El libro de Charlie Desidney

Por Emilio Vera Da Souza, Redacción Jornada

Desidney es un músico con una producción musical tan original como compleja. Con sustento urbano, con saberes de varios géneros y con matices que hacen pensar cuando uno lo escucha que no se trata de algo sabido. La experiencia de escucharlo es un inicio. Y con esos mismos rasgos ha logrado realizar un libro muy específico.

Este libro es una pieza muy original. Casi diría que, aunque es una temática específica, perfectamente puede pensarse como un libro para integrar el estante de los libros destacados de una biblioteca. No es una pieza literaria, aunque sus textos están bien armados y elaborados. No es un libro de un gran despliegue de imágenes como los libros de pintores o artistas plásticos. No es un libro de diseño. Pero es un libro que tiene todo eso junto, pensado como un objeto único y apenas uno lo ve, llama la atención y dan ganas de abrirlo, tocarlo, mirarlo y después, buscar un lugar muy cómodo para leerlo.

Efectivamente quienes han realizado este objeto-libro, han pensado en sus destinatarios. Y eso es lo que se destaca finalmente.

Tiene un prólogo del querido artista mendocino Daniel Martín, conocido por su música y la historia de producción de contenidos musicales de calidad.

Dice Daniel que “a Charlie Desidney le pasan cosas extraordinarias constantemente, y si estás cerca de él, a vos también te pasan…”

Desidney habla sobre su ideo original:  “impulsarse, saltar, cambiar el punto de vista. El trabajo en equipo lleva a incorporar datos nuevos que permiten la renovación de un proyecto. Es por eso que Trampolín cuenta con el diseño de Mauro Lopez, los dibujos internos de Paula Viñas, y en las redes se sumó Ale Pippa con sus animaciones. Cada uno fue aportando su arte y haciendo que la idea brille más todavía”. Los textos fueron editados por Paula Morey.

¿Cómo surgió la idea del libro?

Todo comenzó por el mero placer de organizar ideas, en especial aquellas que invitan a renovar el punto de vista artístico. Pero especialmente porque me parecía que lo que tenía para contar eran cosas que me suceden cuando produzco que no están en los libros sobre música, y que escapan de la ortodoxia de la producción musical.

Trampolín es un ensayo que gira alrededor de una serie de reflexiones inspiradas en mi visión sobre la producción musical.

¿Cómo lo concretaste?

Pensándolo en etapas, comencé grabando algunas ideas como notas de audio, otras las fui escribiendo en cuadernos y papeles prestados y luego ¡bum! Ya estaba craneando el libro. Las notas se fueron acumulando y tenía el material suficiente, pero había que organizarlas y estructurarlas y necesitaba de un trabajo en equipo.

¿Quienes te ayudaron a concretarlo?

Si bien tenía los textos, no estaban a la altura suficiente como para llevar adelante un libro. En ese momento conocí a Paula Morey, le comenté de mi proyecto, le interesó y al leer el material me propuso colaborar en la redacción de los textos y finalmente ser mi editora. Inmediatamente comenzamos a trabajar durante meses codo a codo reuniéndonos durante horas y horas, café mediante. Luego Nora Lezano me recomendó a Mauro Lopez, un gran diseñador que casualmente vive a dos cuadras de casa, y terminamos trabajando los tres hasta darle al contenido un diseño que al leerlo te va envolviendo en el texto.

¿A quiénes está dirigido?

A músicos, estudiantes, productores, y también a todos aquellos que deseen ampliar su mirada y profundizar el abordaje de un proceso creativo.

Los que lo han leído… ¿qué dicen?

Es una satisfacción saber que varias personas que ya leyeron “Trampolín” lo han hecho de un tirón, o a lo sumo en dos partes. También he tenido devoluciones de artistas por fuera del ámbito de la música, como fotógrafos o gente vinculada al cine, y me cuentan que los inspira a encarar sus proyectos desde un punto de vista diferente al usual, algo que ayuda a la creatividad e incluso a la resolución de los problemas que pueden ir presentándose en el desarrollo de cualquier proyecto.

En cuanto a los músicos que ya han trabajado conmigo, me dicen que pueden entender el proceso con el cual fui interpretado sus músicas y de esa manera inspirarse para desarrollar una manera propia de producir.  

Pero, además, algo que me ha sorprendido gratamente es que me han llegado pedidos de varias provincias, como Formosa, La Pampa, Tucumán, Mendoza, Santa Fe, Río Negro, Santa Cruz y por supuesto Buenos Aires que es donde vivo.

¿A dónde se podrá conseguir?

En principio me pueden escribir a mi página www.charliedesidney.com o comunicarse por las redes y combinar un envío. Próximamente daré las direcciones de algunas librerías donde se podrá conseguir.

Charlie Desidney es músico, compositor  y productor nacido en Australia criado en -Buenos Aires- Argentina. En su producción y creación artística siempre se caracterizó por una interminable búsqueda vanguardista.
Su discografía como solista está compuesta por los álbumes: “Limones” (2003), “Escaleras” (2008), Ep Desidney (2013) y “No Muerdas al Perro” (2017).

Formó parte de distintas bandas como Actitud María Marta, Lanzas Activas, Chake y La Peña Pop.
Produjo más de 40 discos del rock nacional, entre los que se encuentran los dos últimos de estudio de Palo Pandolfo, Karamelo Santo, Sancamaleón, Gerardo Farez y la Marea Océanica, La Perra que los Parió, Audia Valdez y Siete Venas.
En 2015 trabajó y grabó con Gordon Raphael (productor de los Strokes y Regina Spektor).
Tocó en escenarios como Pepsi Music, Estadio Obras, Cemento, Estadio River Plate, Niceto Club, Estadio Ferro, Ultra Bar, Casa Córdoba, el Universal, Centro Cultural Matienzo, entre otros.
Desidney realizó la producción musical del documental “Transformación” (2017) que participa en el Festival Internacional de Mar del Plata. También compuso música para el film “Enseguida Anochece” cortometraje con mención en el Internacional Film Festival de Monterrey.