La empresa tiene 3.800 empleados y no puede afrontar las deudas ni pagar sueldos

El Grupo Garbarino sigue en la cuerda floja. Cada día cierran más locales, hace pocas horas cerró Compumundo Flores y se suma a una larga lista. Los empleados, bancos y proveedores siguen sin cobrar, mientras se venció el plazo para aceptar la oferta que se esperaba sea un salvavidas para los 3.800 empleados.

En el caso de Mendoza, son cerca de 100 los empleados con que cuentan las dos firmas en el Gran Mendoza.

La mayor cadena de retail del mercado argentino con 70 años de historia fue adquirida en junio pasado por el empresario Carlos Rosales, presidente de la aseguradora Grupo Prof y protesorero del Club de San Lorenzo. Hace justo un año se quedó con el grupo Garbarino y sus seis unidades de negocios: Garbarino, Compumundo, Digital Fueguina, Tecnosur, Garbarino Viaje y la financiera Fiden.

Cuando Rosales compró el grupo Garbarino tenía 4325 trabajadores y un total de 200 locales y 32 centros de distribución logísticos en todo el país. La cartera de deudas ascendía a $8.000 millones de pesos. En menos de un año, el plantel pasó de 4325 empleados a 3.800, incluso se habla de un número menor. De los 200 locales, pasaron a 139, de los cuales 105 son de Garbarino y 34 de Compumundo.

Los cierres de locales se multiplicaron por todo el país. Bajaron la persiana desde la sucursal de Florida, hasta en Morón, Lanús, Terrazas de Mayo, Nordelta, Villa Crespo, Río Cuarto, Formosa, Corrientes, San Rafael en Mendoza, Salta, entre otras.

La gran pregunta es que pasó para que Rosales que festejaba la compra hace un año, ahora adeude casi tres meses de sueldos a sus empleados, además del pago a proveedores, más deudas. El vocero de Garbarino señaló a BAE Negocios: “Cuando llegó Rosales el patrimonio neto, según balances de la compañía era de  $8.000 millones negativo. Comenzó a recuperarse con la nueva gestión,  venía bien hasta abril, que hubo una caída de ventas del 60% y en mayo del 75%, aún no sabemos en junio, el número definitivo”.

Los empleados replican las protestas en las sucursales de todo el país, pero no reciben respuestas. Si bien Garbarino firmó un pre acuerdo con Prado, se hizo un due diligence para evaluar la viabilidad del negocio y el empresario de Supercanal hizo una oferta, no se pudo avanzar y encontrar una solución.

La situación se complica, sin un inversor, se sumará un mes más en el que se adeuden los sueldos. Desde Garbarino señalaron a BAE Negocios: “Parte de la deuda se refinanció, el pasivo se bajó hasta abril, pero todo se complicó. Hay mucha incertidumbre hasta que no entre un nuevo flujo. Necesitamos financiamiento que permita continuar con el plan de negocios y la reconversión que estaban en el camino correcto. Garbarino tiene una estructura muy grande y hace falta mucho dinero para hacer frente a los compromisos, deudas, empleados, estructura y cambio de consumo”.

Carlos Rosales y el sueño de una expansión regional

Cuál era el plan que tenía Rosales o que aún tiene. “El plan más que cerrar sucursales es reconvertirlas en un formato pick up, pero el escenario de la pandemia complicó todo, más la retención de tareas por la complicada situación. Si no llegamos a buen puerto, buscaremos la solución por otro lado. Rosales busca inyectar liquidez, pasar el momento y continuar. No se trata de vender o no vender su parte, sino de encontrar una solución. El objetivo era trabajar la omnicanalidad y evaluar una expansión regional, aunque sé que suena raro en este contexto. Pero sabemos que Garbarino tiene potencial y es posible lograrlo”, señalo el vocero de la principal cadena de retail de Argentina.

Los números en rojo, ponen en peligro toda la operación. La Central de Deudores del Banco Central (BCRA),  muestra que la compañía acumula 3251cheques rechazados, por un total de $ 4601 millones. Entre los principales acreedores, se encuentran bancos, financieras y trabajadores. El listado de acreedores incluye a La Cooperativa Frincredit, con un pasivo de $ 186 millones; Finares con $ 148 millones; el Banco Nación con $ 83 millones y el HSBC, con $ 54millones; entre otros.

La situación es compleja y aún no hay una salida a la vista, por lo tanto corren peligro los 3800 puestos. Los plazos se vencen y la solución no aparece. Desde el lado de Prado responden: “Hay un interés y una oferta, pero no hubo avances”.


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