Por Rubén Gatica, redacción Jornada

Rodrigo Otazú nació en Villa Mercedes, San Luis. Es reconocido como uno de los diseñadores de joyas más importantes del siglo XXI. Debe mucha de su popularidad a sus creaciones exclusivas para celebridades como Madonna, Sarah Jessica Parker, Britney Spears y Máxima Zorreguieta

A los 18 años, viajó a España para realizar su sueño de convertirse en diseñador. Llevaba consigo sólo 50 dólares. Fue vendedor callejero y muchas veces debió escapar de la policía. Vivió en Australia, París, Londres, Amsterdam. Comenzó haciendo aros con chapitas de gaseosa. En Holanda cambió su suerte cuando la madre de Britney Spears compró uno de sus collares.

Ya establecido en Europa, el diseñador francés Jean-Paul Gaultier le facilitó la oportunidad de participar en el vestuario de Madonna y de entablar relación con el famoso director de cine español Pedro Almodóvar.

Desde entonces, no ha dejado de encantar con sus creaciones.

De las sierras puntanas a los rascacielos neoyorquinos, y de las persecuciones policiales a convivir con las estrellas de Hollywood. ¿En tu obra también aparecen esos extremos?

–¡Dios mío, qué va a decir la gente! (risas) Pues sí, es verdad, de la época que vendía en la calle para que no me agarraran vendiendo joyas, es algo alucinante y con mucha magia. Viéndolo ya desde tan lejos, toda una aventura. Tanto así como abrir el camino y trabajar con un montón de gente que me re inspira es genial! Todavía no me la creo.

Muchos clientes famosos, como Lady Gaga o Sarah Jessica Parker, se declaran grandes admiradores de tus diseños. En Argentina seguramente habrá mucha gente que “se luce” con ellos.

Rodrigo, una divertida Lady Gaga y la modelo Karolina Kurkova. / Foto: Enano Demarchi

–En Argentina no tengo mucha gente que usa mis joyas porque la importación es todo un tema allá! Una lástima porque me encantaría vender acá y tener algo funcionando en mi propio país pero así es la cosa… Mirtha Legrand y Susana Giménez son las dos divas que usan mis joyas. Mirtha usa más los collares con aros, y a “Su” tengo que hacerle aros con clip porque no tiene perforados los lóbulos de las orejas. ¿Sabías eso de Su? (ríe)

–Con algunos clientes tendrás una relación más amistosa que comercial…

–No, depende de qué cliente, algunos clientes pasan a ser amigos, pero no todos. No siempre es así…

–¿A quiénes mirás con particular atención en el mundo de la moda?

–Karl Lagerfeld es genial, una lástima que falleció el año pasado. Un tipo con una visión y claridad espectacular. Hoy en día el mundo de la moda está muy conmocionado con el coronavirus, muchas cosas van a cambiar. Por lo que se percibe la gente no va a necesitar diez camisas, diez pares de vaqueros (sic), hoy vivimos con lo justo y necesario.

Como diseñador me gusta lo que hace John Galliano, con Margiela; también me gusta lo que hace Dior y lo que hace Tom Ford, son tres looks completamente distintos pero me gustan todos.

Por otra parte, soy un adicto a las zapatillas, para mí comprar zapatillas es adictivo.

–¿De tu imaginación al producto? ¿O cumplís con lo que piden los clientes?

–Depende de lo que se trate… Hay algunas clientas que tienen algo en mente y yo trabajo o diseño alrededor de ellas o ellos… hombres también tienen mis joyas. Pero la mayoría de las joyas que diseño salen de mi imaginación y me encanta todo lo que la tecnología está ofreciendo para hacer todo mucho más fácil.

–¿Con qué material tenés más “feeling”?

–Me encantan todos los materiales, pero por ejemplo un brazalete de plata es más fácil de vender que uno de oro. Todo tiene su magia, todo tiene su precio. Por eso nació “MR O”, mi nueva marca, que es una colección toda en plata. Podés tener un superanillo de plata que dura toda una vida y se parece a un anillo de platino con diamantes o aro o collar.

–¿Qué pasa cuando, un tiempo después, volvés a ver tus trabajos?

–Me critico un montón pero me ayuda mucho a perfeccionarme cada vez más, cada vez mejor… Me he superado a mí mismo mil veces más desde el primer día y eso me hace feliz.

Nueva York es una gran capital del arte. ¿Qué es lo que más te moviliza de ella?

–Trabajar con músicos me da vuelta la cabeza. Cardi B es una de ellas, que me empuja a ser abundante y extrovertido. Tengo otros artistas que son “conservadores” pero los más conservadores no son comerciales. O sea, todo tiene su encanto; me divierte ser un camaleón y convertir mi talento en distintos niveles e intensidad.

–Tendrás montones de anécdotas divertidas…

–Una de las cosas más divertidas que me pasaron fue cuando conocí a Britney (Spears). Un día caminaba por Nueva York y me dicen: “Está Britney acá, quiere trabajar con vos, le gusta tu trabajo, ¿podés venir ya?”. Entonces fui, y cuando entro, ¡los dos teníamos la misma remera!

–Te definís como un “self made man”. ¿Sos la única persona involucrada en la producción o contás con la colaboración de otras personas?

–¡Totalmente! ¡Me encanta! Porque tiene sus ups and downs, y se aprende de todo un poco… Me ayuda a romper reglas y hacer las mías, y crecer. Me encanta crecer y experimentar…

–¿Qué es lo que te da las mayores satisfacciones en tu ocupación?

–En mi caso es la libertad, no todos pueden decir lo mismo. A mí la libertad de ser lo que quiero ser; la libertad de hacer mis propias reglas me ayuda a estar despierto. ¡Eso me da satisfacción!

–Se puede decir que te lleva la aventura…

–Sí, me gusta todo lo que es un reto, porque mi trabajo es mi vida y mi vida es mi trabajo, o sea que el reto me mantiene despierto.

Sos una persona exitosa, y además solidaria…

–Yo gané una edición de “Bailando por un sueño” (Dancing with the stars) en Europa y parte de mi trabajo fue visitar a niños alrededor del mundo, niños con dificultades para estudiar, para crecer y para ser. Eso representa también mi propia historia. Con la organización que yo representaba (sigo trabajando con ellos), viajábamos y hablábamos con jóvenes, para señalarles un camino en favor de su crecimiento, a través de la educación, y también en prevención del abuso sexual.

–¿A qué personaje ves en televisión y pensás: “Necesita una de mis joyas para verse realmente bien”?

–¡¡A TODOS Y TODAS!!!  ….jajajjajaja quiero que el mundo use mi trabajo / diseño.

–Hoy Estados Unidos, y Nueva York en particular, son noticia a diario por la situación que toca vivir a escala planetaria. ¿Cómo lo vivís en lo cotidiano…?

–Vivo en una burbuja todo el tiempo, y veo esta situación en el mundo como una oportunidad, para crear algo nuevo y algo diferente. Si bien la realidad es un poco dura… pero hay que ver la parte positiva en todo para poder salir adelante y continuar soñando… Ser positivos es la llave para todo, no sólo en mi trabajo.

–¿Creés que la crisis se podría haber manejado de otra forma?

–Creo que la Segunda Guerra Mundial se podría haber evitado más fácil que esta epidemia mundial… Nunca creímos que esto nos fuera a pasar… Pero pasó, y pasará… ¡Sigamos adelante! Es como aprender a nadar… Es ahogarte o patalear y seguir nadando. Estamos en el medio del océano y tenemos que salir a flote… Nunca pienso cómo hubiera sido la situación. ¡La situación es así y chau! Hay que “trabajarla”, amoldarte y romper el molde… ¡No darse por vencido por nada!

–¿Cómo ves a Rodrigo Otazú dentro de 10 años?

–Con muchas arrugas, canas y feliz…

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