La prueba piloto se hará en el barrio Flores Olivares de Ciudad y tendrá participación público-privada. Está previsto ejecutar otras tres en el corto plazo. Se harán mediciones de eficiencia que sirvan para futuras licitaciones.

El Laboratorio de Vivienda fue creado a principios del 2020 con el objeto de desarrollar viviendas más eficientes y sustentables, utilizando para su construcción nuevas tecnologías. De su trabajo de investigación, se desarrollaron 4 prototipos que serán construidos en departamentos de la provincia que posean diferentes características climáticas, con la idea de medir su eficiencia energética.

Las casas serán construidas por intermedio del Instituto Provincial de la Vivienda con colaboración de la Red Edificar y la Red de Construcción Responsable.

La edificación comenzará una vez que se concrete el llamado a licitación de la mano de obra, prevista para fines de este mes. Se estiman de 3 a 4 meses para que las casas puedan ser habitadas por familias adjudicatarias que deberán pagar una parte de la inversión de este proyecto experimental.

“El primer prototipo que vamos a ejecutar será en el barrio Flores Olivares, de la Ciudad de Mendoza”, adelantó la titular del IPV, María Marta Ontanilla. “Lo vamos a construir utilizando un sistema de paneles, con criterio de sustentabilidad, porque la idea es medir durante un año la eficiencia de esa vivienda a nivel energético”, agregó la arquitecta.

Esta no será la única vivienda sustentable. El proceso se repetirá en un terreno de San Carlos y otro de Godoy Cruz. Se está evaluando una cuarta locación con características climáticas que permitan diferenciar los proyectos entre sí.

Esta alternativa de terrenos le permitirá al Laboratorio analizar la eficiencia y la sustentabilidad según su orientación, los materiales utilizados y otras variables que están plasmadas en los proyectos. A todas las construcciones se le incorporarán elementos que contribuirán a la eficiencia energética, como el caso de calefones y paneles solares.

“Una vivienda sustentable no implica que su costo de construcción sea más económico que una tradicional. La economía que se genera cuando se construyen viviendas industrializadas con criterio de sustentabilidad pasa por la reducción de tiempo de obra y el consumo de servicios básicos como puede ser la luz o el gas”, explicó Ontanilla.

La idea principal de este proyecto es medir la eficiencia de las viviendas para ir mejorándolas y en un futuro lograr incluir esta modalidad de construcción en las licitaciones de barrios del IPV.

Participación privada

Para llevar adelante este proyecto se firmó un convenio de colaboración con la Red Edificar, que aportará la totalidad de los materiales para su ejecución. En tanto que la mano de obra será aportada por el gobierno provincial, mediante la contratación de empresas constructoras.

“Desde el Estado alentamos la participación público-privada, es por eso que también sumamos a este proyecto a la empresa New Panel, ya que nos brindará un importante descuento en materiales”, mencionaron desde el Laboratorio.

El presidente de la Red Edificar, Diego Pérez Colman, calificó al convenio firmado como “un proyecto ambicioso, del que nos interesa ser parte, porque como empresa mendocina dedicada a la venta de materiales de construcción, entendemos que la obra pública es lo que se necesita para poner en marcha el engranaje de la economía, en un momento difícil para el país y Mendoza”.

La Red Edificar está compuesta por las empresas: Hipercerámico, Mendoglass, Pinturas Tekno, Giuffre Maderas, Reno Amoblamientos, Gencoelec, Hormisev y Saldaña Hierros. Cada una aportará los materiales necesarios para cada prototipo de vivienda. “Nuestra idea es hacer una colaboración con este proyecto y si resulta positivo, luego comercializar materiales con precios competitivos para que la gente pueda acceder a una vivienda de cuota accesible”, explicó Pérez Colman.

Capacitación de vecinos

Además de construir prototipos sustentables y medirlos energéticamente, la idea también es empezar a capacitar mano de obra adecuada. Es por eso que el Laboratorio de Vivienda también firmó un convenio con la Red de Construcción Responsable.

Se realizarán capacitaciones de 3 meses, dirigido sobre todo a vecinos de los lugares intervenidos para que puedan formar parte del proyecto. De hecho, integrantes del barrio Flores Olivares ya tuvieron las primeras clases.

Se prepara teóricamente a los vecinos interesados y después realizarán las prácticas en el lugar de obra.

El fin del Laboratorio

La finalidad del Laboratorio de Vivienda es investigar, promover y prever soluciones técnicas, sociales, económicas y financieras para desarrollar casas eficientes e innovadoras. Está bajo la órbita del Ministerio de Planificación e Infraestructura Pública, y un grupo evaluador integrado por científicos, arquitectos, ingenieros y técnicos de diseño y construcción será el encargado de investigar factores sociales, antropológicos, económicos y financieros, como también el desarrollo de nuevas formas constructivas con su respectiva inserción en el hábitat y el coherente uso del suelo, como lo establece la Ley 8051 para el cuidado del territorio.

“La casa tradicional del IPV que uno tiene como imagen pasaría a tener otro paisaje urbano. Esto será progresivo, donde convivirá en un punto la evolución de las nuevas tecnologías con la involución de lo tradicional. En un momento será poco lo evolutivo y mucho lo tradicional, hasta que en un proceso gradual la curva se revierta. No solo por una cuestión cultural sino también por capacitación de la mano de obra”, explicó en su momento el ministro Mario Isgro.