La Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) continúan las negociaciones para intentar un acuerdo por un nuevo programa de financiamiento de Facilidades Extendidas, que tiene un plazo de pago de 10 años

Distintas especulaciones periodísticas en torno de un nuevo tipo de acuerdo o financiamiento con el Fondo fueron desterradas esta semana, durante la conferencia de prensa que suele ofrecer cada jueves por medio el vocero del Fondo, Gerry Rice, luego de un fin de semana en que sesionó el G20, con iniciativas específicas para el financiamiento de los países a través del FMI.

Rice confirmó que las discusiones bilaterales del Fondo con la Argentina son “muy productivas”, y que las mismas siguen siendo en torno de un plan de facilidades extendidas, que contempla un plazo de diez años para la devolución total del préstamo.

El organismo multilateral señaló además, que aún se encuentra en etapa temprana de discusión el mecanismo de reasignación de las reservas que van a recibir los países más ricos que no las necesiten, cuando se concrete el reparto a fines de agosto próximo de un total de 650.000 millones de dólares en el marco de la ampliación de los Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda del FMI.

“Sí, estamos examinando la posibilidad de un acuerdo de Facilidades extendidas del FMI. Hacia allí se dirigen las conversaciones”, dijo el portavoz al ser consultado por la prensa si la Argentina podría acceder a otro tipo de financiamiento.

Este tipo de programa de financiamiento tiene un plazo de pago de 10 años, y para obtener el aval del organismo requiere la implementación de reformas estructurales.

Rice indicó que “esas conversaciones proseguirán y no tenemos una fecha específica” para su finalización.

La Argentina, por su parte, logró una ventana de tiempo con el Club de Paris y puede extender las negociaciones hasta marzo de 2022, sin la presión por más vencimientos con dicho organismo, que pone como condición un acuerdo con el Fondo.

La prioridad del Gobierno es armar “un buen acuerdo”, en pos de la sostenibilidad y el crecimiento, antes que un pronto pacto.

Tras las reuniones técnicas mantenidas en Venecia en el marco del G20 durante el fin de semana, Guzmán mantuvo un encuentro con Kristalina Georgieva, que dio inicio formal a dicha misión técnica que se desarrolló hasta este martes.

Georgieva fue acompañada por el primer subdirector gerente del FMI, Geoffrey Okamoto, y Julie Kozack, mientras que, por el lado argentino, además de Guzmán, participó el director Ejecutivo por el Cono Sur ante el organismo, Sergio Chodos.

Luego de concluir la misión entre la Argentina y el FMI, las partes anunciaron que lograron “avances y entendimientos en temas clave”, en el marco de las negociaciones para alcanzar un acuerdo para la refinanciación de la deuda de US$ 44.000 millones que el país mantiene con el organismo.

En este sentido, se destacaron avances en tres áreas clave, en cuanto a políticas para el desarrollo del mercado de capitales doméstico, la administración tributaria y el desarrollo de sectores generadores de divisas.

“Las reuniones de los equipos técnicos arrojaron avances y entendimientos en temas clave del programa económico del Gobierno con el que se busca apuntalar la recuperación económica con creación de trabajo, crecimiento con agregación de valor y estabilidad macroeconómica duradera”, sostuvo el martes pasado el Palacio de Hacienda en un comunicado.

Desde el FMI, por su parte, también emitieron un comunicado en el que indicaron que “los equipos discutieron la evolución del entorno global y la pandemia de Covid-19 y sus implicaciones para el marco macroeconómico de la Argentina”.

Rice también precisó conceptos sobre cuestiones aprobadas dentro del G20 en relación con el FMI, entre las que se encuentran la distribución de los 650.000 millones de dólares de reservas en DEG que recibirán los países y, una iniciativa incipiente, la creación de un Fondo para reasignar las reservas de países que no necesiten el reparto primario.

Ese fondo que se creará a través de la ampliación de los DEG, cuyo nombre completo es de “resiliencia y sustentabilidad”, se armará con parte de los DEG que serán distribuidos a los países a fines de agosto, de países que no los utilicen, y podría convertirse en una fuente de financiamiento adicional para naciones que necesiten fondos adicionales, en medio de la pandemia de coronavirus.

Rice dijo que el diseño aún no está definido del todo, como ser, qué tipo de países recibirán dicha reasignación.

En este sentido, resta aún definir si podrán hacer uso sólo los países más vulnerables, que ya tuvieron en el pasado una experiencia de reasignación de DEG; o también se incluirán a naciones de ingresos medios, entre los que podría calificar la Argentina.

De momento, nuestro país contará sólo con los DEG que se repartirán en agosto, tras el proceso de aprobación final en el FMI.

“La Argentina al igual que los demás países, podrá recibir una asignación a fines de agosto, en conformidad con la cuota del FMI, como sucede en otros países”, dijo Rice al hacer referencia a los 4.350 millones de dólares que le corresponderían, de aprobarse la iniciativa.

Asimismo, Rice precisó: “hemos hablado de la posibilidad de crear un fondo fiduciario de resiliencia para países pobres y vulnerables; pero por el momento nos concentramos en la asignación de DEG; luego vendrá el Fondo para reasignar y canalizar los fondos (de países que no los necesiten) que también estamos examinando”.

No obstante, señaló que “estamos aún en una etapa temprana de desarrollo del fondo fiduciario y por lo tanto de saber quién tendría derecho a acceder” al mismo.

En otro orden, consultado sobre si era requisito o no que la provincia de Buenos Aires evite el default para que la Argentina pueda cerrar un nuevo programa con el FMI, Rice dijo que el organismo sólo “puede prestar a un país si las políticas se cumplen y eso no incluye a un Estado subsoberano”, con lo que restó veracidad a las especulaciones periodísticas que circularon durante los últimos días en torno del tema.


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