Ricardo Alfonsín, uno de los principales referentes históricos del radicalismo, habló sobre el reclamo policial ocurrido ayer en la Quinta de Olivos y dijo que “todas fuerzas políticas y todas las instituciones de la sociedad civil deberían repudiarlo”. Además, el hijo del expresidente Raúl Alfonsín criticó la posición del radicalismo respecto a la protesta y dijo que muchos funcionarios del partido “venían actuando con irresponsabilidad”

En diálogo con Radio 10, el embajador argentino en España dijo que el reclamo policial frente a la residencia presidencial de seguridad con uniformados armados fue un “episodio muy grave, muy preocupante”. “( Los pedidos) merecían declaraciones muy claras, muy categóricas de parte de todas las fuerzas políticas y todas las instituciones de la sociedad civil repudiando”, dijo el actual diplomático y agregó que “este episodio sensibilizó a muchos».

El funcionario reflexionó que el reclamo en Olivos podría haber tenido un desenlace catastrófico que atente contra la democracia y las instituciones. En este sentido, contextualizó y comparó la situación que situación que se vivió en las últimas horas con problemáticas institucionales que vivieron otros países latinoamericanos. “Sabemos lo que pasó en Bolivia y en Ecuador. Los primeros que empezaron a desobedecer al presidente fue la policía y luego trascendió a las fuerzas armadas”, dijo. 

El papel de la UCR en el conflicto

Ricardo Alfonsín criticó el accionar de los miembros del radicalismo que no se expresaron sobre el conflicto y dijo que la UCR mostró actitudes “impropias de una oposición que actúa con lealtad republicana y democrática”. En este sentido, confesó que en los últimos cuatro años pretendió que el partido “se pusiera a pensar en lo que es mejor para el país”, pero que no fue más allá “de las cuestiones electorales y los cargos”. 

Por otro lado, Alfonsín se mostró contundente sobre el accionar de los funcionarios del radicalismo. El funcionario los acusó de que “venían creando un clima muy peligroso en Argentina” y que, a través de sus declaraciones, estaban “sembrando desaliento, desesperanza, odio, rencor entre los argentinos”. En este sentido, sostuvo que poner presión política “muchos dijeron cosas que no tenían ganas de decir”.