Desde el primer día de la pandemia el personal del área de Transporte, el sistema eléctrico y los servicios sanitarios debieron extremar recaudos para desarrollar tareas fundamentales durante la emergencia sanitaria.

El 20 de marzo pasado, empezaba en todo el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio debido a la pandemia de COVID-19. Desde ese momento, el trabajo de las personas vinculadas a prestación de servicios públicos esenciales fue cada vez más importante para toda la sociedad

mendocina. El esfuerzo de estos trabajadores permitió que transporte, luz y agua funcionaran adecuadamente en todo el territorio provincial.

Transporte

Mendoza es una de las pocas provincias en la que nunca se detuvo el funcionamiento del servicio público de pasajeros, transportando a más de 100.000 personas por día en la actualidad.

Para cuidar a los choferes que salen cada jornada a recorrer las calles, el Gobierno de Mendoza, junto a las empresas de transporte y el SIPEMON, activó un protocolo de higiene. Este procedimiento incluye la desinfección de cada unidad antes de salir del control, material transparente protector que aísla al conductor para evitar el contacto con los usuarios y los períodos de trabajo se adaptaron a la emergencia.

Actualmente, de los 6.200 choferes que tiene el servicio de transporte público, están operativos 2.800, ninguno fue despedido y se van incorporando a medida que se actualizan servicios. “Como sindicato que nuclea a los trabajadores del transporte, estamos muy satisfechos en cómo se manejó la situación. Hasta la fecha no hemos registrado ningún contagio”, expresó Rodolfo Calcagni, titular del Sindicato del Personal de Micros y Ómnibus de Mendoza (Sipemom).

Electricidad

Por las características propias de la energía eléctrica, la prestación del servicio debió efectuarse en tiempo real inmediato.

Así en cada oportunidad que un usuario activa una máquina, enciende una lámpara o un artefacto eléctrico, “alguien” debe generar, transmitir y distribuir esa energía necesaria desde una central generadora hasta las instalaciones del usuario en forma instantánea a través de las instalaciones propias del sistema.

Desde el inicio de la emergencia, los trabajadores de la energía siguieron prestando sus funciones específicas para garantizar el suministro de energía eléctrica en las mejores condiciones, dado que el aislamiento llevaba el transcurrir de la vida (laboral, escolar, social) dentro de los hogares.

Las empresas, cooperativas y organismos del sector, conscientes de la gran importancia de este servicio para la vida diaria, dispusieron diversas medidas como:

  • Modificación y adaptación de turnos de trabajo en base a esquemas semanales, quincenales y/o permanentes.
  • Duplicación de la localización de centros de control y operaciones; refuerzos en la atención telefónica al usuario.
  • Implementación de aplicaciones para diversos trámites web.
  • Nuevos puntos de cobro; en los cuales se aplicaron estrictos protocolos sanitarios.

En esta etapa de emergencia sanitaria, los más de 1.500 trabajadores del Sistema Eléctrico Provincial se encuentran trabajando al 50% exclusivamente en forma presencial en sus respectivas tareas operativas/administrativas, en turnos de 15/21 días o en forma

permanente, un 30% trabaja en forma presencial/remota en turnos quincenales, y el resto (personas exceptuadas de concurrir al trabajo por diversas causas) lo hace en forma exclusivamente remota.

Debemos destacar y resaltar la excelente predisposición y vocación de servicio puesta de manifiesto por todos los trabajadores del sector para desarrollar sus respectivas tareas con la mayor eficiencia y eficacia posible, lo que, en sinergia con las acciones desarrolladas por el Gobierno, las empresas, cooperativas y organismos ha posibilitado obtener un escaso nivel de afectación de la salud de los trabajadores”, expresó Carlos Cortizo, presidente de la Asociación de Profesionales Universitarios del Agua y la Energía Eléctrica (APUAYE).

Agua y Saneamiento

Si bien llevar condiciones sanitarias a los más de 400.000 hogares de la provincia es una labor que se desarrolla los 365 días del año y 24 horas al día, durante la pandemia se requirió de un mayor esfuerzo de todas aquellas personas que quedaron en la primera línea de trabajo.

Se redujo sensiblemente el personal en actividad permanente: 144 personas, entre mayores de 60 años y personal de riesgo por problemas de salud. Para minimizar los riesgos de contagio y preservar la salud de los trabajadores, las distintas áreas se organizaron en grupos de trabajo que rotan semanal o quincenalmente. Esto implicó, para algunos colaboradores, modificar sus jornadas de trabajo, alcanzando en algunos casos, las 12 horas diarias.

Los trabajadores de las plantas, tanto potabilizadoras (15 establecimientos) como depuradoras (37), también se sometieron a los cambios horarios, siendo la producción igual a la de tiempos normales y de la época estacionaria.

Desde fines de marzo a la fecha, Aysam atendió 22.700 reclamos relacionados a inconvenientes con el servicio de agua y 25.800 reclamos referidos al sistema cloacal.

Una situación extrema a la cual se debió dar rápida solución fue la rotura que se produjo en la colectora de Cloacas Norte, que llevó casi 12 días de trabajo incesante. A esto se le sumó el colapso de otros 38 colectores.

“Tenemos que destacar la predisposición de los más de 650 trabajadores en actividad que tenemos, para poder prestar un servicio acorde a las necesidades de Mendoza. Mantenemos una mirada positiva frente a la situación que nos toca atravesar, trabajando conjuntamente con las autoridades del Gobierno provincial y los directivos de Aysam”, dijo Daniel Canone, secretario general del Sindicato Único del Personal de Obras Sanitarias.