Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Viernes, 12 de Julio de 2019

La virgen prohibida

Una entrevista del autor de la columna al ícono del cine nacional recientemente desaparecida.

Viernes, 12 de Julio de 2019
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Viernes, 12 de Julio de 2019 | Una entrevista del autor de la columna al ícono del cine nacional recientemente desaparecida.

Había una vez La Coca; ella tenía unas tetas inconmensurables. Mientras la tenaz Pachamama movía la rueda de la Vida, la Coca le daba pulsos a los desahogos lácteos de millones de varones de la Argentina y de ese sur que empieza cuando termina Norteamérica. 

Retomo un texto que escribí para el diario Página 12. Ella se nos fue. Nadie podrá negar que millones de masculinos mejoraban insomnios y siestas imaginando el insuperable organismo de La Coca. Tres reportajes le hice: de esos encuentros, hace 35 años, me salió un libro (aun inédito). Incluía los reportajes, un ensayito sobre la potencia del candor y un monólogo teatral ficcionado. El título, “La mujer más virgen de aquí”, define a esa Isabel Sarli que anidaba el don más escaso entre los adultos adulterados: el candor. Ahora recupero tres momentos.

Setiembre, 1980¬.En su chalet de Martínez. Timbreo, aparecen media docena de perros, la empleada los calma y nos conduce al living. Al minuto Isabel Sarli desciende, imponente. Viste un taillieur, camisa estampada. Su voz no corresponde a su colosal estampa. Le comento mi asombro por la cantidad de animales que vi al entrar. Me dice:

–Siete perros, tres gatos (y uno más con pensión), cuatro papagayos, tres tortugas. Comparten esta casa con la muchacha que me ayuda, con mi hijo adoptivo, Martincito, y conmigo. Sabrá que me quedé sin mamá.¬

–¿Y su papá?¬

–Papá… No diré una palabra sobre él… ¿Ve?, ya estoy llorando.¬.. Mi nombre es Ilda Isabel Sarli; nací en Concordia, tuve un hermanito que murió a los cinco. Bronconeumonía… Mi abuela me llamaba Añamengui, hija del diablo. Yo era una nena mala, mordía.¬.. Hice hasta sexto, taquigrafía, máquina y algo de inglés. Quería ser secretaria… y eso soy: secretaria de Armando Bo. Buena en matemática, le manejo los números.

  (Isabel recuerda: su publicidad de un jabón, su reinado como miss argentina, el viaje acompañada por su mamá para competir como miss mundo… “Yo iba con miedo, ¡quise escaparme!¬”

   Un detalle: la falda de Isabel tiene un tajo: asoman sus muslos. Ella, turbada, tironea su vestido. Después me cuenta sobre “El trueno entre las hojas”: “Yo era una pavota. Armando me hizo mirar por la cámara, creí que yo me vería como una hormiguita. Estaba taaaan equivocada... Ay, discúlpeme señor, ¡qué desgracia!,¬ a mi zapato se le desclavó el taco.” Trata de arreglarlo y ¡otra vez sus muslos! Me confiesa que conoció los desnudos “la vez que vio un film del señor Bergman”. Revive su estreno de India: “De vuelta a casa, mi mamá se arrodilló para sacarme las botas y después con las mismas botas me empezó a dar ¡zas! ¡zas!” Al despedirse me pregunta: “Rodolfo, ¿usted tiene a su mamá?” Sí, la tengo. “Entonces ahora vaya y abrácela, con sus manos muy abiertas.”

Setiembre, 1982Estoy entrevistando a Isabel. Aparece Armando Bo, su vozarrón. Traje crema, camisa marrón, corbata roja. El cuello le queda grande; está delgadísimo. En su ojo derecho, un derrame. Armando me cruza el brazo por sobre el hombro, caminamos, empieza con las puteadas: “¡¬La putamadre que los remilparió! Lo de siempre, pibe: estos hijosdeputa hoy me jodieron de nuevo: si no es la censura es la calificación del Instituto. Decidieron que mi película es clase B. ¬¡B de boludo! Ni una moneda. ¿Qué quieren, que trague sables por el culo? Pibe, estoy cansado.

–Va a apelar.

–¿Apelar? Hice todo lo que un cristiano rastrero puede hacer. Acercá el grabador: este tipo que ves acá , Armando Bo, es el mayor chupamedias que produjo la Argentina desde el 25 de Mayo de 1810. Le chupé las medias a todos los presidentes. Y todos me cagaron… ¿No me crees? Mirá, te lo juro por lo más puro: por el alma y por el cuerpo de La Coca. Ella es sagrada. Fijate cómo se mira en el espejito para la foto... Decime, ¿la Coca no se hace querer?

–Isabel Sarli pone buena a la gente.

–Pibe, qué te parió: ya mismo te robo la frase… La Coca ya va para los 50 y está fenómena. ¬¡Mirá qué tetas! ¡Mundiales! Sí, ya sé, si las mirás de cerca se les ve unas venitas azules, tiene la piel muy transparente. Con un poquito de maquillaje se arregla... Está bárbara la Coca, y abajo de las tetas, ¬¡qué corazón tiene!... ¬Pero carajo, ¬¡ya pisé mierda! Malditos perros.

 (Armando sigue, otra vez pisa y otra vez putea. Me confiesa:)

–Mirá, no puedo mentirte: puteo a los cornudos de la censura y puteo por los soretes, pero todo eso me importa un bledo... Sabés, pibe, estoy jodido en serio. Cáncer. Ojo, chito: la Coca no sabe que yo lo sé… Tengo aquí, adentro, un perro hijunagranputa, este no ladra... El perro me está mordiendo, me está comiendo las tripas... Me voy a morir, pronto.

–Armando, no diga eso.

–Me voy a morir nomás yo… Carajo, ¡con lo que me gusta vivir! Decime, pibe, ¿te parece justo eso? Pobrecita la Coca.

   Setiembre, 1992Isabel Sarli fue operada de un tumor cerebral. Me recibe con una bata china y un espejito en la mano:¬

–No se asuste. Esta es Coca Sarli recibida de monstruo.¬ Me faltan dos dientes, me los rompieron para pasar un cañito y evitarme la traqueotomía.

–Usted sigue bellísima, Isabel.¬

–Y usted me miente porque es bueno. También será bueno el fotógrafo: no me sacará con la boca abierta. No hay caso: toda la gente es buena.¬

–La buena es usted. Y es contagiosa.

–Sabe, antes de operarme me dieron extremaunción.¬ El cura confesor fue tan bueno conmigo. Ni me preguntó. Pero no he muerto, parece... Ay, por momentos me mareo... es el viento. Estoy hecha un cachivache… Tengo mucho miedo.¬ Pero el sol hoy ha venido y también es bueno, como la gente... ¿Me permite sonreír? Aprendí que no hay nadie malo en el mundo... Fíjese, si hasta el viento es bueno.¬

–Bueno el viento… ¿por qué?¬

–Porque ahora está barriendo el jardín, lo tenemos tan descuidado. Lo barre para después, para cuando vuelva la primavera.¬

¬(La vamos a extrañar a La Coca: la mujer más virgen de aquí.)

* zbraceli@gmail.com=== www.rodolfobraceli.com.ar


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