Roberto Suarez CONTRATAPA Martes, 1 de Octubre de 2019

El hombre común

Martes, 1 de Octubre de 2019
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Martes, 1 de Octubre de 2019 |

Cuando hayas perdido la sinceridad, / cuando te vuelvas convencional / y claudiques hasta tus más queridas convicciones. / Cuando te elabores los argumentos / para justificar tus miserias / y además las justifiques. / Cuando sacrifiques la amistad por el poder, / cuando festejes el humor de los mediocres / como la pobre copera lo hace con sus clientes. / Cuando te acostumbres a juzgar a los demás / por la calidad de la ropa que visten. / Cuando mires con concuspicencia a la mujer del amigo / que te tiende la mesa, el techo y hasta el lecho. / Cuando juzgues despreciativamente a un borracho, / cuando te erijas en juez / inflexible de una prostituta. / Cuando te sientas respetuoso de la Ley / nada más que porque pagas tus impuestos al día. / Cuando te inclines por lo que te conviene / y no por lo que realmente sientas. / Cuando después de tres días consecutivos / adviertas que ni una sola vez levantaste los ojos al cielo. / Cuando digas con la voz impostada del aforista / que deben existir los pobres y los ricos, / los trepadores y los fracasados, / los dirigentes y los dirigidos / y agregues por la misma impostada presuntuosidad / que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. / Cuando te refieras a la gente / y no te sientas incluido en ella. / Cuando pronuncies por primera vez / la palabra negro con asco, / cuando te sientas ufano y orgulloso de ser blanco, / cuando llegues a gerente / y además te sientas gerente, / cuando a fuerza de proclamar tu desprejuicio / desemboques sin escrúpulos en el crimen. / Cuando uses tus tarjetas en los velorios / para que nadie dude de tu puntualidad. / Cuando entones canciones de protesta / porque está de gran moda cantarlas. / Cuando tus más queridos sueños literarios, / cuando la fresca espontaneidad de tu primer soneto / desemboque en la prosa gris y árida de un memorando ejecutivo. / Cuando asistas sin inmutarte a un desalojo. / Cuando proclames ante tus hijos tu brillante carrera de triunfador. / Cuando dejes de concurrir a los parques. / Cuando dejes de mirarle los ojos a las muchachas. / Cuando ya no te quede la posibilidad de un asombro, / ni un resto de candor ni una lágrima para una pena / ni el estremecimiento de un hermano / ni el valor para juzgarte en un gesto. / Cuando pierdas la facultad de arrepentirte, / Cuando seas incapaz de perdonar. / Cuando te sientas vacío para querer. / Cuando maquines por primera vez. / Entonces ¿de qué te servirá el poder?, / ¿de qué el dinero? / ¿de qué los amoríos fáciles? / ¿de qué las frases huecas, de qué tu vida? / Porque entonces con sólo mirarte al espejo / Comprobarías que te has transformado en lo que se dice comúnmente ¡una mierda!...

Esto lo escribió hace varios años Osvaldo Ardizzone en su columna "El hombre común". Periodista, poeta, baqueano de la noche porteña. Uno de los mejores comunicadores de nuestra historia.

De la mano de otro grande, Dante Panzeri, fue columnista central de "El Gráfico", de "Noticias Argentinas", "Humor", y el diario "Tiempo Argentino". Polifacético, también incursionó en el género café-concert en 1976, llevando a cabo el espectáculo "Chau, Ventarrón", donde interpretaba poemas, monólogos y canciones propias, y en el programa de radio "La vida y el canto", conducido por Antonio Carrizo en Radio Rivadavia.

Yo tuve la oportunidad de compartir tareas con él en la revista "Goles-Match". Ahí escribía su inmortal columna "El hombre común", que hoy quise rescatar para recordarlo como un verdadero maestro en la profesión y en la vida, a quien desde describir la irregular geografía del potrero, donde nace el buen fútbol, llegó a pintar como nadie la vida cotidiana de los millones de hombres comunes que habitan este país.

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