El 10 de agosto y en Washington se jugará el ATP 500 de Washington. Luego se disputarán Cincinnati, en Nueva York, y el Us Open

Con el correr de las fechas, el deporte vuelve a retomar su calendario regular y poco a poco se normaliza la actividad, siempre con los cuidados correspondientes ante los alcances de una pandemia inédita como la que se desató por el coronavirus. Será el caso del tenis​ que, después de tanta espera, ya tiene programada una fecha para su regreso tras más de tres meses sin partidos. El día elegido para la vuelta es el 10 de agosto, cuando se ponga en marcha el ATP 500 de Washington.  

Este torneo en la capital estadounidense será preparatorio para el primer gran objetivo de los tenistas post crisis del Covid 19. Se trata del US Open​, que arrancará el 31 de agosto y se jugará, de no mediar sorpresas, en tiempo y forma en el Billie Jean King National Tennis Center en Flushing Meadows.

Ese mismo complejo será además escenario de una edición especial del Masters 1.000 de Cincinnati, que se mudará de esa ciudad de Ohio a Nueva York​ solo por esta temporada y servirá también de preparación para el Grand Slam norteamericano. Así lo confirmó este martes la asociación estadounidense (USTA) en un comunicado que divulgó a través de sus redes sociales.

“El US Open se celebrará en Queens, Nueva York, sin fanáticos del 31 de agosto al 13 de septiembre“, anunció este martes el alcalde de Nueva York, Andrew Cuomo, durante su informe diario sobre la evolución de la pandemia en esa ciudad.

Y siguió: “La USTA tomará precauciones extraordinarias para proteger a los jugadores y al personal, incluyendo pruebas robustas, limpieza adicional, espacio extra en los vestuarios, y alojamiento y transporte dedicados”.

A cada tenista se le habilitarán dos habitaciones de hotel y cada una de ellas podrá tener un máximo de dos huéspedes, con lo que se favorece que puedan viajar con hasta tres miembros de su equipo, siendo que antes se le otorgaba solo una pieza para alojarse y se permitía un único acompañante.

En lo directamente relacionado con el coronavirus, se les hará un test antes de viajar a Estados Unidos y una vez en Nueva York, el protocolo médico del US Open comenzará en el propio hotel, donde el jugador y su equipo serán testados mientras permanezcan compitiendo con una frecuencia de las pruebas de una o dos por semana y no tres como se había mencionado anteriormente.

El aval del gobierno neoyorquino era el que le faltaba a la USTA para asegurarse de que podría llevar adelante sus planes de celebrar el torneo en la fecha pautada.

“Estamos increíblemente emocionados de que el gobernador de Nueva York haya aprobado nuestro plan de disputar el US Open 2020 y el Western & Southern Open (Masters de Cincinnati) 2020”, arrancó el breve texto que publicó la organización, en el que aclaró que este miércoles se divulgarán más detalles y se realizará el anuncio oficial.

“Reconocemos la tremenda responsabilidad de ser anfitriones de unos de los primeros eventos deportivos globales en estos tiempos desafiantes. Y lo haremos en la forma más segura posible, disminuyendo al mínimo todos los posibles riesgos. Poder celebrar estos torneos es un impulso para toda la ciudad de Nueva York y para todo el mundo del tenis”, concluyó.

Con respecto a los protocolos que deberán llevar adelante los tenistas, en las últimas horas les informaron que no será necesario cumplir una cuarentena al aterrizar en la capital estadounidense, donde se jugará el primer certamen de la vuelta, por lo que podrán acomodar su calendario para llegar lo más tarde posible al país norteamericano.

En cuanto al US Open, el plan deportivo que presentó la USTA propone eliminar la clasificación del singles y reducir el número de parejas de dobles. Y aclara que los jugadores de menor ranking que por esa medida se queden sin jugar la “qualy” serán recompensados con los fondos que la USTA, la ATP y la WTA destinarán para tal fin.

El tenis ya ve la luz al final del túnel y los jugadores pueden volver a entrenar con un objetivo claro. Algunos aún confinados a sus casas -es el caso de algunos de los argentinos, como Diego Schwartzman y Guido Pella-; otros, con mayores libertades, como el serbio Novak Djokovic.

En los útlimos días, el número uno del mundo organizó y protagonizó en Belgrado un torneo benéfico con varias estrellas del circuito masculino, en el que el austríaco Dominic Thiem se coronó como campeón.

Fue la primera parada del Adria Tour, que tiene como objetivo que los tenistas preparen su físico para la vuelta al circuito y además ayuden a juntar fondos para diferentes organizaciones humanitarias.

La segunda etapa se jugará el fin de semana en Zadar, Croacia, ciudad en la que ya desembarcó Nole, ajeno a una polémica que lo rodea. Porque por un contagio en común, se teme que el serbio haya contraído coronavirus, aunque no hubo aún información oficial a respecto.