Jorge Sosa fue un maestro y compañero invaluable para los jóvenes que trabajamos en Grupo Jornada. Este texto de Fausto Mateo sintetiza el legado que dejó entre nosotros

Por Fausto Mateo, periodista de Radio Jornada

¿Vaya paradoja no? Se nos fue quien más amaba a Mendoza, el que sin lugar a dudas más le escribió, el que le dio el himno, porque por él, el “Otoño no es lo mismo en Mendoza”. Y partiste en invierno, pero en un día más otoñal en Mendoza imposible, el contexto también te homenajeó en tu partida amigo.

Naciste en Zavalla, Santa Fe, pero eso es un detalle bastante menor para tu vida y tu gigantesca trayectoria. Eras el más mendocino de todos. Caminabas y ahí ibas escribiendo en tu mente un nuevo homenaje más a algún héroe sanmartiniano, o viendo algún cartel de alguna calle de la Ciudad para después ponerte a investigar y contarnos otra historia de esas que te dejan pensando. Porque el Jorge tenía eso, siempre te dejaba pensando.

Se fue un fuera de serie. Un genio. Escritor, periodista, humorista, conductor, director de diarios y de revistas exitosas de Mendoza y el país. Se fue uno de esos que nacen, que se yo, cada 200 años. Inigualable. Irremplazable.

Como olvidar que Jorge Sosa fue el único humorista que se instaló en la televisión y tuvo el reconocimiento popular de la gente por sus monólogos. Al mediodía y a la noche, junto con los noticieros, en el conocido prime time. Único, la rompía toda. En mi casa, no nos perdíamos una sola aparición de Jorge con su humor. Un humor justo, a veces irónico, siempre a la altura, nunca grosero sino todo lo contrario, un humor refinado, de nivel y con múltiples recursos.

Lo tuve como profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la cátedra de Radio. Después la vida me siguió encontrando con él. Me tocó hacerle una entrevista para aprobar una materia y ahí me contó que, por cuestiones políticas, lo habían bajado más de una vez de la dirección de la Fiesta de la Vendimia. ¿Cómo puede ser que Jorge Sosa no haya dirigido una sola vez la Fiesta Nacional de la Vendimia? Bueno, son esas cosas que ocurren a la que nunca le encontraremos explicación.

Fausto y Jorge, juntos en el antiguo estudio de Jornada

Después fue el líder de un programa que comenzó en enero de 2016 en Radio Jornada: Enereando. Nos reíamos mucho, todos los días. Sus locuras eran únicas. A partir de ahí fue un verdadero maestro para mí. Y a pesar de la distancia generacional, de edad, de ritmos de radio, Jorge Sosa te enseñaba algo todos los días. Cada programa tenía un guion nuevo que él preparaba para los distintos cinco días de la semana, él vivía para la escritura, escribía con el corazón. “¡Escriban, escriban!, para poder trascender tienen que escribir”, ese fue uno de los tantos consejos que nos entregó el Jorge.

Párrafo aparte para lo solidario y lo enorme compañero que fue con todos. Respetaba a todos por igual, te hacía sentir parte. Te bancaba, se la jugaba por sus compañeros.
Más de seis años compartiendo aire Jorge, hermano. No puedo creerlo. No volver a escucharte en vivo será un puñal en el alma todos los días. Pero dejaste un legado gigantesco, con vos se podía hablar de todo, sabías de todo pero sabías en serio, nunca chamuyaste nada, estuviste a tres materias de recibirte de Ingeniero en Petróleo y lo bien que hiciste en largar todo y decir no, esto no es lo mío. Mejor me dedico a escribir monólogos, poesías, versos, payadas, canciones, reseñas históricas, entre tantas otras cosas.

Gracias por trasladarnos ese amor por la radio. A pesar de la pandemia, no hubo un solo día que no estuviste en el programa. La responsabilidad y el compromiso es otro legado que transmitiste. Gracias Hermano, maestro, amigo. Te voy a extrañar muchísimo, no sólo yo, todos tus amigos y amigas, tus adorables hijos, tu pequeña nieta Elena, toda la Radio, toda la Cultura de Mendoza. Cierro estas líneas con un par de frases tuyas, que quedarán en la memoria para siempre: “Sé que te tengo” Jorgito y te tendremos para siempre y buen viaje Maestro “a pesar de todo”.


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