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Enzo Fernández: el hardware y el software del gran ordenador

El volante polifuncional inició otra etapa en su carrera al debutar en Chelsea. Más experiencia para sumarle a La Selección

Redacción
04/02/2023 11:36
Ochoa vuela y no llega: el golazo contra México.
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En un remolino de imágenes aparece un ya bautizado mundialista, en un partido cerrado y con diferencia mínima a favor, sin medir que un yerro – sea cual fuere- puede devolverle la pelota al rival y así correr el riesgo de iniciarse una situación límite y adversa. Y no le hace caso a lo estandarizado ni a esa costumbre tan negadora de las propias posibilidades en cuanto a hacerse fuerte en su mentalidad para dar el paso ganador que el colectivo grupal reclama. Y entonces, en vez de sacarse el problema de encima jugando hacia atrás o al costado, mide y lanza un remate direccionado, levemente combado y con la potencia justa para superar el vuelo del arquero hasta que la pelota se mimetiza con la red y la reacción en cadena de sus compañeros es ir a amontonar abrazos sobre él sin que ni siquiera pueda respirar normalmente, al menos por casi dos minutos.

Enzo Fernández, en el duelo clave contra los mexicanos – cuya mayor fantasía era la de eliminar a la Argentina en la fase de grupos- cerró anticipadamente ese partido que le dio resurrección al sueño albiceleste y entidad a un equipo que jugaba su primera final tras el golpe inesperado ante los saudíes. En ese Lusail Stadium, vaya paradoja, se comenzó con derrota y se cerró con lágrimas de desahogo tras la caminata imperecedera de Montiel.

Ese tal Enzo, quien había debutado en La Selección en septiembre del año pasado, durante el 3-0 del amistoso frente a Honduras -había acertado todos sus pases y encima metido un disparo en el palo- era el mismo que demostraba una personalidad forjada en las canchitas del conurbano bonaerense hasta que el aprendizaje en River lo llevó a ocupar lugares que suelen estar en el deseo de un niño, pero que generalmente no logran salir de ese espacio gestado por la ilusión.

Y es el mismo que, con solamente una práctica, fue designado por el entrenador Graham Potter para ser titular en Chelsea frente al Fulham, un duelo que se jugó ayer en Stamford Bridge y que tiene connotación de clásico barrial en el oeste londinense. El director técnico lo midió a pleno en un choque que tiene mucho de historia y de presente, por lo que la igualdad sin tantos tuvo sabor a muy poco para las percepciones “blues” previas al choque por la Premier League.sobre todo por el récord en la transferencia desde el Benfica.

De todos modos, el campeón mundial estuvo largamente a la altura de las circunstancias. En el juego posicional siempre buscó quedar parado en posición de un eventual receptor, sin esconderse detrás de la marca zonal que le impusieron a lo largo del encuentro. Mantuvo, también, un alto porcentaje de pelota entregada a compañeros, sobre todo en triangulaciones cortas y, cuando la ocasión lo ameritaba, con un lanzamiento a mayor distancia. Promediando el segundo período, un disparo de primera – combado y dirigido – casi se cuela por el segundo palo.

Simbólicamente, Enzo es un ordenador en el sentido pleno del término, con un hardware y un software que multiplican sus posibilidades al infinito. Su producción le aportó serenidad a su flamante equipo en cuanto a salir de zona central con la posesión del balón asegurada, lo cual permite inferir que habrá en el futuro inmediato una sintonía fina conforme se vayan sincronizando mutuamente con los restantes componentes del plantel.

Más allá de las cifras exorbitantes que se manejan en los clubes más poderosos del planeta, el lado más sensible que moviliza a la comunidad futbolera argentina es – claramente – cuáles serán los aportes potenciales que el mediocampista todo terreno podrá ofrece en cada convocatoria albiceleste. En proyección, el horizonte le da potencialidad a jugar entre tres y hasta cuatro mundiales más. Al menos, en el primero que disputó, ya sabemos cuánto valor agregado le dio a una Selección que consolidó una línea de volantes que se potenciaban cuanto más riesgosa y complicada era la instancia a afrontar. A la medida de Argentina, claro está.

Un Maradona o un Messi son casos fuera de serie de quienes se constituyeron, respectivamente, como el mejor futbolista a nivel global en su época. Los terrenales en modo premium, como en el caso de quien utiliza hoy el dorsal 5 en la entidad londinense, se referencian en el cumplimiento de funciones dentro del campo de juego que potencian las necesidades de un colectivo futbolístico. Si Potter lo celebra en Chelsea, imaginemos cómo lo hace Lionel Scaloni en el seleccionado argentino. Y de qué manera lo seguirá haciendo, desde ya.

 

 

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