Rodolfo Braceli Jueves, 20 de Junio de 2019

Cárcel, por amar al prójimo

(www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

Jueves, 20 de Junio de 2019
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Jueves, 20 de Junio de 2019 | (www. rodolfobraceli. com. ar/zbraceli@gmail.com)

Pregunta para poner en remojo: ¿tiene sentido la existencia de un mundo como el nuestro? El neoliberalismo xenófobo se hace gárgaras con la persecución de los hambrientos que genera, que genocidia. Últimamente se enjuicia y encarcela a quienes cometen el pecado de salvar vidas. Madremía. Madrenuestra.
   Creer o reventar: esto pasa en la segunda década del siglo 21 después de Cristo. Trump, el sonoro monicaco que preside de la primera potencia del mundo, llegó al colmo de separar a niños y bebes de sus padres migrantes. Hay que ser un hijo de mala perra (con perdón de las caninas) para consumar semejante desgarramiento. No insulto, describo. Desgajar a los niños de sus padres es algo inconcebible, pero que sí, que sí ha sido concebido. ¿Cómo es posible que en nuestro planeta de promisión las señoras muy aseñorados y los señores muy almidonados ante esta crueldad no hayan puesto el grito contra el cielo? Ellos, que usan la coartada de “la defensa de las dos vidas” para impedir la legalización del aborto, no dicen nada sobre esta atrocidad. Enarbolan que “la vida es sagrada”, pero practican la indiferencia activa ante una obscena noticia de nuestros tiempos. ¿Cómo es posible que seres humanos como Bolsonaro y Trump ganen elecciones desollando seres humanos desguarnecidos.
Cárcel para Pia Klemp
Por un lado la ciencia y la técnica generan prodigios; por otro lado, en el orden moral, al compás de las derechas que se dicen neoliberales, se perpetran barbaridades que desnucan la condición humana. Para verlo no hay que ir muy lejos: la Europa que anidó deslumbrante civilización y excelsa cultura, con toda naturalidad está legalizando la persecución de ciudadanos que salvan las vidas de humanos que huyen de los horrores y del hambre. ¿Que huyen hacia dónde? Que huyen hacia la paz y hacia el pan de cada día. Ir a la cárcel por atreverse a salvar una esas vidas es algo que sucede hoy, por ejemplo, en la Italia que acunó tantos renacimientos.  
   Abro el diario Página 12. En la página 23 dice la volanta: “Italia criminaliza a una bióloga alemana y a un ex alcalde”. A continuación el título completa: “Al banquillo por rescatar migrantes”.
   ¿Leí mal? No, leí correctamente. Tendré que vadear el absurdo, sintetizaré la increíble información:
Pia Klemp tiene 36 años, es alemana, bióloga y capitana de un pequeño barco.
Podría ser castigada con 20 años de cárcel en Italia por salvar vidas, “por rescatar migrantes en el Mediterráneo”.  Al mismo tiempo estos días la justicia abrió el juicio contra el ex alcalde de la ciudad calabresa de Riace, Domenico Lucano. ¿Por qué? Por darle albergue a refugiados. Dos casos de una feroz política que criminaliza a los defensores de los derechos de migrantes. No son síntomas, son evidencias escandalosas.
   Veamos algo más sobre Pia Klemp: con su barco recorría la costa italiana, fue entonces que rescató dos botes con humanos que intentaban cruzar a Europa. Estaban en una situación dramática, de extremo peligro. Por esa acción solidaria hoy Klemp se enfrenta a la posibilidad de pasar 20 años en una cárcel y de pagar muy altas multas. Digamos que su barco ya fue confiscado en 2017, cuando Klemp y su equipo rescataran a mil refugiados. Klemp le declaró al diario alemán Basler Zeitung que llevará el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo. “Me niego a creer que vivimos en una Europa en la que vas a la cárcel por salvar vidas necesitadas”. Por ahora Klemp no está sola: más de 60 mil personas firmaron una petición para exigir que Italia abandone los procedimientos penales contra la bióloga alemana.
  El de Pia Klemp no es un caso aislado: la española Helena Maleno también fue acusada en 2012 por llamar a la marina Marroquí y dar aviso de una embarcación que estaba en peligro en el Estrecho de Gibraltar. No es todo: Maleno se enfrentó a la posibilidad de la cadena perpetua pero finalmente hace tres años el Tribunal de Apelaciones de Tánger archivó su expediente.
   La escandalosa justicia también abrió una causa el ex alcalde, el izquierdista Lucano, figura emblemática por su humana defensa de la acogida y la integración de inmigrantes en su país. Al ex alcalde lo acusan “por tráfico ilegal de personas y por uso irregular de fondos públicos para la asistencia de refugiados.” Lucano fue elegido en 2004 y fue reelecto en 2009 y 2014; el 2 de octubre de 2018 fue detenido, luego fue puesto bajo prisión domiciliaria. El episodio de Lucano pone en evidencia la grieta entre las dos visiones de Italia: la de los puertos cerrados, que sostiene el sonoro Mateo Salvini, y la de una política de municipios abiertos. La propuesta de Lucano, basada en “la  tolerancia y la inclusión”, posibilitó el paso de unos seis mil inmigrantes en sus 15 años al frente del municipio de Riace, y habilitó también la apertura de talleres de artesanía y panaderías  a cargo de inmigrantes. El caso ejemplar de la pequeña aldea calabresa fue documentado por el cineasta Wim Wenders, en 2010. Pero atención: la absurdidad no le afloja: la popularidad de Lucano decayó en las últimas elecciones del pasado 26 de mayo cuando la lista del ex alcalde quedó en tercer lugar y el primero fue para Antonio Trifoli; este venció con el apoyo del partido ultraderechista que proclaman “primero los italianos”. El concepto xenófobo se renueva a lo largo del Viejo Mundo.
    Posdata.  Si nos fijamos más acá de nuestras narices veremos que la xenofobia se ha convertido en herramienta preferida para ganar votos. Esto pasa en Norteamérica y en Europa, es contagioso: pasa en nuestra América latina. Pasa aquí. No nos engañemos: se está usando a la democracia como condón transitorio.
  Madremía. Madrenuestra: cárcel para los que se atreven a amar al prójimo.


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