Roberto Suarez CONTRATAPA Lunes, 12 de Agosto de 2019

Son las urnas

La frase "es la economía, estúpido" se transformó en los últimos 27 años en la síntesis más cruda de la incidencia de factores como crecimiento, inflación o empleo a la hora de votar.

Lunes, 12 de Agosto de 2019
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Lunes, 12 de Agosto de 2019 | La frase "es la economía, estúpido" se transformó en los últimos 27 años en la síntesis más cruda de la incidencia de factores como crecimiento, inflación o empleo a la hora de votar.


Pero como pasa con tantas frases que integran la cultura universal, el camino a la fama tergiversó su forma original. James Carville, estratego de la campaña de Bill Clinton en 1992, había acuñado: "La economía, estúpido" [The economy, stupid]". Clinton, el candidato demócrata a la Casa Blanca, enfrentaba a George Bush padre, que buscaba su reelección. La política internacional del representante republicano -en cuyo período la caída del Muro de Berlín puso fin a la Guerra Fría y la primera Guerra del Golfo le permitió a Estados Unidos liderar una amplia coalición internacional- lo mostraba como un favorito. Un año antes de la elección, el presidente tenía niveles de aprobación superiores al 80%. Pero la economía atravesaba una etapa de recesión y Clinton lo aprovechó.
El domingo pasado ocurrió lo mismo en la Argentina. El gobierno de Macri tiene respaldo en el mundo, el Fondo Monetario le creyó y dio un salvataje enorme, las instituciones funcionan bien. Pero la economía fue clave. Al principio de su mandato, Macri pidió que lo evaluaran por su capacidad para bajar la inflación y la pobreza. Y al fallar, el pueblo lo evaluó aplicándole un duro castigo en las urnas.
Existió un voto muy duro de un sector amplio de la sociedad que le dijo al gobierno que en materia económica había fracasado. Y esto pone tensión al argumento del Gobierno que decía que estaba en juego el futuro de la Argentina de los próximos 30 años.
En su mensaje de ayer el presidente volvió a culpar al kirchnerismo, y con el apoyo de Pichetto, pensar que pueden revertir la situación desfavorable electoral, cuando lo que debe hacer es gobernar con medidas claras y contundentes, con cambios, con concertación, impulsando medidas que puedan favorecer al amplio sector del país que le señaló los errores cometidos.
Vidal, tremendamente perjudicada por esas políticas, reaccionó mejor que él.
Lanzará un paquete de medidas económicas para tratar de revertir la elección en octubre. La gobernadora bonaerense anunciará un aumento de los montos de planes sociales y créditos a las pymes. "Hay que atender a la gente que la está pasando mal", dijo.
Mientras que el ingeniero presidente se reiteró en decir que a los ganadores del domingo el mundo no los acepta.
Cuando todos esperábamos anuncios de cambios en el gabinete y medidas que reviertan el malestar de millones de ciudadanos.
Dio a entender Macri, que seguirá igual. Con los fracasados estrategas, como los Peña, los Durán Barba, con el culto al marketing y a las redes sociales.
Cuando, como lo describió muy bien Sergio Berensztein, lo que mostró el resultado de las PASO es que "las cuestiones fundamentales de la economía pesan más que cualquier método electoral o marketing. Al final del día, el bolsillo predomina. Con el marketing no se come, no se educa, ni se cura".
El resultado del domingo fue sorpresa para algunos inocentes y para varios encuestadores que la siguen pifiando y no alcanzan a medir la realidad por la que atraviesan la mayoría de los votantes. La sondeocracia quedó una vez más mal parada.
Las encuestas, la semana pasada, registraron un repunte en la imagen de Macri y en la intención de voto, llegando a ponerlo en situación de empate técnico.
El Estado legítimo reclama a políticos, politólogos, filósofos y sociólogos el análisis de fórmulas que permitan compatibilizar la democracia, que requiere de la participación racional.
El Estado y la política se someten periódicamente a la prueba de su convalidación a través del pronunciamiento popular, que se expresará influido en parte por la opinión pública prevaleciente en el preciso momento de la consulta.
Además el presidente no supo escuchar cuando se le señaló la necesidad de un cambio y fundamentalmente cuando desde sectores críticos del radicalismo y luego el propio presidente del partido de Alem, Alfredo Cornejo, le pidió ampliar la alianza de Cambiemos. Porque la crisis económica era muy grande. No sólo no lo escuchó sino que el aparato marketinero con sus periodistas aliados, salió a criticar a Cornejo por señalar los errores y la necesidad de cambio.
Ahora Macri sí tiene que escuchar y actuar por lo que le dijeron las urnas.

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