Roberto Suarez CONTRATAPA Lunes, 19 de Agosto de 2019

Coincidencias

Desde hace tiempo venimos diciendo que la Argentina vive una profunda crisis económica que afecta a un vasto sector de la sociedad, como quedó demostrado en las elecciones PASO, donde la mayoría expresó su rechazo al Gobierno por el manejo de la economía.

Lunes, 19 de Agosto de 2019
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Lunes, 19 de Agosto de 2019 | Desde hace tiempo venimos diciendo que la Argentina vive una profunda crisis económica que afecta a un vasto sector de la sociedad, como quedó demostrado en las elecciones PASO, donde la mayoría expresó su rechazo al Gobierno por el manejo de la economía.

 
El calendario electoral posterga nuevamente en la Argentina la posibilidad de lograr políticas de Estado a través de un necesario acuerdo nacional entre gobierno y oposición.
Acuerdo sobre comunes denominadores que abarquen los temas que más angustian a los ciudadanos: la inflación, el incremento de las tarifas, el crecimiento de la pobreza y el alto endeudamiento externo.

Los acuerdos crean un ámbito protegido de la confrontación política que permite una acción eficaz para resolver un conjunto de desafíos vitales para el país. Los primeros efectos de esta convergencia comienzan a verse, relanzando la viabilidad de un método político que durante mucho tiempo fue considerado, en nuestra región, como impracticable, e incluso, ingenuo.

Los pactos políticos sociales fueron, en ocasiones, instrumentos esenciales para que algunos países iniciaran una etapa de estabilidad y desarrollo. Los principales partidos y las organizaciones sindicales y empresariales lograron, en momentos críticos, coincidir en un conjunto de criterios y compromisos que marginaban de la competencia política y de las demandas sociales los temas acordados.

Hoy, ante esta dura situación es necesario que todos prioricen, por un tiempo limitado, el interés general respecto de sus conveniencias inmediatas. Lo cual suele ser difícil de lograr, pero no imposible.

Además, en un momento como el actual, sería particularmente útil contar con un consejo económico y social, en cuyo seno el Gobierno concertara con los actores privados, del trabajo y la empresa, una estrategia de crecimiento con equidad y estabilidad razonable de precios. El mismo sería necesario para el tratamiento de los temas sectoriales en el marco del desarrollo económico del país y su vinculación con el orden mundial. Los pactos sociales han dado resultado en algunos países, pues han permitido conciliar intereses diferentes, en particular en países donde los retos económicos y sociales son de gran importancia.

Estos acuerdos suelen proteger los intereses básicos de los sectores, como se vio en el caso de los pactos de La Moncloa, en España. En 1977, dos años después de la muerte del dictador Franco, el gobierno de transición de Adolfo Suárez, junto con todos los partidos y las organizaciones empresariales y de trabajadores acordaron la eliminación de un conjunto de prohibiciones instauradas durante la dictadura, una política antiinflacionaria, un tope de aumento salarial equivalente a la inflación y la devaluación de la moneda.

El pacto no eliminó la lucha ni las alternativas políticas. Su objeto fue sacar de la confrontación las medidas indispensables para el resurgimiento de la sociedad española. Así se hizo, y el país, que había vivido en el autoritarismo y el atraso, se integró al mundo altamente desarrollado.

Hoy en nuestro país es imposible avanzar sin una articulación clara entre sociedad, mercado y Estado. Es imprescindible buscar coincidencias en las grandes líneas que dibujan el perfil productivo del país.

Buscar la equidad es un principio ético, pero además es la polea de transmisión de una sociedad para crear mayor productividad, una gran congruencia social y una mayor y mejor gobernabilidad.

Una sociedad democrática no existe sin diálogo, que hace posibles la discrepancia pero también, y de manera sobresaliente, los acuerdos y consensos.

Rescatar la importancia del diálogo debe ser el saldo de la lectura de los problemas que atravesamos y así avanzar hacia una República democrática sin altibajos, con inclusión social y fortalecimiento de las instituciones.

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