Una gran cantidad de basura le da la bienvenida al turista que pretende disfrutar de la belleza de la Reserva Natural Villavicencio. Una verdadera pena.

La noticia se dio a conocer hace muy pocos días. La Reserva Natural Villavicencio reabrirá sus puertas los fines de semana con todas las medidas sanitarias y en línea con lo que establecen las normativas vinculadas al Covid-19.

Tras permanecer cerrada por el aislamiento social, preventivo y obligatorio que determinó el gobierno nacional, la Reserva que está enclavada en el departamento de Las Heras abrirá únicamente los fines de semana y feriados priorizando la salud de sus visitantes y colaboradores, esto en sintonía con la resolución de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, que habilita la apertura de las áreas naturales protegidas dentro del contexto de apertura del turismo Interno provincial.

Es una muy buena noticia para el turismo interno. Lo malo es que cuando uno toma la ruta para disfrutar de la belleza del paisaje, frente al añejo club Enrique Laverriere, se topa con un basural insoportable e interminable que no condice en lo más mínimo con el disfrute de la naturaleza que inducen los que invitan a visitarla.

Bolsas, cajas, plástico, escombros, cubiertas, pañales, papeles y residuos de toda clase dan una bienvenida asquerosa a quien pretende observar otra realidad.

“El municipio de Las Heras nos tiene totalmente olvidado y esto no es de ahora, es de varios años ya” le dice Héctor (que no quiso dar su apellido ya que es empleado del municipio) a Diario Jornada.

“Hemos solicitado que pongan tachos para la basura, que limpien el lugar y nunca hemos tenido respuesta. Es una verdadera vergüenza. Ojalá que cuando vean la entrevista aparezca la respuesta” dijo el vecino de la zona ofuscado por la gran cantidad de basura acumulada a la vera de la Ruta Provincial Nº 52.

La  Reserva natural de Villavicencio  protege 72.000 hectáreas de riquezas históricas, culturales, arqueológicas y biológicas, entre las que pueden hallarse, 256 especies de animales, entre mamíferos, reptiles, insectos y 144 especies de aves y 327 especies de flora. Los patrimonios culturales permiten educar y aprender en el lugar en que acontecieron hechos trascendentes, vivieron personas y se desarrollaron culturas y especies que dejaron y dejan huella.

Dentro del territorio de la Reserva Natural encontramos ruinas jesuíticas, como hornillos de fundición; lugares claves de la gesta sanmartiniana como el monumento de Canota, donde se dividió el ejército Libertador; hallazgos de Darwin que datan de 1835, como el bosque de araucarias fósiles, próximo a la Reserva, una rica biodiversidad y el ícono inconfundible de la marca: El Hotel Termas de Villavicencio.

Todo esto es atrapante, reconfortante y admirable pero es una verdadera vergüenza saber que las personas que emprenden la aventura de ver un paraje maravilloso se topen en la entrada de la ruta, sí, en la entrada de la ruta, con un basural gigantesco que no se condice para nada con el bello paisaje  natural que pretenden admirar. Vergonzoso.