Las “polémicas” mediáticas de los últimos días han sido absurdas: por un lado, fingir escándalo por la compra de penes de madera, necesarios para la Educación Sexual Integral que Argentina tiene por ley, pero que escasamente cumple

Por Roberto Follari, Especial para Jornada

No se habló de eso, lo central: trabajar una educación que disminuya los embarazos no deseados y por ello –obviamente- también el número de abortos. Por otro, el uso desmesurado y avieso de una nota donde Argentina exige a Rusia que cumpla con el envío de la segunda dosis de la Sputnik –justo lo que esos medios dicen reclamar-, para hablar de un secreto e inescrutable pacto contra las demás vacunas. Totalmente insostenible, dado que Argentina pactó con Aztraséneca (de origen inglés) desde el comienzo.

  Eso sirve para ocultar temas bastante más relevantes: por ej., el contrabando de armas y pertrechos represivos a Bolivia (agravado por la situación de que se imponía allí un nuevo gobierno por la fuerza), denuncia que proviene del país vecino, y de la que el gobierno argentino  se ha hecho eco. La colaboración internacional del gobierno de Macri y de la Gendarmería dependiente de Bullrich en una acción clandestina de este tipo, resulta un escándalo que ha sido recogido por los medios de todo el planeta, excepto –claro- una parte de los argentinos.

  Mientras, en otra silenciada cuestión de gravedad, “Pepín” Rodríguez Simón continúa prófugo de la justicia de nuestro país. Huyó en su momento al Uruguay, y ahora no conocemos su paradero. Es notable que escaparse de la justicia (una cuestión tan grave y objetable) sea un hecho ocultado, a lo que colabora que el personaje actuaba desde las sombras y no es conocido por el gran público.

  Otro hecho muy destacado es en estos días el desplazamiento de Mauricio Macri. La postal de presentación del larretismo en provincia de Buenos Aires –sin el ex presidente y sin María Eugenia Vidal-, con una Bullrich de forzada sonrisa, remacha lo que se vio venir desde que el dueño de Socma viajó a Europa: se acabó su liderazgo en lo que fue “Juntos por el Cambio”, ahora reducido en nombre a “Juntos”. La entrevista a su hermano Mariano (que entre un cúmulo de aún peores referencias señala su “propensión al delito”) en una editorial muy reconocida, muestra que ya al stablishment no le interesa proteger al ex presidente.

  Si fuertes han sido los remezones de la interna de Juntos en la ciudad y provincia de Buenos Aires, presagian conflictos futuros mayores cuando deba decidirse la presidencia para 2023.

  Es que Bullrich perdió la batalla desde sus posiciones ultras, pero no va a aflojar fácilmente en sus ambiciones de ser candidata. Larreta ya cree ganado todo, pero le apareció la lista disidente de López Murphy y otros en la ciudad, que muestra descontentos y posibles disidencias. El fantasma de una tercera lista, que incluiría a Brandoni y otros partidarios de Bullrich y de la quema de barbijos que han quedado molestos con la derrota de Macri, expresa que las diferencias en Juntos no hacen honor al nuevo nombre de la alianza de derecha.

  En provincia, el Macri primo tuvo que ir a hacer discurso electoral, tras haber llamado “mamarracho” al desembarco de Santilli en provincia. Es que el enroque con Vidal no deja de ser extraño: ella dejó de ser “orgullosamente bonaerense”, y Santilli cruzó súbitamente la Gral. Paz hacia desconocidos terrenos.

  Allí la tienen peor: es que la UCR, sin nombres que le responden, ha desplegado su nueva estrategia. Ahora quieren dejar de ser secundarios en la alianza, lo cual obviamente tensa las relaciones. Cierto que apelan a nombres que no son tan propios: Lousteau, Tetaz, Manes, en ningún caso son orgánicos del partido, y es discutible en qué sentido pueda adscribírseles definida identidad radical. Pero Manes viene con planes propios y asesores de peso (uno que inventó a De la Rúa y su “dicen que soy aburrido”, otro que manejaba 150.000 cuentas truchas de tweets en campañas electorales mexicanas), y hasta ha convocado a aliados cuasi-personales, como Monzó y De la Torre, regalitos del PRO con que engalanará la lista presentada como UCR. 

  El discurso de Santilli fue desconcertante, en ese acto de porteños para candidaturas de provincia. En conjugación con su aviso publicitario con fotografía de su pelo, se trató de una serie de lugares comunes como los que proponía Durán Barba: “el poder está en vos”, “estamos para acompañarte”, y parecidas invocaciones propias de letra de bolero. La reacción de los halcones fue inmediata: Bullrich desestimó la campaña que parecía de shampoo, y renovó la protesta por su derrota en la interna. Es de esperar que Macri haga lo mismo cuando retorne, si bien la relación entre ellos dos no está para nada saldada.

  Mientras, El Frente de Todos ha negociado en silencio listas únicas en casi todos los distritos, lo cual conlleva la ventaja de no dejar heridos en el camino, pero tiene la desventaja de que no convoca a un voto necesario en las PASO (total, ya se sabe el resultado), y no hace ruido mediático. “Juntos” lo ha hecho para mostrar sus grietas internas, pero en todo caso ha ocupado el centro de la escena mediática: habrá que ver si eso es una ventaja.-

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