Con el aval del Comité Epidemiológico de la Universidad y la aprobación del Consejo Superior, en las últimas semanas se han reanudado algunas actividades académicas que requerían de prácticas presenciales para la acreditación de competencias académicas de los alumnos. El regreso es progresivo y escalonado, acatándose a estrictos protocolos sanitarios

Luego de que el Consejo Federal de Educación (CFE) anunciara a través del Boletín Oficial un marco de análisis y evaluación de riesgos para la vuelta a la presencialidad en los ámbitos educativos de todo el país (supeditado a las medidas sanitarias vigentes en las Provincias) y tras la aprobación del Ministerio de Educación de la Nación de su Protocolo Marco para el Retorno a Actividades Académicas Presenciales, la Universidad Nacional de Cuyo avanzó en concretar el regreso a las actividades presenciales. Lo que ha ido ocurriendo en las últimas semanas, y que se ha proyectado como un retorno de forma parcial, progresiva y escalonada.

Esto, con especial atención en todas las medidas y especificidades sugeridas y avaladas por el Comité Epidemiológico de la Universidad, creado a inicios de la pandemia y ampliado –desde mediados de octubre- a pedido del rector Daniel Pizzi, sumando a otros referentes institucionales de los distintos sectores que integran la comunidad de esta Casa de Estudios.

Fue este mismo cuerpo de especialistas el que elaboró los protocolos y documentos que han sido aprobados por el Consejo Superior –órgano máximo de la Casa de Estudios- con los análisis, indicadores y procedimientos. A partir de una mirada integral de todos los claustros, y considerando los criterios comunes y específicos que van definiendo la esencialidad de las actividades para cada dependencia.

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De esta manera, la UNCUYO refuerza su compromiso con la educación pública -en todos sus niveles educativos-, por ser un derecho innegociable, aún en tiempos de pandemia. Pero con atención en que las decisiones de presencialidad, virtualidad o formatos mixtos, garanticen que sea en un proceso ordenado, en el que se cumplan todas las recomendaciones destinadas a proteger la salud, la seguridad y el bienestar de todos los miembros de la Universidad, sus familias y comunidades.

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Consideradas de “bajo riesgo”, las actividades previstas para estas primeras actividades en la presencialidad incluyen prácticas profesionalizantes de los últimos años de determinadas carreras. Como es el caso de Medicina, permitiendo que estudiantes avanzados completen las prácticas finales obligatorias (PFO). Gran parte han tenido lugar en efectores públicos de salud, con la aprobación del Ministerio de Salud.

También se contempló para este retorno gradual, las prácticas en laboratorios, hospitales, consultorios, industrias, escuelas, ámbitos artísticos y todas aquellos que requirieran de manera indispensable de la presencialidad para ser acreditadas.

En el caso de las escuelas secundarias dependientes de la Universidad, solo el 5% regresó a las aulas para la acreditación de saberes, ya que el resto de los alumnos cerró satisfactoriamente el ciclo escolar.

También, se han permitido actividades de acompañamiento educativo y/o evaluación que no han podido realizarse en la virtualidad y que han requerido de manera urgente la presencialidad, para no generar demoras excesivas o deserción.


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