Estados Unidos sobrepasó hoy los 7 millones de casos de coronavirus, tan solo tres días después de haber superado la barrera de las 200.000 muertes por la Covid-19, según el balance independiente de la Universidad Johns Hopkins.

En total, los contagios en Estados Unidos ascendieron a 7.005.746 -más del 21% de los 32,3 millones registrados en el mundo-, mientras que el número de muertes se elevó a 203.240, según los datos de dicha universidad, que confirman que se trata del país más afectado a nivel global tanto en infecciones como en decesos.

Pese a estas cifras alarmantes, el estado de Florida, el tercero más golpeado del país en número de casos (695.887), por detrás de California (801.006) y Texas (747.491), anunció hoy la reapertura total de los comercios y restaurantes.

El gobernador, el republicano Ron DeSantis, afirmó que no habrá vuelta atrás y los negocios pueden ahora reabrir a capacidad plena, pese a que los contagios diarios por Covid-19 se mantienen entre 2.000 y 3.000 desde hace días, reportó la agencia de noticias EFE.

Sin embargo, los gobiernos locales pueden imponer aún restricciones para sus condados y municipios, aunque no podrán limitar los restaurantes a menos del 50% de su aforo, salvo que puedan justificarse la decisión.

En la última jornada, las autoridades sanitarias del estado sureño contabilizaron 2.847 nuevos casos y 120 muertes, lo que elevó los totales a 695.887 infectados y 14.083 fallecidos desde el inicio del brote.

En cambio, en la ciudad de Nueva York, que fue el foco nacional de la pandemia en marzo y abril, y el estado que perdió más de 23.000 vidas, la reapertura está siendo más lenta y el servicio en los restaurantes sigue estando limitado a terrazas exteriores instaladas en las calles y veredas.

La medida, conocida como Open Restaurants, debía expirar el próximo 31 de octubre, pero el alcalde neoyorquino, el demócrata Bill de Blasio, anunció hoy que se extenderá de manera permanente.

“Open Restaurants fue un experimento grande y brillante que apoyó un sector vital y cambió la imagen del espacio público y funcionó. Mientras empezamos una recuperación de largo plazo, estamos orgullosos de ampliar y expandir este esfuerzo para que Nueva York siga siendo la ciudad más vibrante del mundo. Es momento para una nueva tradición”, señaló en un comunicado.

Más de 10.000 establecimientos adhirieron desde junio a esta iniciativa que ha salvado unos 90.000 empleos, de acuerdo con la alcaldía, y que cambió el aspecto de las calles neoyorquinas con decoraciones de carpintería, luces y plantas para hacer más agradable la estancia de los comensales.

Aunque a partir del 30 de septiembre los restaurantes podrán servir en el interior a un 25% de su capacidad, las autoridades de la Gran Manzana permitirán a los establecimientos añadir mesas a principios de octubre frente a las propiedades adyacentes siempre y cuando sus dueños estén de acuerdo, se especifique un periodo de tiempo y se comprometan a no cobrar por ello, previa firma de un documento formal.

Asimismo, podrán incorporar estufas eléctricas en las calles y veredas y, en algunos casos, calentadores de propano y gas natural, además de cerramientos para que los clientes no pasen frío, a los que se aplicarán normas de ventilación y capacidad para evitar la propagación de la Covid-19.