El conjunto andaluz consiguió su sexta Europa League en sólo 14 años. Fue 3 a 2 a favor del Sevilla.

Sevilla, con los argentinos Lucas Ocampos, Éver Banega y Franco Vázquez, se consagró hoy campeón de la Liga de Europa al vencer en la final al Inter de Lautaro Martínez por 3 a 2 en la ciudad alemana de Colonia, sin público por el coronavirus.

Los goles de Sevilla fueron del neerlandés Luuk de Jong (11m. PT y 33m. PT) y del brasileño Diego Carlos (30m. ST), mientras que en Inter marcaron el belga Romelo Lukaku (4m. PT), de penal, y el uruguayo Diego Godín (35m. ST).

Banega y Ocampos, que salió lesionado a los 25m, fueron importantes en el desarrollo con sus diferentes roles; Vázquez, por su parte, ingresó a falta de quince minutos para el cierre.

En el equipo italiano Lautaro Martínez completó un partido flojo, con poco contacto y una conexión débil con su socio Lukaku. De hecho, en una contra tardó en descargar y desperdició la única en la que estuvo cerca del gol. Antes del final fue reemplazado.

Sevilla es el máximo ganador de la Liga de Europa, con seis títulos (2006, 2007, 2014, 2015, 2016 y 2020); lo siguen Inter, Juventus, Liverpool y Atlético de Madrid, todos con tres consagraciones.

A su vez, por ser el campeón jugará la Supercopa de Europa en el inicio de la nueva temporada contra el vencedor de la Liga de Campeones de Europa (Bayern Münich o París Saint Germain).

El encuentro presentó dos ideas contrapuestas y que se mantuvieron a lo largo de los noventa minutos, con un Sevilla sediento de la pelota y una movilidad y presión insoportable para los defensores interistas, al tiempo que enfrente se sostuvo todo al espacio y al pelotazo para Lukaku.

Y esa potencia ofensiva y física de Inter, centrada por la capacidad de tracción en velocidad del belga Lukaku, le dio la posibilidad de pasar al frente en el amanecer del partido. Es que una contra ejecutada a la perfección y una marca frágil del brasileño Diego Carlos terminó en un penal y gol tempranero de uno de los mejores atacantes de esta temporada.

El golpe se notó en el equipo andaluz, con un libreto conocido basado en la posesión y en la conexión entre los volantes y atacantes, con posiciones variadas, profundidad por las bandas y sin una referencia del área, a diferencia de su rival.

Y así fue que una vez que Sevilla salió del letargo se conectaron los laterales y por el lado derecho movieron la pelota para una palomita de Luuk de Jong, quien sorprendió con su desmarque a las torres defensivas Diego Godín y Stefan de Vrij en el fondo italiano.

Con el correr de los minutos, la sociedad del español Suso y Lucas Ocampos se transformó en una pesadilla para Inter, que no le encontró la vuelta al medio y retrocedió al punto de tener ocho jugadores constantemente en las cercanías de Samir Handanovic.

Y cuando De Jong se impuso en las alturas de nuevo, en una jugada de pelota parada perfecta, y todo pareció ser una historia favorable para Sevilla, el que apareció por la misma vía fue el uruguayo Diego Godín y dejó todo como al principio con un tremendo cabezazo.

Poco cambió en el complemento, ya que Sevilla se sintió siempre más cómodo con la pelota e Inter en su apuesta de esperar y arremeter con sus potentes delanteros, que prácticamente atacaron en soledad y les costó imponerse en los primeros pasajes.

Sin embargo, Lukaku tuvo la más clara cuando le ganó la posición nuevamente a Diego Carlos en un fallido anticipo, y replicó la jugada del 1-0 pero esta vez se topó con el achique del marroquí Bono.

Y justamente el brasileño, que padeció a Lukaku cuando lo marcó mano a mano, metió una chilena a falta de 15 minutos para el delirio de los andaluces, que se hicieron por sexta vez con el trofeo de la Liga de Europa en igual cantidad de finales jugadas.



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