Una nueva etapa en la lucha de Argentina para mitigar el avance de la pandemia de coronavirus comienza este lunes, diferenciada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Gran Chaco, Gran Córdoba, Trelew y algunas ciudades de Río Negro, zonas afectadas por el crecimiento de contagios, y en el resto del país, donde los casos no se han registrado por 21 días.

Así, en la zona de AMBA, integrada por Ciudad Autónoma de Buenos Aires y conurbano bonaerense, continuará el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en su fase 3, en tanto que en el resto de las provincias del país, que representan el 85 por ciento del territorio, pasará a la fase 5, con la modalidad de Distanciamiento Social Obligatorio, lo que permitirá la apertura de actividades con sus respectivos protocolos sanitarios.

Esta vez, la prórroga del aislamiento -también del distanciamiento- se extenderá a partir de mañana y durante 21 días, hasta el 28 de junio, en vez de los períodos de 14 días que se venían sosteniendo desde el inicio de las medidas, el 20 de marzo, cuando el gobierno nacional declaró el ASPO tras haber sido declarada la pandemia por la Organización Mundial de la Salud y comenzar a contarse los primeros contagios en el país.

A partir de este lunes, en AMBA, el aislamiento continuará en general de la misma manera, en el marco de la fase 3, debido a que “hay circulación comunitaria” de virus, según se explicó el día de los anuncios.

Pero, en la Ciudad de Buenos Aires, el aislamiento tendrá alguna flexibilización, con la mirada puesta en los niños, que “podrán salir los dos días del fin de semana” de la misma forma que lo hacían un día del fin de semana en la etapa que concluye hoy, con un sólo progenitor y según la terminación de documento nacional de identidad, si es par o impar.

También algunos comercios de proximidad de la ciudad de Buenos Aires podrán atender al público pero con protocolos especiales, como los de venta de indumentaria, sin ingreso a los locales y sin probadores, para evitar la propagación del virus.

Los porteños, además, podrán realizar actividades deportivas y de paseo nocturno entre las 20 y las 8, es decir en contraturno con el resto de las actividades que se realizan en la ciudad, manteniendo distancia y sin que sean grupales, para lo que se dispuso un refuerzo de la seguridad.

En tanto, en la provincia, convivirán dos fases, ya que en el conurbano continuará como hasta ahora, por la alta concentración de casos -90 por ciento-, en tanto que en el interior de la provincia se inaugura una nueva fase (5) que implicará una nueva normalidad que será puesta en marcha en 60 municipios que cubren los requerimientos debido a que han disminuido los contagios o, directamente, no han registrado ninguno (para poder entrar en la fase 5 es necesario que transcurran 21 días sin contagios).

Se permitirán los encuentros en lugares cerrados de hasta diez personas, pero continuarán prohibidos cines y teatros, los espectáculos masivos, la actividad turística y el transporte interjurisdiccional, que continuará habilitado sólo para actividades esenciales.

En cuanto al regreso a clases, por ahora se está elaborando un protocolo, pero solo para escuelas rurales y del interior.

En los barrios vulnerables de la ciudad de Buenos Aires seguirá el plan Detectar, en conjunto con la Nación e, incluso, se extenderá a otros barrios, en tanto continúan trasladando a las personas contagiadas a hoteles, para lo que se han dispuesto más camas.

Esta semana aumentarán también los controles en los geriátricos, para todos los trabajadores, y en el transporte, sobre todo para pasar de la Provincia a la Ciudad y también al revés, y continúa la restricción comercial en las zonas de alta concentración.