Roberto Suarez CONTRATAPA Martes, 26 de Noviembre de 2019

La lucha continua

Por Roberto Suárez 

Martes, 26 de Noviembre de 2019
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Martes, 26 de Noviembre de 2019 | Por Roberto Suárez 

Miles de mujeres en todo el territorio nacional se concentraron y marcharon en repudio a los femicidios y la violencia de género.


Es que las cifras siguen siendo alarmantes: cada 30 horas una mujer es víctima en el país de la violencia de género. Los crímenes son cada vez más violentos y a las mujeres se las sigue matando pese a que muchos hechos de violencia son denunciados y hay restricciones judiciales.


Estos hombres celosos, rabiosos, posesivos, y machistas que se creen dueños de las mujeres, ya sean estas sus madres, novias o exnovias, esposas o exposas, hijas e hijastras, queridas o amantes, las maltratan, violan y abusan, castigan, golpean, ahogan, disparan y apuñalan cruel e insistentemente como forma de resolver sus diferencias y conflictos, de mostrarles que son sus dueños, y que estas les deben respeto y obediencia.


A estos hombres no les importa la legislación contra la violencia de género, la palabra y movilización de las mujeres organizadas que exigen una vida libre de violencia, las políticas y acciones del Estado para protegerlas y sancionar a los violentos y el creciente repudio social frente a los hechos atroces y salvajes de violencia contra las mujeres. No les importa nada. No le temen a nada. No respetan a nadie porque se creen con la razón y se justifican en la creencia que les proviene de su condición biológica y divina de ser los hombres y estar por encima de las mujeres. Hasta sentirse sus dueños.


El perfil del hombre maltratador es el del hombre machista. Se sienten superiores a la mujer, que por el solo hecho de serlo se convierte en víctima potencial.


Para colmo las nuevas tecnologías han puesto a disposición de los agresores nuevos medios y nuevas plataformas para llevar a cabo la violencia, pero la esencia de las agresiones es la misma. Se ha incrementado el porcentaje de violencia a través de internet, de mensajes y llamadas telefónicas, de redes sociales. De hecho, muchos de los hombres condenados en el mundo lo son por realizar amenazas a través de Whatsapp.


En la Argentina fue sancionada la ley 26.485, que aborda de manera integral la violencia de género. Su título es "Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollan sus relaciones interpersonales".


Aunque esa norma está vigente, desde 2008 miles de mujeres siguieron siendo víctimas mortales de la violencia de género.


En el mundo, si bien los logros han sido muchos desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un plan histórico firmado por 189 gobiernos hace más de veinte años para materializar los derechos de las mujeres, las brechas que persisten son profundas.


Estos últimos años, el Día Internacional de la Mujer se ha centrado en poner fin a la violencia contra las mujeres, una flagrante violación de los derechos humanos que afecta a siete de cada diez mujeres. Entender las razones últimas que están detrás de la violencia de género supone profundizar en las relaciones entre mujeres y hombres y en el contexto donde tales relaciones se producen. Ese contexto está cargado de historia, de cultura, y por tanto, de valores, ideas, creencias, símbolos y conceptos que pueden explicar por qué en ocasiones la violencia incluso se ha "naturalizado".


La violencia de género se refleja en todas las edades y estratos sociales. No existe un perfil de mujer maltratada, pero existen rasgos que comparten las mujeres que sufren este tipo de abusos, como son una autoestima pendular, miedo, dependencia de la pareja, ansiedad, depresión, indecisión, desmotivación e irritabilidad, entre otras.


Lamentablemente el factor de riesgo para las mujeres es simplemente el hecho de ser mujeres.


La violencia contra la mujer es inaceptable en el siglo XXI y cada país debe incrementar planes de acción para prevenirla y apoyar a las víctimas.


(En la foto, las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo).



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