Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Jueves, 22 de Agosto de 2019

Venga, Don San Martín

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Jueves, 22 de Agosto de 2019
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Jueves, 22 de Agosto de 2019 | (www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

San Martín nació un 15 de febrero. ¿A qué viene esto, si estamos cerca del 17 de agosto? Viene a que, argentinos y necrológicos como somos, recordamos a los próceres por sus muertes y no por sus nacimientos. Ahora esta columna va a incurrir en esa manía mortuoria.
  Nuestra patria está en oferta. Da pena. ¿Es realmente una república o sólo es una colonia con la bandera usurera del Fondo Monetario?  Flor de momento para revisar a esta "patria" que ha sido maniatada por los caballeros del Mercado y de la Sociedad Rural, dueños de la escarapela porque dueños de la soja. Voy a reflexionar con San Martín, y para eso me valgo de un libro que publiqué hace 27 años: "Don San Martín, ¿a usted qué le parece?". En aquel libro conversé con palabras textuales de San Martín, extraídas de sus cartas y proclamas. Lo traje al hoy. Aquella ocurrencia me fue plagiada sin asco en Mendoza y en medios porteños. Me doy permiso para afanarme a mí mismo; voy por fragmentos de ese diálogo ilusorio. ¿Qué diría don San Martín si se asomara a esta patria rifatizada, loteada, sembrada de hambrientos y analfabetizados, azotada por dictaduras militares apoyadas por perversos civiles; una patria poblada de buitres y de ingenieros de oficina que se sienten mesías salvadores... Voy por el diálogo ilusorio:    
-Don José, frente al poder del sagrado "Mercado" que usa la democracia como condón, ¿qué poder real puede tener una biblioteca?
-"La biblioteca es más poderosa que nuestros ejércitos".
-Suena a música. Descorcho un vino de Mendoza... y brindo por el general ciudadano. ¡Salud!
-"Las ciudades multiplicadas se decorarán con el esplendor de las ciencias y las magnificencias de las artes."
-Libros, ciencias, artes... han padecido aquí bastonazos, gas pimienta, fuego.
-"Querer detener con la bayoneta el torrente de la opinión universal... es como intentar la esclavitud de la naturaleza. Los triunfos efímeros de las armas, descubrirán su impotencia contra el espíritu de la libertad... La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene."
-Qué curioso, usted, general victorioso, rechazó la posibilidad de gobernar.
-"He tenido la desgracia de ser hombre público."
-Lo que tantos ambicionan usted lo llama desgracia.
-"Porque estoy convencido de que serás lo hay que ser, si no eres nada."
-Pero usted al Poder lo tenía servido. Era un presidente cantado, y sin necesidad de que le escriban los discursos.
-Siento una "espantosa aversión a todo mando político."
-Justo usted vino a tener esa aversión. En el siglo XX, después de un tal Uriburu, no se imagina la de presidentes sin Congreso ni urnas que tuvimos.
-"El empleo de la fuerza, siendo incompatible con nuestras instituciones, es, por otra parte, el peor enemigo que éstas tienen... Años de una libertad que no ha existido, deben hacer pensar a nuestros compatriotas."
-Usted pudo ser un gobernante ejemplar.
-"¿Cuáles serían los resultados favorables que podrían esperarse" de mi persona "entrando al ejercicio de un empleo, con las mismas repugnancias que una joven recibe las caricias de un lascivo y sucio anciano?"
-¿Y si la patria se lo pide en el 2019? Usted no se imagina la cantidad de almidonados que le pedirían que tire la Constitución al calefón, que tapie el Congreso y que venga a poner Orden.
-"¿Será posible que sea yo el escogido?"
-Supongamos. Es el escogido. ¿Acepta ser el sumo Presidente?
-"No. Jamás, jamás."
-Pero don. la república naufragante lo llama.
-"Mil veces preferiría correr y envolverme en los males que la amenazan, que ser yo el instrumento de tamaños horrores."
-Cierre los ojos, imagine. Multitud en la Plaza de Mayo... "¡Se siente/ se siente/ don José está presente!".  Arrecia el clamor porque usted no sólo es Martín, es san Martín. Queremos un redentor, otro papi que nos evite la incomodidad de pensar y de ser libres.
-Le dije: "el que se ahoga no repara en lo que se agarra."
-No es delirio: usted es el candidato.
-"¿Será posible, sea yo el escogido para ser el verdugo de mis conciudadanos, y cual otro Sila, cubra mi patria de proscripciones?". "No quiero llorar la victoria con los mismos vencidos... Jamás. Jamás." Insisto: "La patria no hace al soldado para que la deshonre... Cada gota de sangre que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo..."
-Entonces, podremos contar con usted.
-Sí, pero no como "verdugo de mis conciudadanos. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas. Si algún día se viese amenazada la libertad... disputaré la gloria de acompañarles para defenderla. Como un ciudadano."
-¡Salud, por usted ciudadano!
-Soy "un general que, por lo menos, no ha hecho derramar lágrimas a su patria. No se acuerden de mí para ningún mando."
-¿Y si, porfiados para la sumisión, le rogáramos que asuma un salvador gobierno de facto?
-"Alto aquí. Voy a embarcarme... Adiós, mi querido amigo."
-Espere, no se nos vaya. Ya basta de exilio y de puerto con niebla y de Ezeiza. Que el tango sea canción y no forma de vida. Don José, quédese.
-"Paisano mío..."
-Viva aquí su eternidad. Nosotros trataremos de aprender a ser ciudadanos. Basta de hipotecar el futuro. Atención, ¿escucha ese rumor?
-"Es la tempestad."
-Pero, ¿hasta cuándo estaremos en tempestad?
-Valor. "Es la tempestad que lleva al puerto."
-Don José, la tempestad arranca ventanas y puertas... ¿Qué hacemos? el Riesgo País nos come por las patas.
-"Seamos libres y lo demás no importa nada."
-¿Por qué está tan inquieto si esta tempestad nos lleva al puerto?
-Porque "la primavera se aproxima y no alcanza el tiempo para lo que hay que hacer."

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