Impulsados por las generaciones más jóvenes, cada vez, más personas muestran más preocupación por el cambio climático y un mayor compromiso en el cuidado del medio ambiente. En Argentina existen 141 organizaciones registradas para colaborar en el día mundial de la limpieza de playas y 88 puntos de encuentro hasta el momento. De esta manera, nuestro país se suma a la propuesta global de la cual ya forman parte 180 países. En ese contexto, se destaca Ángeles Verdes, un ejemplo de sustentabilidad.

Ángeles verdes, una organización de Mar del Plata, es un equipo de personas voluntarias que difunden, promueven, informan, concientizan y activan a favor del medio ambiente. “Ángeles verdes nació en 2017 con un grupo de amigas que estábamos preocupadas por la situación de contaminación en la Costa Atlántica y comenzamos a realizar limpiezas de playas, limpiezas urbanas, recolección de colillas, y desde ahí, se empezó a inspirar un grupo de personas que se sumaron al equipo. Tenemos un área muy grande de reciclado y un área muy grande de educación donde realizamos diferentes acciones”, explica Isabel Muñoz, fundadora de la ONG.

Respecto al destino de los residuos y objetos recolectados, Múñoz, que es docente y terapeuta, resaltó el armado y uso de las eco botellas o ecoladrillos, los cuales son utilizados en el armado de cercos para huertas o incluso para bancos y mesas a los alrededores de diferentes espacios verdes.

 “Hemos generado una gran área de reciclaje por lo cual se reutiliza casi todo lo que juntamos en las limpiezas y sino se lleva a los centros de acopio, donde va a ser reciclado, como es el caso de los desechos tecnológicos por ejemplo o las colillas de cigarrillos”. En cuanto a estas últimas, cabe destacar que una sola colilla de cigarrillo, puede contaminar entre ocho y 10 litros de agua salada y hasta 50 litros, si se trata de agua dulce.

“Estamos en campaña hace 4 años, la campaña se llama Playas Libres De Colillas y bueno en este caso, en Mar del Plata, no hay recicladora de ellas, las enviamos a rosario a una organización que las recicla, se llama Cigadrillo”. Continúa la activista. Quien además resalta la importancia en la tarea por transformar hábitos en la sociedad. “Nosotras, hace años, vamos a espacios educativos, como escuelas o incluso en centros de adultos mayores, centros de personas con problemas de adicción o centros de personas con capacidades diferentes. En los mismos realizamos jornadas durante todo el año, de contaminación, de transformación de hábitos, de compostaje, de huerta”.

La importancia de un océano saludable es vital para el desarrollo de nuestra vida en la tierra tal y como la conocemos. Las masas oceánicas ocupan casi ¾ de la superficie terrestre y son el verdadero pulmón de nuestro planeta. Pero no solo eso, también son una gran fuente de empleo, alimento y un excelente aliado para combatir el cambio climático.

Lamentablemente, hoy son además, el vertedero más grande de residuos humanos. Se estima que cada segundo se vierten aproximadamente 200 toneladas de plástico a los fondos marinos y que, a este ritmo, para el 2050 ya habrá más plástico que especies marinas naufragando sin rumbo por los océanos.

En el caso de Argentina, cada ciudadano genera un aproximado de 1kg de residuo sólido, al día. Si sacamos la cuenta por la cantidad de personas que habitan en suelo argentino, esto equivaldría a más de 15 millones de toneladas al año.

Todo cambio significativo debe estar acompañado por medidas y proyectos políticos eficientes. La cooperativa, “Reciclando Conciencia”, gracias a una alianza con el municipio de Pinamar, trabaja desde 2014 para transformar Pinamar en una ciudad sostenible. De esta manera recibe todos los residuos y los separa en 24 categorías diferentes, con el objetivo de reutilizarlos. Una vez clasificados, los derivan a otras empresas o fábricas, las cuales se encargan de que el objeto reutilizado sea viable económicamente.

Desde su fundación en 2014 al día de hoy, se estima que Reciclando Conciencia ha recuperado y evitado que más de 2.500.000 kg de residuos reciclables terminen en el basural a cielo abierto.


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