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¿Cuales son las señales de alerta para saber si un chico es Autista?

Los trastorno del espectro autista (TEA) afectan el lenguaje, las habilidades sociales y la flexibilidad de la conducta

Redacción
02/04/2022 21:47

 

Los trastornos del espectro autista (TEA) presentan grados de intensidad muy variables, por eso los expertos destacan que puede presentarse o no compromiso de la capacidad intelectual y del lenguaje, pero que en todos los casos se encuentra afectada la interacción social y la comunicación, con aparición de intereses o patrones de conducta restringidos y repetitivos.

El TEA causa una alteración neurobiológica del cerebro en el desarrollo. Esto genera modificaciones en la conexión de redes neuronales, principalmente, en el área del lenguaje, de las habilidades sociales y de la flexibilidad de la conducta. Para concientizar y difundir información sobre el TEA, cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el autismo

Para mensurar la cantidad de casos en el país, se extrapolan las estadísticas internacionales que refieren una prevalencia mundial del 1,2 %, por eso se estima que en la Argentina más de 500 mil personas presentan algún grado de TEA, con mayor predominio en varones sobre mujeres. En los estudios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) realizados en 2017, se muestra una relación superior a 4,5 varones por cada mujer.

El origen del autismo todavía no está del todo claro. Si bien existe una línea de investigación sobre causas genéticas, esta condición no responde a una alteración puntual del ADN, sino a diversos daños posibles en el material genético. Además, hay factores ambientales que podrían colaborar en el desarrollo de esta condición.

La Sociedad Argentina de Pediatría, indicó las principales señales de alerta de autismo en el desarrollo temprano

1 - A partir de los 3 meses, si un bebé no sonríe ni expresa alegría a otras personas

2 - A partir de los 6 meses, si un bebé no produce intercambio de sonidos, sonrisas o gestos faciales.

3 - Si a los 10 meses un bebé no responde a su nombre, ya sea prestando atención o sonriendo a quien lo llama

4 - Si a los 12 meses un bebé aún no balbucea ni vocaliza

5 - Si a los 12 meses el pequeño no genera intercambio de gestos, como señalar, alcanzar, mostrar o saludar con la mano

6 - Si el niño o niña no dice ninguna palabra a los 14-16 meses

7 - Si el niño o niña no dice ninguna frase con sentido de 2 palabras (sin imitar o repetir) a los 24 meses

8 - La pérdida del lenguaje, del balbuceo o de una habilidad social a cualquier edad

“Muchos niños desarrollan además trastornos sensoriales, como molestias producidas por los ruidos del ambiente o las texturas que se tocan o que se saborean, afectándoles inclusive la ingesta de determinados alimentos. Estas características afectan el funcionamiento en la vida diaria para el niño y para su familia”. Afirmó la doctora Agustina Vericat, médica pediatra especializada en Desarrollo, y co-coordinadora del Programa Integral de Formación Profesional en Desarrollo Infantil de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Desde hace unos años, existe la percepción de que hay un incremento en el número de casos. Pero los especialistas atribuyen este fenómeno a dos cuestiones fundamentales: por un lado, al aumento de la sospecha, provocada por un mayor conocimiento de esta condición a nivel mundial y por el otro, a la necesidad médica de detectar tempranamente a estos pacientes para adelantar las intervenciones terapéuticas.

Cómo arribar al diagnóstico

El profesional de la salud que más tempranamente sospecha el riesgo de autismo es el pediatra, porque es quien controla el crecimiento y el desarrollo desde el nacimiento y a lo largo de la infancia. Se sugiere que el diagnóstico de certeza sea realizado por un equipo interdisciplinario conformado por al menos do profesionales, uno de los cuales esté correctamente capacitado en neurodesarrollo infantil, según el consenso sobre diagnóstico y tratamiento de personas con Trastorno del Espectro Autista del Ministerio de Salud de la Nación.

Las pautas madurativas que no se presentan en las edades esperadas, como la falta de sonrisa social, la pobreza del lenguaje o la dificultad para sostener una comunicación con la mirada, además del rango restringido de intereses y las conductas repetitivas o estereotipadas, hacen sospechar de este trastorno del neurodesarrollo. También, la pérdida de pautas previamente alcanzadas, como dejar de decir algunas palabras o perder el contacto visual con el interlocutor.

Sin embargo, la condición puede evidenciarse desde la infancia temprana o más tardíamente, cuando las demandas del ambiente aumentan con el crecimiento y la inserción social. A pesar de los objetivos deseados, en ocasiones es difícil llegar tempranamente al diagnóstico.

Una vez confirmado el TEA, el abordaje es multidisciplinario, llevado adelante por un equipo de intervención interdisciplinario, integrado por pediatras, pediatras del desarrollo, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, psicopedagogos, psicólogos, acompañantes terapéuticos y una gran variedad de profesiones, según las necesidades de cada infante.

Las personas con TEA varían considerablemente en sus fortalezas y dificultades individuales, por lo cual resulta complejo describir un único tratamiento. Tanto las diferencias en la edad al momento del diagnóstico, el nivel de apoyo con el que cuentan, las comorbilidades, la situación familiar y social y el nivel de recursos en salud y de desarrollo comunitario, marcarán una gran diferencia en el futuro y en la calidad de vida de los afectados”, sostuvo la licenciada Gabriela Mangas, terapist

Cuáles son los factores que se asocian con mayor prevalencia de TEA:

Tener un hermano con trastorno del espectro autista

- Presentar defectos de nacimiento asociados con malformaciones del sistema nervioso central y/o disfunción, incluyendo parálisis cerebral

- Haber nacido con una edad gestacional menor a 35 semanas

- Tener padres con historia de esquizofrenia, psicosis, trastornos del estado de ánimo o algún otro trastorno mental o del comportamiento

- Haber recibido la madre valproato durante el embarazo (un fármaco anticonvulsivante utilizado para el tratamiento del trastorno bipolar).

- Tener diagnóstico de discapacidad intelectual o antecedente de encefalopatía neonatal o epiléptica, incluyendo espasmos infantiles

- Portar malformaciones congénitas múltiples, anomalías cromosómicas (como el síndrome de Down) o trastornos genéticos (como el síndrome de fragilidad del X).

- Padecer de distrofia muscular, esclerosis tuberosa o neurofibromatosis

Cómo es el abordaje médico

- Tratamiento personalizado: no un tratamiento que sea igualmente eficaz para todas las personas con TEA. Las variaciones en las formas en que se manifiesta el TEA, así como las habilidades de los afectados, sus intereses, su visión de la vida y sus circunstancias, obligan a la individualización.

- Estructurar el entorno: adaptación del entorno para maximizar la participación de cada individuo, ofreciendo diferentes grados de previsibilidad y estabilidad, estableciendo metas a corto y largo plazo, con el objetivo de que puedan ser alcanzadas.

- Intervenciones médicas sistemáticas: las intervenciones utilizadas no deben ser esporádicas, sino aplicadas de manera sistemática como parte de un plan de tratamiento, por todos los que viven y trabajan con la persona con TEA.

Participación familiar: los padres y los cuidadores deben ser reconocidos y valorados como actores claves de cualquier intervención médica.

Las potencialidades de inserción social, educativa y laboral de un niño o adolescente con autismo varían en función del grado de afectación. “Encontramos personas con un muy alto funcionamiento y otras con una gran necesidad de asistencia. Por eso, la inserción laboral es posible y debe fomentarse. De todas formas, es fundamental derribar las “barreras” que suelen presentarse muchas veces dentro del sector privado, que -a diferencia del sector público- no cuenta actualmente con políticas de estímulo, como el cupo laboral previsto en la ley Nacional N° 22.431″, advirtió la doctora Arista Farini, médica pediatra, coordinadora del grupo de Neurodesarrollo de la SAP en la Filial Lagos del Sur.

“Es indispensable alentar iniciativas tendientes a la transformación de los entornos sociales que posibiliten espacios más inclusivos y abiertos, tal como lo dispone la Convención sobre Personas con Discapacidad. En el caso de las personas con TEA, quizás más que en otros, el acompañamiento durante el proceso de inserción laboral requiere trabajar con el entorno en que la persona se inserta”, completó la doctora Vericat.