La víctima de los delincuentes, de 71 años, aseguró que él es un “tipo tranquilo” que no vive “para matar” a nadie. Luego, recordó que disparó “tres o cuatro veces” pero “sin apuntarle” al delincuente

Jorge Ríos, el herrero jubilado que asesinó a uno de los delincuentes que ingresó a robar a su casa del distrito bonaerense de Quilmes, admitió este domingo que primero disparó “tres o cuatro veces” pero “sin apuntarle” al delincuente, aunque luego dijo que se le “nubló todo” y que no recuerda si le tiró cuando ya estaba caído en el suelo.

La víctima de los delicuentes, de 71 años, aseguró en la tarde de esta jornada que él es un “tipo tranquilo” que no nació “para matar” a nadie.

Respecto del hecho, recordó que la madrugada del 17 de julio último los delincuentes “entraron tres veces” a su casa de Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste.

La primera vez entraron y robaron cables y cajas. Aparentemente saltaron y se cayó en la casa de mi comadre (que vive al lado). Lo llamo a mi hijo, la despertamos a mi comadre y vimos por donde pudieron ingresar”, relató.

Ríos dijo que se volvió a acostar y que luego lo llamó su comadre y recordó que los delincuentes andaban “en los techos”.

“Me levanto rápido y voy hasta la parte de atrás, siento un ruido como que arrastraban algo de chapa, miro y salgo con la llave en la mano, abro, voy a la puerta y no veo nada. Creo que fui a la esquina y no veo nada”, indicó en diálogo con A24.

Y dijo: “Me dije ‘estos desgraciados no me van a agarrar otra vez’, así que me senté en la cocina y agarré el arma. Pasó cerca de una hora y siento ruidos, y veo a través de un vidrio que se abre una puerta que no tenía pasador y se mandó adentro de la casa. Yo agarro el arma y ya lo tenía encima. Veo que algo le brilla en la mano, pensé que era un cuchillo, y ahí nos trenzamos.”

El herrero detalló que antes de esa tercera secuencia, él colocó el arma “con seguro” en un rinconero de la casa y que después, ya cuando se topó con el asaltante, él intentó “sacarlo” de la casa mientras que aquel lo “arrastraba”.

“Entre gritos, salimos y veo que había otro que salta al techo. Con el que estaba peleando me pegó en la cara, tenía mucho miedo, en la lucha vi que no era un cuchillo sino un destornillador”, detalló.

Según el jubilado, a raíz del forcejeo, él cayó y el delincuente quiso escapar: “Lo primero que atiné a hacer fue levantarme y le digo ‘tirate al piso que no te quiero tirar’ y él se da vuelta, me abraza, me tira al piso y me levanta con mucha fuerza; me golpea contra el piso y salta al techo para ir a la casa de mi comadre”.

“Ahí me volví loco, le grité (a su comadre) que se le metían adentro (…) Cuando me asomo por el tapial lo veo que está trepando por el techo (…) tiré tres o cuatro tiros sin apuntarle para ese lado y ahí me perdí”, describió.

“Estaba enceguecido y con mucha bronca. Salí como un zombie, caminando, y en la esquina lo veo y después se me nubló todo, ni me acuerdo que hice. Vino un vecino que me dijo ‘vamos Jorge que nos van a matar'”, añadió.

Ríos indicó que cuando se encontró con el delincuente en la calle, éste le dijo “ojo que te ponemos”, ante lo cual, él le pegó “una patada”.

“No me acuerdo si le tiré en ese momento”, señaló el jubilado y aclaró que hubo “muchas cosas que se le perdieron”. “Tengo miedo de decir algo que no es y que sea perjudicial”, concluyó.

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