Sergio Levinsky Copa América 2019 Miercoles, 3 de Julio de 2019

Brasil eliminó a un equipo argentino que puso todo y jugó el mejor partido de la Copa

Por Sergio Levinsky, enviado especial a Belo Horizonte

Miercoles, 3 de Julio de 2019
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Miercoles, 3 de Julio de 2019 | Por Sergio Levinsky, enviado especial a Belo Horizonte

La selección argentina fue eliminada de la Copa América al caer 2-0 ante Brasil en el Mineirao (un estadio que históricamente le sienta mal y donde cayó cinco de las seis veces que jugó) en lo que fue, por lejos, su mejor partido en el torneo, y en ningún momento fue superada en el juego, sino  en la diferencia individual que, por ejemplo, generó el desequilibrio en el primer gol, desde una genialidad de Daniel Alves.

El equipo argentino se vio desbordado al principio, hasta el gol de los locales, pero luego se asentó, y buena parte del partido se jugó en campo rival, con un Lionel Messi que comenzó igual que en sus participaciones anteriores pero fue creciendo en el partido, hasta alcanzar, por momentos, un gran nivel, e incluso Sergio Agüero tuvo una clara ocasión de gol cuando cabeceó una pelota que rebotó en el travesaño, con Alisson vencido.

Los primeros minutos mostraron a un equipo brasileño que rápidamente se adueñó de la pelota, mientras la selección argentina comenzó a replegarse para esperar y tratar de recuperarla, aunque demasiado preocupada en bloquear los avances de los locales, tampoco demasiado claros cuando pasaban al campo albiceleste.

La segunda parte del primer tiempo, y la primera del segundo, fue acaso lo mejor que hizo la selección argentina en este último tiempo, pero no tuvo una estructura ni cambios acertados para poder alcanzar un empate que por el trámite del partido, mereció con creces.

Desde que promediaba el segundo tiempo, la selección argentina llegó a jugar casi sin jugadores de marca, con apenas tres defensores, tres volantes ofensivos, Messi y tres delanteros, para buscar el empate pero apenas segundos después, por esa falta de control, llegó la diferencia en un contragolpe, en el que Gabriel Jesús dejó solo a Firmino, y éste amplió a 2-0 el marcador.

El equipo argentino jugará este sábado, en San Pablo, por el tercer puesto, ante el perdedor de la semifinal de hoy entre Perú y Chile, en tanto que Brasil se clasificó para la final del domingo en el Maracaná ante el ganador de esa semifinal.

Al inicio del segundo tiempo, sorprendió que el entrenador de Brasil, Tité, sacara a Everton para hacer ingresar a Willian, y que en cambio no fuera Gabriel Jesús, algo lesionado, y en una posición no natural -por la banda derecha-, el que saliera.

De movida, la selección argentina pareció salir decidida a empatar el partido, tratando de establecerse en el campo de Brasil, y en menos de cinco minutos, ya Tagliafico había sacado un centro peligroso que Agüero no llegó a conectar. Y el propio "Kun" pasó la pelota hacia el Medio a Messi, que sacó un buen remate que contuvo Alisson, arrojándose hacia un costado.
Sorprendió la actitud de Brasil, que parecía conformarse con la escasa diferencia a su favor, retrasándose mucho en el campo para darle la pelota al equipo argentino y tratar de sacar rédito de algún error defensivo.

A los 12 minutos, justamente por un error defensivo argentino, tuvo una gran oportunidad Philippe Coutinho, pero definió muy alto a la salida de Armani. Sin embargo, se trataba de una jugada aislada, porque el equipo argentino siguió presionando. Messi sacó un potente remate que dio en el palo derecho de Alisson, y en la jugada siguiente, el jugador del Barcelona sacó un centro desde la izquierda que por centímetros no pudo, otra vez, conectar a Agüero.

Para sostener el dominio y ya pararse en campo rival buscando un empate que ya merecía, Lionel Scaloni hizo ingresar a Ángel Di María por Marcos Acuña, siempre manteniendo ocupada la banda izquierda, pero ahora con un jugador de mayor capacidad ofensiva, si bien con menos posibilidad en la marca para contener a Alves. El esquema táctico pasaba de un 4-3-1-2 a un 4-2-1-3, con Messi por detrás de Martínez, Agüero y Di María.

A los 20 minutos, Messi pudo sacar un muy buen tiro libre al ángulo derecho de Alisson, pero el arquero logró contener arriba, en una buena estirada. Entonces, Scaloni decidió hacer ingresar a Giovani Lo Celso y sacar a Rodrigo De Paul, en lo que ya pareció que arriesgaba demasiado y el nuevo esquema era ya de 4-2-1-3 pero sin ningún volante de marca, algo inusual en un equipo argentino, y menos ante Brasil.

El planteo era muy arriesgado y llegó el segundo gol de Brasil a partir de un confuso inicio porque pareció que hubo una falta previa, a tal punto que cuando arrancó desde el medio, Gabriel Jesús se quedó esperando que el árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano lo habilitara. Se fue sin marca, Otamendi trató de regresar, pero cedió al medio hacia Roberto Firmino, quien solo frente al arco, empujó la pelota a la red para el 2-0 para Brasil.

Los locales, sin merecerlo, ampliaban la diferencia a partir de un hecho que podía ser clave: el equipo argentino tenía demasiada gente arriba pero nadie marcaba en el medio, y así es que la transición en el segundo gol no encontró resistencia albiceleste y lo que pudo ser empate, pasó a ser derrota por dos goles.

Por el contrario, en Brasil Tité hizo ingresar, lógicamente, a Allan por un Gabriel Jesús algo tocado, para parar al equipo con un 4-3-1-2, con tres volantes de contención como Allan y Casemiro más retrasados, y Arthur por delante de ellos, haciendo conexión con Roberto Firmino, y dejando arriba a Willian y a Roberto Firmino.

Ya el descontrol táctico argentino era total. Scaloni, jugándose el resto, hizo ingresar a Paulo Dybala, al cabo, un jugador testimonial en esta Copa, por Tagliafico, quedándose con apenas tres defensores y arriesgando absolutamente un contragolpe brasileño. De todos modos, ya no quedaba tiempo para una remontada.

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