Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Jueves, 2 de Enero de 2020

Ojo, carta del Jefe Indio

Por Rodolfo Braceli

Jueves, 2 de Enero de 2020
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Jueves, 2 de Enero de 2020 | Por Rodolfo Braceli

Noticias espeluznantes, referidas a nosotros y a los hijos de nuestros hijos nos entran por una oreja ¿y nos salen por la otra? Duramos anestesiados por el individualismo, por la indiferencia activa, por la paranoia convertida en ideología y por.

  .Y por ese neoliberalismo al que no le importa que el planeta entero se vaya a la mismísima Mierda; peor todavía: a la mismísima Nada. Al final del siglo XX era moda decir que la humanidad en los últimos 50 años había contaminado y destruido más que en los 5 mil años anteriores. Así desembocamos en esta cuenta regresiva del suicidio planetario. Los cambios climáticos son noticias que campantes traspapelamos. Estamos distraídos, güevoneando con la fiebre del dólar y otras obscenidades cotidianas. Nos falta solidaridad con los desgajados y nos sobra indiferencia por la ecología.

   ¿Necedad? ¿Insolidaridad? ¿Y el instinto de la conservación qué?  Cualquier noticia nos avisa que el "primer semestre del 2015 marcó la temperatura media más alta, en la totalidad del planeta, en la historia de la humanidad." Son datos de la Agencia Meteorológica de Japón, y de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos. La Tierra entera está recaliente. Perdón por la expresión: por algo será.

   Será porque el Primer Mundo, a través del neoliberalismo, habla de ecología sólo para salvar apariencias. Nos envenenan los aires y las aguas, nos talan millones de hectáreas de boques, la explotación minera comete fechorías irreparables, el cianuro prostituye los torrentes, cultivos como los de la maldita bendita soja extenúan las napas. 

   A propósito de soja y de saqueo, el bondadoso grupo Benetton decidió compensar a la familia mapuche Curiñanco-Nahuelquir con un "regalo" de 11 mil hectáreas. Los mapuches dijeron: "Nos regalan un pedacito de lo que nos pertenece desde siempre."

   Los dramáticos informes de la Administración de Océanos y Atmósferas de EE.UU. le dan la razón a una vieja carta del Jefe Indio Satlle. Memoria, por favor: En 1854 el Gran Jefe de Washington (presidente de los EE.UU.) hizo una "generosa" oferta por una gran extensión de tierras indias, prometiendo -como Benetton hoy-, crear una "reservación" indígena. A esta alevosa "generosidad" le respondió el Jefe Sattle. Sus palabras parecen dirigidas a los voraces neoliberales de hoy. Escuchémoslo:

  - "¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento? Si nosotros no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlas? Cada mata de pino, cada grano de arena, cada gota de rocío, y hasta el sonido de cada insecto es sagrado.

  "Los muertos del hombre blanco olvidan su origen cuando emprenden su viaje a las estrellas; nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra madre. Somos de ella y ella es de nosotros. Las flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Peñas, prados, caballo y hombre, todos somos la misma familia.

   "El Gran Jefe de Washington quiere comprar nuestras tierras y nos dice que nos reservará un lugar. ¿Él se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos? (.) El agua cristalina de ríos y arroyuelos es la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos nuestra tierra ¿recordarán que es sagrada? Deben tratarnos con dulzura de hermanos.

  Sigue el Jefe Indio: -"El hombre blanco es un extraño. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistada él deja atrás hasta la tumba de sus padres. Secuestran la tierra. Tratan a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran y se venden.

  "Nuestro modo de vida es diferente. La sola vista de sus ciudades entristece. No tienen sitio donde escuchar cómo se abren las hojas en primavera, o cómo aletean los insectos. ¿Soy un salvaje ignorante? El ruido insulta nuestros oídos. ¿Para qué vivir si el hombre no puede escuchar el grito solitario del gran pájaro ni las discusiones de las ranas?

  "El hombre blanco no parece consciente del aire que respira ni del agua que bebe. Debe tratar a los animales como a sus hermanos. He visto a miles de búfalos pudriéndose, muertos por el hombre blanco. Lo que les sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

   "Enséñenle a sus hijos que la tierra es nuestra madre. Que todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Que cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

   "Esto sabemos: todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. El hombre no tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.

   "Ni siquiera el hombre blanco queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos."

   Atención al próximo párrafo de la carta del Jefe Indio:

   "También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus aguas y sus aires y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja.

   "¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia."

Posdata: Carta pavorosamente vigente, la del Jefe Indio. Destruir en 50 años más que en 5 mil no es un detalle menor. Enceguecido, el neoliberalismo arrasa enarbolando al Dios del dinero. El planeta entero es una burbuja. El Jefe Indio nos alerta: no debemos distraernos.

Madremía, madrenuestra, madretierra: perdónanos. Te prometemos el insomnio de la conciencia.

(www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

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