Tradicionalmente, el vino se embotella en botellas de vidrio, pero varios productores de vino han descubierto las ventajas de usar los envases Tetra Pak. Un envase de cartón brinda excelente protección al vino, conserva tanto el color como el sabor y es muy práctico para el consumidor.El material reduce el peso y el espacio durante el transporte para los proveedores y consumidores. También es fácil de reciclar. En Argentina se generan 927.000 toneladas de envases plásticos al año. De ese total, el 26% se recicla y el resto va a los rellenos sanitarios o basurales del país. Las estimaciones mundiales indican que, siguiendo este camino, en sólo 30 años habrá más plástico que peces en los océanos.

Desde el año pasado y para los próximos 4 años, estamos invirtiendo a nivel mundial, aproximadamente 100 millones de euros anuales en sustentabilidad. Estas inversiones se realizarán para el desarrollo de soluciones y un portafolio de productos cada vez más ecológico”, afirma Horacio Martino, experto en economía circular de Tetra Pak Argentina, una de las principales empresas productoras de envases a nivel mundial. Obtenga más información acerca del envasado de vino y los beneficios ambientales de usar envases de cartón para el vino en winepackaging.tetrapak.com

A medida que aumenta la población, crece el mercado y la gestión de residuos se complejiza. Al mismo tiempo, las empresas buscan mantener su ritmo de producción pero una “nueva ola consciente” empezó a preocuparse por la generación de los residuos.

Como resultado, las firmas empezaron a repensar sus diseños para que sean 100% reciclables o utilizar materiales biodegradables con menor impacto ambiental.

Estos cambios requieren un trabajo integral con toda la cadena de valor y principalmente fuertes inversiones económicas, acompañadas de mejoras en los sistemas de reciclaje.

En esta línea el objetivo principal es que todos los envases se fabriquen 100% con materiales renovables.

Actualmente, más del 70% del paquete está hecho con contenido renovable (cartón certificado FSC, es decir, proviene de bosques gerenciados de manera responsable y de otras fuentes controladas), indica Martino, y agrega que están buscando aumentar la proporción mediante materias primas de origen vegetal, como la madera y la caña de azúcar, como alternativa frente a los plásticos provenientes del petróleo. 

“Son esenciales para el enfoque de economía circular de reducción de carbono, ya que ayudan a preservar el medioambiente, se pueden reponer naturalmente con el tiempo, lo que reduce nuestra dependencia de los materiales y recursos finitos. También nos permite promover la gestión forestal sostenible y proteger la biodiversidad”, asevera. 

¿Cuál es la estrategia para lograrlo?: “Trabajamos con los proveedores y clientes para minimizar nuestro impacto medioambiental en toda la cadena de valor, desde el suministro hasta la producción y desde el uso del envase hasta el final de su vida, y en la economía circular de nuestros productos y equipos”.

Martino afirma que es necesario actuar en cada nivel del negocio. “La cartulina que representa más del 75% de la materia prima aplicada en el envase es certificada de fuente renovable FSC y estamos ahora trabajando para aumentar la participación de bioplásticos en la composición del envase”.

Asimismo, dentro de las soluciones buscan desarrollar sorbetes de papel, tapas ancladas al envase y otros sistemas, que permitan aumentar el contenido renovable del envase.

Estrategia integral

Otros factores importantes que impulsan el progreso hacia la meta de reducción de huella son la mejora continua en consumo de energía, eficiencia, ecodiseño, así como el incremento en el uso de electricidad renovable en sus operaciones y los desarrollos en economía circular y reciclaje para darle una segunda vida al envase, una vez cumplida su misión principal.

En esta línea y de manera local, -con más de 30 años de operación-, la planta productiva emplazada en La Rioja se destaca por la innovación permanente en tecnología. Prueba de ellos es que en 2017 se redujo en un 13% el consumo de agua, 11% el consumo de energía y 18% las emisiones de CO2 en comparación al 2016.

Por otro lado, la empresa, a fines del año pasado, lanzó a nivel mundial Planeta Positivo, iniciativa que invita a las empresas a generar cambios en sus circuitos productivos. 

Según las palabras de Martino, la industria debe dejar de usar carbono en su cadena de valor.  Específicamente, Tetra Pak logró en 2016 la aprobación de los objetivos de reducción del impacto climático de parte de la iniciativa de Metas Basadas en la Ciencia (Science Based Targets, SBT).

En paralelo, otro desafío son los sistemas de reciclaje que todavía deben mejorar para ser más eficientes, principalmente en Argentina. Como punto clave, es fundamental la asociación para construir cadenas de valor de reciclaje sostenibles y estimular demandas que las traccionen.

El experto asegura, que el trabajo asociativo con objetivos comunes fue clave para desarrollar un modelo sustentable en el tiempo, en el cual los actores claves son los Municipios, Cooperativas de Recuperadores Urbanos e Industrias de reciclaje, así como desarrolladores de nuevos productos que traccionen demanda. “En todo este proceso la educación y concientización ambiental hacia los consumidores fue y será clave y donde se debe seguir trabajando permanentemente”.

El círculo completo

En Argentina tienen acuerdos con 10 recicladores y con cooperativas y Municipios, donde llevan entregadas más de 30 cintas para separar residuos. Una de ellas es Rezindarg, en la Provincia de BsAs utiliza el material de envase para elaborar placassimilar al aglomerado, con gran cantidad de aplicaciones en reemplazo de madera. 

Además, trabajan con Serrano, empresa que se dedica a la fabricación de mobiliario con placas hechas de material reciclado; Papelera del Sur para desarrollar cartulinas; Papelera Rosato para elaborar Papel Tissue, Rezagos Industriales (placas símil aglomerado); Ecotécnica del Pilar (pellets polyaluminio); Celulosa Quequen (papel), así como con Recytec (chapas acanaladas) y SGE – Servicom (chapas acanaladas).

En este esquema, uno de los ejes fundamentales es el consumidor: por un lado, son quienes deben hacer la separación de residuos en sus domicilios para que comience el circuito de economía circular de envases post consumo; por el otro, tiene el poder de compra, por lo cual deben demandar cada vez más productos sustentables para ir generando cambios en las formas de fabricación y consumo. 

En este camino,  ¿cuáles fueron los objetivos alcanzados?: “A nivel mundial, en 2018 nuestra tasa de reciclaje fue del 26%, mostrando crecimiento sostenido en el tiempo, con gran esfuerzo y habiendo logrado tasas de reciclaje muy altas en varios países, práctica que pretendemos se extienda gradualmente”.

Actualmente en Argentina la tasa de reciclaje de envases de cartón para bebidas es del 14% de los envases puestos en el mercado, esta tendencia comienza nuevamente a subir, luego de la crisis económica en Argentina, tema que afectó seriamente a muchas industrias de reciclaje. Este número es uno de los más altos en comparación con el resto de los países de la región.

Uno de los escenarios más desafiante es el incremento comercial, al mismo tiempo que se busca disminuir los residuos. 

“En el contexto mundial en el que estamos inmersos como sociedad, ya no alcanza con pensar en cuestiones como el clima y los desechos de forma aislada. Hoy, es necesario mirarlos en conjunto y de manera urgente. El concepto de economía circular debe ser completado de modo que contemple no sólo el reciclaje y la reutilización, sino también el impacto del carbono de las materias primas y la fabricación”, finaliza el experto.Economia sustentable