó su cenit. Indagados Iguacel y Dietrich, procesados ellos tanto como Dujovne, todos ellos tuvieron rango ministerial, fueron auxiliares directos de Macri. Son quienes, según lo hoy sabido, lo favorecieron de manera millonaria. La autorización para pagar desde el Estado a la empresa era tan irregular, que se negó Dujovne a hacerla. Los demás la arreglaron igual. El caso ya está ardiendo en su avance judicial.

 Hay otros diferentes y parecidos, como el del Correo –donde esta semana también perdió Macri en su intento de retrasar los procedimientos-, o el de los parques eólicos. Causas judiciales por arreglos del gobierno con empresas de su propiedad o cercanas, no le faltan al ahora alejado ex presidente.

 “Por si esto fuera poco” –como suelen decir populares vendedores ambulantes en los micros de línea-, esta semana un programa periodístico mostró cómo Macri en persona había exigido que se le diera “diez palos” a Vicentín, apenas unos días antes de dejar la presidencia. Y como su orden no alcanzó eco, pretendió que fuera el Banco de la Ciudad el que le diera el préstamo (en verdad una cesión fraudulenta lisa y llana, en tanto Vicentín no  pagaba hacía rato). Dado el ruido hecho en torno de Vicentín incluso desde su propio espacio político, pretendiendo la defensa a ultranza de una empresa sospechada y con millones de dólares de deuda hacia el Estado, ahora ese ruido ha sido un boomerang: la noticia de lo descubierto como mensaje de Macri ha producido ruido mediático, y ha caído ciertamente mal.

 Y está toda la saga del espionaje. Ocho causas que lo involucran en ese caso, desde la del directo auscultar a Cristina Kirchner, hasta las múltiples maniobras que se ventilan en Lomas de Zamora. Y se suma la causa D Alessio en Dolores. Cómo no va a protestar el macrismo contra la reforma judicial, si tuvo a su disposición un sistema judicial penetrado por los espías, que colaboraban con jueces y fiscales o los carpeteaban y perseguían, según les conviniera. Se acabó la impunidad que hasta hoy gozaron, y he ahí su oposición actual a una reforma imprescindible. Lo cierto es que, en esa causa, Macri aspiraba a que no le analizaran las llamadas telefónicas. Y esta semana se supo que se las va a analizar.

 Y se tuvo conocimiento de que Nieto, el sutil secretario de Macri de quien nadie sabía hasta hace poco, cambiaba el chip de su teléfono, con la esperanza de que no le puedan reconocer las llamadas. Es inútil: estas figuran en los archivos de las compañías telefónicas y de allí no se borran, aunque se lo haga desde el aparato.

 Son demasiadas derrotas judiciales en una sola semana. Pero cómo no van a querer en su entorno dejar a la Corte con sólo 5 miembros, si con esta Corte pudieron hacer tan discrecional manejo. En casi cualquier lugar del mundo la Corte Suprema tiene más de 10 miembros, en muchos más de 50. Acá algunos quieren continuar una mínima Corte en que dos de sus miembros fueron originalmente puestos por decreto de Macri.

 En medio de este vendaval de situaciones judiciales desfavorables (y aun cuando siguen estando los mismos jueces que en tiempos de su gobierno), Macri se fue. Fuga y misterio. Si lo llaman a declarar en alguna causa, veremos qué ocurre. Su salida inesperada tiene cierta extravagancia, como la tuvo la del Paraguay: en aquel caso nada pudimos saber, veremos en este, con un viaje más prolongado y estable.-


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