Rodolfo Braceli Rodolfo Braceli Jueves, 3 de Octubre de 2019

La Negra, 10 años "con" ella

Por Rodolfo Braceli

Jueves, 3 de Octubre de 2019
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Jueves, 3 de Octubre de 2019 | Por Rodolfo Braceli

Carlos Gardel tuvo la cortesía de entrar a las llamas el 24 de junio de 1935; a los 15 días nació Mercedes Sosa. Ella respiró en castellano durante 74 años, hasta el 4 de octubre del 2009. Vaya preciosa casualidad: en otro 4 de octubre nació la Violeta Parra. Gracias a la vida. La baraja del azar es un dios que se las trae.

El caso es que  Haydée Mercedes Sosa Girón nació para siempre. No pienso caer en ese mentiroso "10 años 'sin' la Negra". Porque fueron 10 años más 'con' ella.

En el 2003 escribí la única biografía con Mercedes presente. Busco entre las páginas de aquel libro que -amistad mediante-, tejí durante cuatro décadas. Comparto algunas líneas, y una pregunta: ¿cómo es posible que esta mujer cante así de hondo? Para saber qué hay más allá de sus cuerdas vocales, conviene ver qué hubo más acá.

Una historia de amor. "La de mi papá y mi mamá es una historia de amor para siempre. ¿Cómo se conocieron? Me lo contaron mateando después de la siesta. Ellos estaban en un velorio de angelito; allí se juega el juego del botón y se canta. En el juego están todos con los puños cerrados y alguien tiene el botón en la mano. Hay que adivinar quién. Mi papá al llegar a mi madre dijo, respetuoso: "La señorita tiene el botón." Mi madre lo tenía. Ahí empezó todo..."

 "Ay, mi niñez. dormíamos tres hermanos en una pieza, y al lado mi mamá y mi papá con otro hermanito.". Dura la vida de mi padre: fue estibador, hombreó troncos, en el horno del ingenio trabajó en pleno verano, pobrecito. Pero nunca sufrió como en el aserradero. Mi papá murió a los 61, era un cadáver caminando. Ay, cómo esperábamos los sábados: ese día él traía su sueldito. Mi madre sólo tenía agua con sal para hervir. Hacía milagros en la cocina ella. De un kilo de harina y un huevo salía pan, tortitas, fideos."


 Aborto en carne propia. Mercedes Sosa, ¿qué opinaría sobre el aborto en estos días de revolución feminista? Escuchemos su palabra viva de hace 16 años:

-Sí, estoy llorando ¡y qué! Tardé ¡nueve años! en aceptar la muerte de Pocho Mazzitelli, mi segundo marido. Soy lo que soy por él. Trece años de amor. ¡y la asquerosa muerte! En el 67 me embaracé, y aborté. Dije: ¿otro hijo para que lo críe mi mamá? Noooo. Además mi médico me convenció. Ay, el dolor ahí abajo es terrible, es como parir, pero después del parto del aborto una se va sin el hijo... Me sentí perra, una bestia despreciada.
   (La Negra continúa, su frente busca un hombro.)


-No es fácil vivir y mucho menos siendo mujer. Imaginemos las mujeres que obligadas por la miseria deben abortar. Las flagelan en sitios clandestinos. Cuando empecé a colaborar con la UNICEF, les dije: Estoy a favor de la despenalización del aborto y en contra de la clandestinidad a la que son arrojadas las mujeres pobres. Una cosa es abortar con calefacción y música funcional, y otra cosa es ser mordida en cualquier rincón inmundo con unos fierros terribles que te meten ahí, adentro, para arrancar un cuajo de vida que, si se la dejara vivir, se la condenaría al analfabetismo y al hambre.

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    (La Negra vadea el llanto, razonando con furia:)

-¿Así que la vida es "sagrada"? Les pregunto a los farsantes que impiden despenalizar: ¿no provocan ¡ellos! miles de abortos?... Abortos por cerrar fábricas; abortos por condenar a los chicos al hambre que los descerebra. Hay que e-du-car. Que se dejen de joder las madres que quieren tener la nena virgen hasta el casamiento. ¡Hipócritas de mierda! Quienes generan las siniestras condiciones para el aborto justamente son los que impiden su legalización. La iglesia manipula. No dejan que los curas puedan amar y casarse, y entonces se mandan macanas espantosas.

.Confieso con inmenso dolor: yo aborté tres veces. En el último aborto me recuerdo diciendo: "¡Doctor, perdí a mi hijo! Me respondió: "Usted perdió un hijo pero si seguía iba a perder la vida. Fabián, el hijo que ya tiene, se iba a quedar sin madre." Un poeta dijo que aquí la hipocresía funciona como ideología. Eso es: estamos manejados por hipócritas, ¡por asesinos! A ver, ¿quién tiene derecho a impedirle a una mujer de La Matanza o de donde sea que decida abortar sabiendo que el hijo que trae al mundo estará condenado a morirse de hambre? Hipócritas, ¡pero que se vayan a la putaquelosparió!

El gris ataca. Entre 1997 y 1998 Mercedes entra en aguda depresión, dicta testamento. En una de sus inesperadas llamadas telefónicas en el medio de la noche, me dice:

-Hermanito, mi cama es un océano de grande. Me doy vuelta a mi izquierda, y no hay nadie. Me doy vuelta a mi derecha, y tampoco. El color gris me ahoga, debo vencerlo. Si me quedo sumida en el pasado ofendo al presente y al futuro. Y eso no se hace... Pero como soy precavida, dejo epitafio para mi tumba: "Nunca fui feliz. Y menos ahora." Aunque ¿sabés Rodolfo?, el epitafio no hará falta, porque ya lo expresé ante escribana: ordeno que mi cuerpo sea cremado. Y que mis cenizas vayan al amado Aconquija, a la Buenos Aires querida y a aquella Mendoza donde viví días dichosos. Pero qué joder, me gusta la vida. Me va a dar mucha bronca morirme... Sé que hay un filósofo que hará un libro con una sola frase: "Verdaderamente la muerte es una mierda. Una mierda para los que se van. Y una mierda para los que se quedan sin los que se van" .

Posdata: Insisten en que La Negra murió hace diez años. ¡Qué va a morirse! El aire se la aprendió de memoria. Si uno le pone la oreja al aire, seguro que ahora la escucha. Silencio. Escuchemos. Qué la parió, ¡cada día canta más hondo!

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