Una gran cantgidad de medidas sanitarias tuvo que implementar el sector para poder volver a recibir a su clientela en la provincia cuyana. Sin embargo, la ocupación fue menor al 20%

Los hoteles de alojamiento, uno de los sectores más golpeados durante la larga y dura cuarentena, finalmente en la provincia de San Juan reabrieron sus puertas con estrictos protocolos sanitarios. Sin embargo, la reapertura fue flojo con una ocupación menor al 20%.

Los empresarios del rubro venían desde hacía varias semanas luchando para que la actividad pudiera volver a funcionar. Desde el Gobierno aprobaron el protocolo y fijaron el 1 de julio como la fecha de reapertura.

Marcos Noguera, gerente del hotel “No sé”, ubicado en la ciudad de San Juan, “intensificó las tareas de limpieza y desinfección para recibir a los clientes”, según consignó al medio Los Andes. Y agregó: “Estamos acostumbrados a lidiar con eso. Siempre tuvimos protocolos de limpieza más fuertes que los hoteles convencionales”. 

En el marco de la pandemia, para poder volver a abrir sus puertas, el sector tuvo que implementar una bateria de medidas sanitarias, como por ejemplo, que haya un plazo de dos horas entre turno y turno con el fin de ventilar y desinfectar la habitación utilizada, así como también, asegurar la presencia de alcohol en gel y la falta de contacto entre los visitantes y los empleados. En el caso del hotel alojamiento “Nose” además colocaron alfombras de sanitización en los ingresos.

Por ahora se permiten únicamente dos personas por habitación que deben ingresar por la cochera y dirigirse directamente al cuarto asignado. Si bien el albergue “No sé” puede atender las 24 horas, hay un límite estipulado para el encuentro sexual: dos horas de alojamiento en la habitación

Una vez finalizado el turno, los efectores de limpieza desinfectan con amonio cuaternario cada rincón, incluyendo camas, mesas, sillas, paredes, sofá y demás elementos. En la mayoría de los casos, los propietarios del rubro tuvieron que aumentar los precios por los costos que conlleva la implementación del protocolo.

Mientras tanto, en Mendoza, los dueños de los “telos” esperan por la habilitación del Gobierno. En mayo, la Asociación de Albergues Transitorios de Mendoza (AATM) elevó a las autoridades municipales y provinciales la carta de reapertura, adjuntando el protocolo a respetar. No obstante, la seguidilla de casos de coronavirus durante junio (68 positivos, récord en lo que va de la pandemia) puso en stand by muchas de las opciones a flexibilizar.

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El protocolo, realizado por la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (Fadaph) y al que adhirieron las asociaciones de cada jurisdicción, establece pautas similares a las aprobadas en San Juan. Sin embargo, el registro de personas es uno de los obstáculos: en caso de que una persona diera positivo, actualmente no hay declaración jurada sobre con quién asistió al hotel alojamiento para aislar y testear en un eventual contagio.