Roberto Suarez CONTRATAPA Lunes, 11 de Noviembre de 2019

Militante de la vida

Por Roberto Suárez rsuarez@jornadaonline.com.ar

Lunes, 11 de Noviembre de 2019
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Lunes, 11 de Noviembre de 2019 | Por Roberto Suárez rsuarez@jornadaonline.com.ar

Este domingo falleció el periodista, escritor y dirigente activo en defensa de los derechos humanos mendocino Ramón Santos Ábalo. Eso dice la noticia fría, la que nos sorprende, porque más allá de la muerte, que lo encontró a los 91 años, Ramón "El Negro" Ábalo estaba muy bien de salud; su forma activa de vida, su lucidez mental lo alejaban de esa posibilidad.

Hasta hace muy poco escribía sus columnas en este espacio de Diario Jornada, venía en micro desde Guaymallén, para visitar nuestra redacción y acordar las notas para luego enviarlas por e-mail. Nos llenaba de orgullo tenerlo como colaborador, era un honor contar con sus textos. 

Pero el día final llegó y tenemos que encargarnos de despedir al amigo que nos deja.
Hace casi 50 años que lo conocí a Ramón, y fue uno de mis maestros junto a Julio González, Elio Viola, Fernando Lorenzo, el Tano Embrioni; en esas charlas de café asimilaba uno, muy joven, enseñanzas fundamentales sobre la política, la cultura, la filosofía, la vida misma.

Con Ramón Ábalo, Mendoza pierde quizá al más perseverante e infatigable luchador por los derechos humanos. Fue integrante fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos humanos, creó y permaneció hasta el último momento en Liga Argentina por los Derechos del Hombre. 

En su extensa trayectoria escribió en los diarios La Libertad y Mendoza, y fue autor de los libros:  "El terrorismo de Estado en Mendoza", "Mendoza montonera". "Entre viñas y guitarreadas" y "Cuentos de la Media Luna y la Calle Larga". Fiel seguidor de Benito Marianetti y Ángel Bustelo, militó en el Partido Comunista.

Por su militancia y su lucha, fue perseguido por las dictaduras militares que le tocó sobrellevar en su larga vida. En 1976, se tuvo que exiliar un tiempo en Bolivia. Pero el "Negro" volvió y nunca claudicó: hasta la semana pasada acompañó a las madres en su vuelta por la Plaza San Martín.

Ramón estaba siempre donde había un reclamo, donde se cometía una injusticia. La defensa de la vida y los derechos de las personas eran su esencia política.

Pero también estaba el otro "Negro" Ábalo, el de la bohemia, el gran compadre de Armando Tejada Gómez, su gran amigo de la juventud, y tantos otros amigos con los que compartió el amor por la guitarra, el vino tinto, las tonadas y su entrañable aprecio por "la Media Luna" y "La Calle Larga", en su Pedro Molina, en su Guaymallén natal.

Era un hombre humilde, íntegro, culto, amable, nunca levantó la voz para imponer sus ideas, sabía escuchar, aceptaba la disidencia.

Ya no estará en lo terrenal con nosotros, pero su imagen siempre estará presente por su ejemplaridad, por su inclaudicable lucha y entrega.

Gracias "Negro" por tanto que nos diste, y creo que la mejor manera de despedirte es brindando con una copa de vino tinto. Le pago compadre.

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