La curiosidad es uno de nuestros atributos. Curioso es aquel que quiere enterarse de lo que está pasando y entonces escarba en la realidad para encontrarse con la realidad al fin. Si buscás en Google la palabra curiosidad aparece: La curiosidad es cualquier comportamiento inquisitivo natural, evidente por la observación en muchas especies animales, y es el aspecto emocional en seres vivos que engendra la exploración, la investigación, y el aprendizaje

Esencialmente, describe un número desconocido de mecanismos del comportamiento psicológico que tienen el efecto de impulsar a los individuos, humanos y no humanos, a buscar la información y la interacción con su ambiente natural y con otros seres a su alrededor.


¿Qué es inquisitivo? Es aquello que nos impulsa a investigar detalladamente, fijándonos en cuestiones que tiendan a impulsar la claridad lo que, al comienzo de la investigación, aparece como oscuro.


Es la curiosidad la que le dio impulso a la humanidad. Por ser curioso el hombre descubrió los metales, por poner un ejemplo, o se largó desde Europa a cruzar el mar para ver lo que había del otro lado. Fueron curiosos los vikingos mucho antes de Colón. La curiosidad es la que puso en marcha este mundo moderno que ahora nos da cobertura y mucho inventos (la mayoría) tienen que ver con la curiosidad.


Somos curiosos por naturaleza. El ser humano quiere saber el cómo, el cuándo, el donde y el por qué, entonces mete sus narices donde antes nunca las había metido para enterarse, para saber, para crear novedades que asombran por un lado o nos permiten vivir mejor.
Da Vinci era un curioso por excelencia, por eso se puso a estudiar e inventó aparatos que ahora son una realidad pero que en su tiempo eran una utopía.


El tipo curiosea, entra al supermercado a comprar hamburguesas pero curiosea en las góndolas para ver qué de nuevo le ofrece el supermercado y se puede pasar horas, simplemente curioseando.


Curioseamos los elementos que usan habitualmente nuestros seres querido para ver si descubrimos algún secreto del cual desconocíamos su existencia.


Curioseamos el universo tratando de descubrir algún planeta en donde pudiera suponerse la existencia de vida. Para eso hay cientos de aparatos que son como los ojos avizores de nosotros mirando hacia el infinito.


Buena cualidad esta cuando se usa para hacer el bien, para alcanzar el progreso. Decimos “es curioso” cuando algo aparece como fuera de lo normal y lo es, porque desconocíamos su existencia.


¿Qué sería de la vida sino tuviésemos el valor de intentar algo nuevo? Dijo una vez Vincent Van Gogh y tenía razón.


Curiosear sin maldad porque la curiosidad también tiene su lado negativo que es cuando nos metemos en asuntos que no nos interesan solo para chismosear, que es uno de los apelativos de la curiosidad.


Si somos humanos, somos curiosos. La curiosidad nunca se pierde, y gracias a ella es que podemos mirar el horizonte con cierta esperanza, porque por curiosos podemos mejorarnos. Curiosee amigo, pero al fin compre algo.