Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Viernes, 22 de Noviembre de 2019

Bolivia: el racismo al Poder

Por Rodolfo Braceli / (www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

Viernes, 22 de Noviembre de 2019
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Viernes, 22 de Noviembre de 2019 | Por Rodolfo Braceli / (www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

Esta columna de los viernes viene apareciendo desde la fundación de JORNADA, hace 14 años. La semana pasada estuvo dedicada a Lula libvre. En la última década escribí 8 (ocho) columnas sobre Evo. No me desdigo ni de una sola línea. Lo de Bolivia es una masacre. Y la destitución de Evo Morales se llama "Golpe de Estado".

Golpe cívico, policial, militar y obscenamente racista. La mayoría de los dirigentes del arco democrático progresista no dudaron en denominarlo 'Golpe de Estado'. Varios dirigentes radicales recuperaron su cédula de identidad. Raúl Alfonsín -donde quiera que respire-, está defendiendo con vehemencia a la democracia. Porque en Bolivia la democracia está siendo violada por un neoliberalismo impiadoso y desvergonzado.

Coincido con Pepe Mujica: Evo Morales debió buscar un reemplazante. Pero, que no lo haya conseguido, no justifica, en absoluto, este sanguinario Golpe. Sobran las cifras que evidencian el gran crecimiento de Bolivia en esta década. Inflación bajísima, la autonomía de sus recursos energéticos, etc. Pero basta con una sola cifra: cuando Evo arrancó, en Bolivia había cerca de un 25 por ciento de analfabetos. Cuando fue destituido, el analfabetismo era del uno por ciento. Evo sacó al casi 25 por ciento de su país del estado de esclavitud que encarna todo analfabetismo. Nada menos.

Retomo conceptos vertidos en esta columna. En el 2013 escribí:

"En Bolivia los poderosos de siempre no se van a resignar, no les temblará el pulso si hay que recurrir a un Golpe de Estado, ejército mediante. No digieren tener un presidente indígena, de piel amarronada."

Recordemos: "El periodismo estelar se la pasó güevoneando con el pulóver de Evo. Desde el diario ABC de Madrid hasta Mario Vargas Llosa, un neoliberal nada "liberal". ¿Hasta cuándo vamos joder con el mentado pulover? Saint Exupery respondería que lo esencial es invisible a los ojos. Debajo de la ropa todos estamos desnudos. Y no olvidemos que hay tipos trajeados que son genocidas. Ahí tenemos al hijo de Bush: con la excusa de defender la democracia y la libertad, perpetra genocidios preventivos."

"Mientras nos burlábamos del pulóver del 'indio presidente', en la Capital Federal, más acá de nuestras narices, cientos de bolivianos trabajan hacinados, en jornadas de más de 15 horas, en casas-cárceles. Sucedió un pequeño Cromañón: un manojo de bolivianos murieron calcinados en una de esas casas clandestinas donde se fabrica ropa con mano de obra esclava. Entre los muertos había 4 niños. La noticia fue traspapelada. ¿Acaso esto no es racismo?

 "UNICEF nos informa que mueren cada día en el mundo -por hambre-, unas cien mil personas. Y que de ellas 30 mil son niños que no llegaron a los seis años. Esto pasa mientras se caretea con la defensa  de la democracia. Decimos "este mundo" cuando debiéramos decir 'este Sistema'. La indiferencia activa atenta contra democracia.

Mientras nos burlábamos de su vestimenta, Evo decía en su asunción. "La política es una ciencia de servicio al pueblo. Hay que servir al pueblo no vivir del pueblo."
Y dijo: "No es posible que se privaticen los servicios básicos. El agua es un derecho humano, por tanto no puede ser negocio privado. ¿Cuándo vamos reparar los daños de 500 años de saqueo a nuestros recursos naturales?"

Y dijo: "Casi el 25 por ciento de bolivianas y bolivianos son analfabetos. No se puede permitir que siga el analfabetismo."
Y dijo: "En Europa hasta los perros tienen pasaporte, y en nuestro país hay familias que ni siquiera saben cuándo han nacido."

Y dijo, citando a Túpac Yupanqui: "Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre".
Evo, el "indio ese", contó: "Quiero decirle a la prensa internacional que a los primeros aymaras y quechuas que aprendieron a leer y escribir, les sacaron los ojos, y les cortaron las manos para que nunca más aprendan a leer y escribir."

Evo metía el dedo en la llaga. Nos alertaba: mediante analfabetismo y analfabetización se consolida la esclavitud. El siglo 21 necesita cada vez más esclavos para que los bien leídos y bien comidos podamos seguir haciendo la digestión.

Evo, como Lula, es "imperdonable". Se lo persigue y se lo juzga y se lo quiere borrar del mapa no por sus errores sino por sus aciertos.

Evo consiguió que su Bolivia fuera la capital del mundo. En Bolivia no se usa la palabra ecología, se usa la palabra pachamama. Con Evo Morales se creó "una ley que considera a la Madre Tierra un sistema viviente." Nada menos. Considera esa ley que la Madre Tierra es "sagrada" y es un "sistema viviente dinámico". La ley incluye el concepto de "justicia climática" y declara que los delitos relacionados con la Madre Tierra (minería, agrotóxicos) son "imprescriptibles". En fin, Bolivia se convirtió en un ejemplo mundial ante un planeta que avanza campante hacia un suicidio sin retorno.

Don Valentín Céspedes, un hachero sin escuela que conocí en 1970 y que luchaba desesperadamente por conseguir un maestro tres meses al año para sus hijos, me decía: "Señor, lo más grave no es la pobreza ni el hambre, lo más grave es la ignorancia."

El analfabetismo y la analfabetización son otras formas de secuestro. Por eso a los  aymaras y quechuas que osaron aprender a leer y escribir les sacaron los ojos, les cortaron las manos. Para que escarmentaran por los siglos.

Pero, desde el subsuelo de ese analfabetismo, está surgiendo, despué0s de siglos de saqueo, algo que cabe en una sola palabra: dignidad. Y esa palabra le da en el hígado a muchos de nosotros, los blanquitos bien techados, bien comidos y bien leídos.

Ni hablar de los neoliberales explícitos. Estos, una vez más se cantan en la democracia. Pobre Bolivia. Pobre democracia. Pobre de nosotros, si nos distraemos en medio de esta eterna pulseada que ya sucedía desde los abuelos de Adán y Eva.

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