Roberto Suarez CONTRATAPA Lunes, 2 de Diciembre de 2019

El juego

Por Roberto Suárez

Lunes, 2 de Diciembre de 2019
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Lunes, 2 de Diciembre de 2019 | Por Roberto Suárez

La revelación hecha hace un tiempo por el exempleado de la CIA Edward Snowden, que al conocerse produjeron un "shock" en la comunidad internacional, permitió conocer que los grandes de internet como Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, YouTube, Skype o Apple han proporcionado datos sobre correos electrónicos, chats, videos, fotos, llamadas a través de internet, archivos compartidos, videoconferencias, posiciones de GPS o de actividad en las redes sociales. No sólo han sido espiados los norteamericanos, sino ciudadanos de todo el mundo por la concentración de redes y servidores en estas empresas.

Desde aquella revelación hasta ahora el control sobre la humanidad se ha incrementado.
Los ciudadanos del mundo somos datos, cada día más. Nuestra huella digital es el botín buscado por la publicidad y el marketing para financiar la economía de la abundancia digital. Pero los gobiernos, los servicios secretos y cientos de espías digitales saben cada vez más sobre nosotros.

Es también la paradoja del control 2.0: las mismas tecnologías y herramientas utilizadas por personas de todo el mundo para luchar contra la opresión, la injusticia o defender sus intereses son controladas por un puñado de empresas fáciles de coaccionar y vigilar.
Hay otras contradicciones. La sociedad de la abundancia es una civilización del hiperconsumo, donde unos pocos controlan a muchos con la aparente felicidad de una interacción mediatizada por quienes controlan el sistema.

Además, no podemos fiarnos de las redes sociales. Su poder para la falsedad y el rumor es mayor que su capacidad de contrastar hechos y datos. La sociedad del conocimiento es más bien una sociedad del rumor y el prejuicio. El aumento de los robos de identidad, la usurpación de perfiles de grandes medios en las redes sociales y el frenesí de una apresurada vida en tiempo real son los peligros del exceso de inocencia digital. Politólogos, físicos y matemáticos estudian hace tiempo el uso de la política en las redes para difundir rumores. El lado oscuro de las redes sociales es una turbina de rumores aún más potente que su capacidad de información y contraste. Une la solidez del texto de la era Gutenberg con la fascinación de la imagen y la velocidad de las redes.

Para interpretar mejor lo que nos pasa en la actualidad, recomiendo leer "The Game" (El Juego), es una obra de referencia con los conceptos fundamentales y a la vez un intento de explicar los orígenes de la nueva civilización digital, su desarrollo y el encaje de los seres humanos en ella. Analizando el mundo de los ordenadores personales, la PlayStation, los smartphones, Skype, Google, Amazon, WhatsApp, Twitter o Instagram, y también Airbnb, Uber, TripAd­visor, Pinterest o YouPorn, el autor italiano Alessandro Baricco señala que todas esas nuevas herramientas que se han ido sumando, detallando sus orígenes, han cambiado nuestra relación con la realidad y nuestra propia concepción de ella.

"The Game", donde el autor traza la cartografía (y la historia, a partir de lo que él denomina fósiles, desde los pioneros hasta nuestros días) de la insurrección digital. No se trata de una mera revolución tecnológica, sino del colapso de los paradigmas de la sociedad del siglo XX, considerada catastrófica por jóvenes inicialmente relacionados con movimientos contraculturales.

Por increíble que nos parezca, en poco más de tres décadas, ordenadores personales, smartphones y otros dispositivos digitales (meras herramientas, de hecho) se han hecho imprescindibles y, sobre todo, han ido cambiando la sustancia misma de nuestra concepción de la realidad y nuestra relación con ella. Y lo han hecho con una lógica que en gran parte es heredera de los videojuegos (de ahí el título de este ensayo): hacerlo todo más fácil, más agradable, aunque por debajo haya un gran despliegue tecnológico.

Evidentemente, existen también peligros innegables como el surgimiento de nuevas élites, cierto egoísmo de las masas, la expansión de los populismos o de las fake news. Aunque, advierte Baricco, estos no sean fenómenos completamente desconocidos. Sin embargo, también se percibe la importancia creciente de un nuevo desafío al que no podemos dar la espalda: la Inteligencia Artificial.

rsuarez@jornadaonline.com.ar

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