El director de mAbxience ratificó que irán a grupos de riesgo de contraer el coronavirus. En febrero ya tendrían las primeras partidas del principio activo. Vacunarán en el primer semestre de 2021.

La vacuna de Oxford contra el coronavirus todavía está en la categoría de promesa, hasta que los estudios de fase 3 confirmen los buenos resultados de la fase 2. Sin embargo, ya se está produciendo en India y pronto comenzará a fabricarse también en Argentina, a través de un acuerdo del laboratorio AstraZeneca —socio de la prestigiosa universidad británica— con la biotecnológica argentina mAbxience, que forma parte del grupo Insud.

“Estamos produciendo a riesgo”, dijo Hugo Sigman, dueño de Insud. Pero en la compañía están confiados en que esta apuesta riesgosa les saldrá bien. “Es sumamente improbable que los estudios de fase 3 digan algo completamente distinto”, afirma Esteban Corley, director de mAbxience.

“Nosotros vamos a empezar a fabricar los primeros lotes no comerciales en enero. Esos son lotes de validación, que tienen que hacerse para mostrar que podés entregar en forma sistemática y con atributos de calidad. Si está todo bien en febrero vamos a empezar con la producción comercial del principio activo, que después tiene que ir a México, donde se va a formular y transferir a los viales para ser liberados y distribuidos en los países”, explica.

La vacuna final, la que recibirá la gente, entonces, llegará más adelante, en algún momento del primer semestre de 2021 que aún ni la industria ni el Gobierno se animan a confirmar. Lo que sí está claro es que los primeros en vacunarse, como ya lo anticipó el ministro de Salud, Ginés González García, serán “los mayores, los trabajadores de salud y los que tengan algún tipo de patología previa que los haga más vulnerables”. Esto lleva a otra pregunta: ¿cuántas de las 150 millones de dosis iniciales para toda América Latina vendrán a la Argentina? Responde Corley: “Se estima que hay en el país unos 10 u 11 millones de población vulnerable que requiere de una vacunación inicial”.

La transferencia tecnológica

Corley calcula que comenzarán con la producción en breve, cuando se concrete la transferencia tecnológica a través de la cual AstraZeneca les enviará “la semilla viral y toneladas de documentación”.

“Una vacuna es un virus modificado, es una plataforma tecnológica super moderna capaz de hacer que el virus ingrese a tu organismo y no te enferme: no es capaz de replicarse porque le eliminaron todos los genes que se lo permiten. Digamos que es un tren que lleva en uno de sus vagones una proteína del coronavirus, que no es el coronavirus entero, pero que se lo muestra a tu cuerpo de tal manera que hacés una respuesta inmune contra esa proteína. Ese adenovirus que entró con el vector desaparece, pero vos ya mutaste tu respuesta inmune. Y entonces, cuando te enfrentás al virus, acude tu memoria inmunológica”, resume el biólogo molecular, didáctico, cómo es el mecanismo preventivo de la vacuna contra el covid-19.

Para producir esa vacuna, la semilla del virus se multiplica en una célula. Allí, en ese huésped, se pone el virus, se lo replica y se purifica. Ese es el primer proceso que harán en mAbxience con la vacuna de AstraZeneca. Después, el ciclo se repetirá con el material que el laboratorio ya contará en su planta de Garín.

Pero antes de hacer eso, deberán cumplimentar otro proceso. “Esta es una industria muy minuciosa y los procedimientos operativos estándar son con absoluto detalle. Te dicen ‘Con una espátula de cinco centímetros tome el cloruro y póngalo en la bolsa’. Tenemos que tomar toda esa documentación y convertirla al idioma mAbxience”. ¿Cuánto les llevará todo eso? “Esperamos el mes que viene arrancar con todo, hacer los primeros cultivos en diciembre y tener los primeros lotes no comerciales en enero”, repite.

Rellenar los frascos requiere una tecnología con la que no cuenta la planta de mAbxience. “Hay una planta de llenado como la de Sinergium, pero está produciendo vacunas y hace jeringas. Y acá la intención es llenar viales multidosis, que en una pandemia es más práctico para vacunar a varias personas”, aclara. Por eso, la “terminación” de la vacuna y el envasado se hará en la planta del laboratorio mexicano Liomont.

El acceso, clave

El acuerdo con AstraZeneca involucra también a la fundación Slim, que cubrirá el riesgo financiero de los laboratorios hasta que pueda venderse. Se habla de un valor de entre 3 y 4 dólares. “Es lo que pagarán los estados, pero el costo es prácticamente eso porque las empresas han cedido su beneficio. Si ves los valores de otras vacunas que se está hablando, es muy inferior”, dice Corley y sin mencionarlo se refiere al “precio de pandemia” que el laboratorio estadounidense Moderna fijó a entre 32 y 37 dólares por dosis.

La vacuna se producirá tan cerca, a 41 kilómetros del Obelisco, pero viajará casi 7.400 kilómetros para llegar desde México. ¿Eso puede atentar contra el rápido acceso que prometió el presidente? “La distribución la hará AstraZeneca, que tiene un protocolo basado en la equidad. Y el acceso va a ser rápido para América Latina en el sentido de que no vamos a tener que esperar que sobren unos viales de Europa para mandarnos. La región va a tener su propia producción”, remarca.

Habitualmente, en la región las vacunas se compran a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud y luego se distribuyen a los países. “No sé cuál va a ser el mecanismo, puede ser que los gobiernos contraten directamente”, señaló Corley sobre uno de los puntos que aún no se confirmaron. Otro, si las dosis que produzca AstraZeneca sólo irán al Estado o también al sector privado para que quienes no estén en grupo de riesgo puedan inmunizarse pagando el costo.

“No creo que sea lo primero que ocurra, los grandes consumidores van a ser los gobiernos, pero estimo que en la medida que se seguirá produciendo es más un tema de política comercial. Nuestro compromiso es producir para abastecer las necesidades de cobertura de la población vulnerable. Y cuanto antes”, cerró el director de mAbxience.



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