En medio del descalabro institucional hacia el que marcha la AFA sin escalas, y con una pax que se asemeja a la calma que precede a la tormenta, apareció una especie de oasis, algo diferente e innovador que ya parece bastante en tiempos en los que sólo se debaten lugares de poder y poco sobre lo institucional, sobre el futuro, sobre los distintos aspectos que rodean a la cultura y al negocio como tal del fútbol argentino.

Se puede estar de acuerdo o no, incluso tal vez haya zonas grises en las que haya algunos puntos más aceptables, otros menos y hasta algunos otros sin tratar, pero el documento presentado por Talleres de Córdoba, al que tuvo acceso “Jornada”, es el primero que circula en muchos años, y que se la juega en un tema que pocos han tratado a lo largo de 89 años de historia del fútbol profesional y que va contra la corriente actual de seguir sumando equipos para el máximo torneo de Primera División, que pasará a llamarse ahora Liga de Fútbol Profesional (LFP): el hecho de que cuantos más equipos, menos calidad.

Quienes investigaron para este documento lleno de datos presentado por Talleres, se animaron a hurgar en archivos y webs, a investigar con datos de otras ligas americanas y europeas, para no seguir con el viejo adagio de basarse en la imaginación o la teoría e involucrarse, por fin, en lo empírico, algo que, como bien dice el club, ni siquiera lo llevó a cabo la universidad, como sería de esperar en un país con tantos científicos que desarrollan su tarea en otros ámbitos, ni tampoco otros organismos públicos o privados, como si el fútbol argentino no formara parte importantísima de nuestra cultura popular y cuando estudios de 2013 ya indicaban que aporta el 0.3 % del PBI en forma directa y el 0,9% del PBI de manera indirecta, y sin contar otras externalidades no monetizables, y sin ingresar en el terreno de los empleos que su industria genera.

Según datos de 2019, los clubes obtienen el 30% de sus recursos con venta de jugadores, 19% de cuotas sociales, 15% de la TV, y 13% del marketing y la comercialización, y un total de 30.000 millones de pesos entre los 24 equipos, siendo que el que más factura lo hace 17 veces más que el último, lo cual demuestra tres aspectos a destacar: 1) La enorme dependencia de los clubes del mercado externo, 2) Una enorme inequidad entre los participantes, lo cual va en desmedro de la calidad y las expectativas, 3) El sorpresivamente escaso aporte económico de la TV en tiempos en los que en todo el mundo resulta fundamental.

A su vez, más de tres cuartas partes de los recursos se utilizan para el pago de los planteles profesionales, lo cual (esto no lo dice taxativamente el documento) implica que hay un enorme desequilibrio y seguramente pagos extras y enormes premios que en muchos casos no son votados por los socios (tratándose, en su gran mayoría, de asociaciones civiles sin fines de lucro).

El estudio llevado a cabo por Talleres sólo tiene un precedente conocido desde lo público: el que investigó el interventor de la AFA entre el 11 de julio de 1968 y el 4 de julio de 1969, Armando Ramos Ruiz, más enfocado en la calidad de los espectáculos que en lo meramente económico. Este dirigente llegó a la misma conclusión que Talleres, 51 años atrás: cuantos más equipos en un torneo, menos calidad. Ramos Ruiz llegó a proponer que a la Copa Libertadores fueran sólo los campeones de cada país (algo que parece lógico aunque vaya contra corriente) y ni siquiera el subcampeón (como se acostumbraba antes de que se llegara a que el sexto de una liga pudiera ser el mejor equipo del continente, como ahora).

Acaso se podría agregar a este estudio de Talleres que enriquece muchísimo el debate (y justo cuando el fútbol cordobés, sugestivamente, quedó fuera de la representación en un extraño Comité Ejecutivo de la AFA con demasiados clubes del AMBA y pocos del resto del país) algunos otros aspectos como el dinero negro de la caja de los clubes para la violencia sistemática, la relación entre los clubes y las fuerzas del orden, el control de la ética de las empresas televisivas licitantes (especialmente tras el resonante FIFA Gate), la escasa participación de público en los estadios, sin presencia visitante ante la imposibilidad cultural de compartir un espacio social, el tratar de mantener a las principales figuras salvo razón de fuerza mayor de mercados con monedas más duras, el descuido de la liga local por más de una decena de clubes que priorizan los torneos internacionales, o la apuesta por un sistema de juego identificado con la tradición argentina.

El documento sostiene que el fútbol argentino está frente a “una decisión histórica”, que “aún con nuestras diferencias señaladas oportunamente”, la unidad “es una nueva oportunidad” y que “no hay urgencias para resolver cuestiones que tendrán consecuencias en nuestros clubes durante muchos años, que impactarán en nuestros modos de gestión y en las reales posibilidades de construir clubes fuertes para hacer crecer el fútbol argentino”.

Propone generar “de manera urgente” un espacio de participación y debate, no tomar decisiones respecto de descensos, formatos de torneos y cesión de derechos de TV más allá de la temporada 2021, y comparte el análisis de ingresos por clubes con escenarios comparativos de torneos de 30 a 20 equipos entre julio de 2020 y diciembre de 2026, según las decisiones que se tomen, al señalar que lo que está en juego “son los ingresos que puedan asegurar la existencia de nuestras instituciones, la función social en nuestras comunidades, las posibilidades de ser competitivas, y el futuro del fútbol argentino”.

Para esta comparación se toman en cuenta los ingresos de TV nacionales ajustados por el IPC actual y por renegociación de contrato, tomando como base la tabla de los ingresos nacionales por TV de la temporada 2019/20.

La conclusión a la que se llega en el trabajo es que un formato de 30 equipos para los torneos disminuye la calidad de la competencia y no mejora la economía de los clubes y que no es casual que sólo 3 ligas en todo el mundo (Asia y África) tienen esta cantidad de equipos en sus torneos y que las ligas más importantes del mundo tienen entre 18 y 22 equipos.

El documento se pregunta por qué el fútbol argentino actual tiene tanta diferencia de ingresos de TV no sólo con  los países de fútbol más fuerte sino incluso con los de Latinoamérica, y se responde que es porque no hay un formato de competencia sostenible y previsible en el tiempo (en 8 años hubo 6 formatos distintos con 20, 22, 24 y hasta 30 equipos en Primera), porque hay que mejorar la imagen nacional e internacional (no se respetan los formatos ni los reglamentos, no hay fair play financiero), porque no se realizan inversiones (mejoras en los estadios, predios, campos de juego y ciudades deportivas), porque los recursos del fútbol no llegan a los clubes, que en los últimos 3 años transfirieron a la AFA 2800 millones de pesos (porque del pago que se realiza por derechos de TV la AFA se queda con un 18% y recibe otros 14 millones más para el pago a los árbitros, control antidoping, Tribunal de Disciplina y gastos, lo que da un estimado de 100 millones de pesos menos por cada club y que esto de que los clubes, a través de sus ligas,  subvencionen a su federación no ocurre “en ninguna parte del mundo” y que por el contrario, las federaciones redistribuyen entre los clubes el superávit), y porque hay una “inadecuada gestión de los derechos internacionales de TV” (que no se licitan y no se aprovecha ni se capitaliza todo su potencial, con el ejemplo de que en 2019 sólo ingresaron 6 millones de dólares y no se licitó la Copa Argentina, cuyos derechos están cedidos a precios muy bajos hasta 2030).

El documento demuestra cómo el fútbol argentino, con un formato actual de 24 equipos, y con derechos obtenidos por Fox y Turner hasta junio de 2022 y con opción de extensión hasta 2027,  generó 93 millones de dólares cuando el chileno, con 17, consiguió 103,50 millones; Brasil, con 20, generó 539, México, con 18,  317; y ya, saltando a Europa, Alemania obtuvo 1160 con 18 equipos; Inglaterra, 3730 millones con 20; Italia, 1094 con 20; Francia, 1330 con 20; y España, 3430 con 20.

El escrito advierte que estos derechos necesitan ser incrementados “sustancialmente” en un 30% al 40% más ajustes inflacionarios y recomienda a la AFA solicitar uno o dos partidos liberados por fecha para el sistema de TV pública gratuita y “ampliar el servicio a la audiencia”, y que frente a la posibilidad de jugar hasta fin de año sin público por la pandemia, que el partido sólo pueda ser visto en la ciudad sede por el sistema “pay per view” (para que los clubes puedan recibir ese ingreso, seguramente interpretando que eso podría reemplazar lo que hubiera sido una venta posible de entradas en otro tiempo, aunque se obligaría a todos los habitantes de esa ciudad a erogar cuando el porcentaje que lo habría hecho sería muy inferior).

Yendo a los números, el documento demuestra que en las últimas tres temporadas, desde 2017/18, los ingresos para la TV fueron de 31.900 millones de pesos, mientras que en el mismo lapso, los ingresos netos para los clubes fueron de apenas 9.485 millones, es decir que los clubes se quedan finalmente con el 30% de lo generado en el negocio.

En concreto, el documento elaborado por Talleres llega al cálculo final que con el actual formato, se recaudarían hasta 2026 101.948.199,01 pesos, y con el formato de 20 equipos y con el nuevo formato, 169.714.447.702,91 pesos, lo que redunda en una diferencia de mil millones de dólares.

Talleres de Córdoba, entonces, propone: 1) una reorganización de los formatos del torneo para llevarlo hacia los 20 equipos, al revés que la última medida tomada por la AFA de regresar hacia los 28 en dos temporadas, 2) renegociar el contrato con Fox-Turner con un aumento del 30% al 40% anual más adecuación del IPC anual, 3) generar un nuevo formato de comercialización para llegar a 11-12 millones de abonados, 4) licitar los derechos internacionales para llegar a 120 países, 5) renegociar los derechos de TV de la Copa Argentina, 6) gestionar el sponsoreo del nombre de la nueva Liga de Fútbol Profesional, la pelota oficial y los patrocinantes, 7) estructurar un Manual de Gestión de la Liga Profesional tomando en cuenta la normativa de las ligas europeas, 8) jugar torneos de verano en Asia/África, 9) crear una imagen de Liga con 20 stándares internacionales desarrollando una señal propia como Brasil, España, Alemania, la NBA o la Fórmula Uno, 10) Vender los derechos internacionales, y por licitación, con una base de 25 millones de dólares para llegar a los 50 millones en 2026 (cuando sin licitación, y para 24 a 30 equipos, nunca pasaría los 24 millones en 2026).

Yendo al ejemplo por equipos, si Godoy Cruz facturó con este formato $123.906.955,96  de ingresos brutos en 2020 y con los descuentos para AFA, $86.734.869,17 netos, con el formato de 30 equipos para 2026, totalizaría, a valores de hoy, $758.897.697,71 brutos y $ 531,228.388.40 netos, en tanto con el nuevo formato, de 20 equipos para 2026, facturaría $ 1.798.572.661,32 brutos y $ 1.259.000.862,93 netos, lo que da una diferencia a favor del formato propuesto de 727.772.474,53 pesos, un equivalente, hoy, a casi 11 millones de dólares a favor del “Tomba” de aquí a seis años.

Talleres finaliza su bienvenido estudio proponiendo independizar los tribunales de disciplina. Independencia y autarquía de la Liga y coordinación entre ésta y la selección nacional, licitación bajo cánones, criterio y valores internacionales, promoción del desarrollo de divisiones inferiores, incentivación de infraestructura para el alto rendimiento deportivo, desarrollo de amplios programas de responsabilidad social y seguir recomendaciones de estándares de la ONU y de la normativa de calidad ISO.

El debate está abierto y ya nadie puede decir que no hay propuestas. ¿Habrá alguien que se quiera sumar o seguirán todos prefiriendo navegar por el gris de la mediocridad que invade al fútbol argentino desde hace décadas?

Te puede interesar