Sergio Levinsky Copa América Brasil 2019 Martes, 25 de Junio de 2019

Los dilemas argentinos, ante un rival que ya no es la Cenicienta

Ya no es la Cenicienta de los torneos sudamericanos. Se acabó aquella etapa que llegó hasta los años 90, cuando el fútbol venezolano recién comenzaba y estaba condenado al último lugar de la tabla en cada campeonato sudamericano.

Martes, 25 de Junio de 2019
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Martes, 25 de Junio de 2019 | Ya no es la Cenicienta de los torneos sudamericanos. Se acabó aquella etapa que llegó hasta los años 90, cuando el fútbol venezolano recién comenzaba y estaba condenado al último lugar de la tabla en cada campeonato sudamericano.

Ya es impensable que, como en 1975, una selección de Santa Fe (sólo reforzada con Osvaldo Ardiles, de Instituto de Córdoba) le gane 11-0. Hoy, ni la mayor puede generar muchísimo menos que eso.
La selección argentina sabe, a su llegada al Hotel Barra, en la punta final de la alta zona de Barra, a diez kilómetros a pie por la costa llegando en metro a la última estación, Jardín Oceánico, que el viernes no lo tendrá fácil porque el rival, la “Vinotinto”, ha crecido mucho, y porque tampoco los albicelestes, aun con Lionel Messi en el equipo, están para tirar manteca al techo con su rendimiento.
Tras el primer entrenamiento en el calor húmedo del día en esta zona carioca (de noche refresca bastante y cambia todo bruscamente), en Fluminense, Lionel Scaloni va estudiando si será necesario hacer cambios y cuáles de ellos, aunque a esta altura ya debería tomar nota de que este equipo tiene problemas tácticos, estructurales, y de conceptos, que no parece que se puedan corregir en tan poco tiempo.
Lo que es claro, es que Venezuela no parece estar dispuesta a perdonarle a la selección argentina (ya se pudo comprobar en los últimos partidos que jugaron) que no marque bien, que no anteponga alguna resistencia en el medio, o que sus delanteros no definan.
Venezuela, ahora, con Rafael Dudamel, ya creció demasiado. Puede molestar mucho arriba con un potente Salomón Rondón, de gran oficio en el ataque luego de años de la Premier League, o también puede crear mucho desde la usina en el medio que es Tomás Rincón.
Scaloni deberá trabajar mucho en lo defensivo y entender que el problema comienza en el medio, no atrás. Porque cuando el rival llega al medio con pelota dominada, nadie del equipo argentino sale en la marca al menos para ordenar al equipo atrás. No hay ya un Javier Mascherano o Lucas Biglia (no sus últimas versiones sino aquella, por ejemplo, de Brasil 2014) para marcar y no dejar que el rival se proyecte con pelota dominada hasta tres cuartos donde recién allí la línea de cuatro (tantas veces alterada por jugadores que entran y salen) piensa en cómo parar la ofensiva pero acaba en un tembladeral. No coordina para achicar, no marca bien en los centros ni por arriba ni por abajo, y ni sabe armar una barrera en los tiros libres.
Por todo eso, Franco Armani se convirtió en figura, atajando un penal ante Paraguay y sacando varias ante una débil Qatar, que casi no atinó a atacar.
En cambio, en el ataque, Scaloni encontró una lucecita de esperanza. Establecidos Sergio Agüero y Lautaro Martínez por delante de Messi, las dudas pasan por cómo ayudar a Giovani Lo Celso y a Leandro Paredes a contener a los venezolanos sin un “cinco” puro y desde Rodrigo De Paul o Marcos Acuña, y también, cómo mejorar el circuito entre Messi y los dos atacantes, pero al menos, ya es claro que aquella idea de un 4-4-2, va muriendo ante la posibilidad de Messi flotando entre los dos delanteros.
Así es que como consejo de este enviado especial, los jugadores argentinos deben mirar los programas de TV locales con el rabillo de un ojo, y leer los diarios con cuidado. Eso de ser “amplios favoritos” ante esta Venezuela, está por verse, y menos que menos, eso de que hoy es “el rival más molesto de Brasil en esta Copa”.
Lo ideal es concentrarse en lo que viene, trabajar, y tener la conciencia de las enormes limitaciones tácticas y estratégicas, a la espera, sea cual fuere el resultado en Brasil, de regresar del torneo y que, por fin, esta AFA convoque a un entrenador a la altura de lo que merece la rica historia de la selección argentina, tan manchada por tantos disparates como los que vemos en estas tierras cariocas.

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