Roberto Suarez CONTRATAPA Miercoles, 16 de Octubre de 2019

Día mundial de la alimentación

(rsuarez@jornadaonline.com.ar)

Miercoles, 16 de Octubre de 2019
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Miercoles, 16 de Octubre de 2019 | (rsuarez@jornadaonline.com.ar)

Ayer, como cada 16 de octubre desde 1979, se conmemoró el Día Mundial de la Alimentación. Una "celebración" promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según la página oficial del organismo internacional, el objetivo es disminuir el hambre en el mundo, propósito que también busca la Agenda 2030 con su meta de hambre cero.
Pero detrás de estas aparentes buenas intenciones, la realidad irrumpe en forma brutal: cada día mueren 24.000 personas de hambre en el mundo, 18.000 de ellas son niños y niñas de entre uno y cuatro años.
Y como venimos diciendo en columnas anteriores, en pleno siglo XXI más de 1.300 millones de personas en el mundo son pobres. Los datos publicados por la ONU muestran que el 46% de estas personas lo son de manera "severa", es decir, sufren carencias en al menos la mitad de las dimensiones que cubre el índice.
Entre tanto, según el último informe de Unicef, uno de cada tres niños menor de cinco años está desnutrido o sufre sobrepeso en el mundo, lo que puede acarrear problemas de salud durante toda la vida. La globalización de los hábitos alimentarios, la persistencia de la pobreza y el cambio climático están provocando que un número creciente de países acumule una "triple carga": desnutrición, obesidad y carencias alimentarias.
La ONU y los organismos internacionales son quienes dan a conocer informes o estudios con las terribles cifras de pobreza, hambre y desigualdad a las que son sometidas millones de personas en el mundo, pero no dejan de defender las falsas virtudes que el sistema tiene para ofrecer.
Además, los países que sostienen a estos organismos multilaterales son los que mantienen un sistema de explotación que genera semejantes consecuencias. Los países con mayores índices de hambre y pobreza están subordinados económica o políticamente a ellos.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, alertó sobre los retos del hambre y las diferentes formas de malnutrición que sufren millones de personas en el mundo, en la ceremonia por el Día Mundial de la Alimentación.
El directivo destacó que actualmente más de 820 millones de personas padecen hambre y más de dos mil millones de sobrepeso y obesidad, e instó a actuar para que las dietas saludables estén al alcance de todos.
Anunció que en función de esos esfuerzos se desarrollará en Roma en 2021 una cumbre mundial sobre sistemas alimentarios y además los dos próximos años el trabajo de la FAO estará enfocado en la promoción de dietas saludables a partir del desarrollo de políticas y establecimiento de compromisos más fuertes.
Entre las acciones prioritarias, que concierne sobre todo a los gobiernos de cada país, mencionó la necesidad de ampliar y diversificar las producciones agrícolas, crear mercados para los productores, potenciar la agricultura digital; promover políticas, reglamentos e infraestructuras de comercialización para que los productos sean más accesibles.
A la ceremonia por la efeméride envió un mensaje de video el secretario general de la ONU, António Guterres, en el que insistió en transformar los sistemas alimentarios para que las dietas de calidad sean accesibles para todas las personas y expresó que  "un mundo libre de hambre es el imperativo".
También el papa Francisco envió al encuentro otro mensaje en el que, una vez más, culpa a la lógica del mercado imperante del incremento de la hambruna y la malnutrición en el planeta.
La lucha contra el hambre y la desnutrición no cesará, definió Francisco, mientras prevalezca exclusivamente la lógica del mercado y se busque sólo la ganancia a toda costa, relegando los alimentos a un mero producto de comercio, sujeto a la especulación financiera y distorsionando su valor cultural, social y marcadamente simbólico.

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