Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 23 de Julio de 2019

"Vete a tu jodido país"

El plan anti inmigrantes de Trump tiene escasas probabilidades de avanzar en el Congreso. Los demócratas quieren una reforma integral, que incluya a los indocumentados.

Martes, 23 de Julio de 2019
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Martes, 23 de Julio de 2019 | El plan anti inmigrantes de Trump tiene escasas probabilidades de avanzar en el Congreso. Los demócratas quieren una reforma integral, que incluya a los indocumentados.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció la semana pasado su política antinmigrante (tema central de su campaña de reelección en los comicios de 2020), al dar por iniciadas las redadas en contra de migrantes. 

Las redadas son producto de las amenazas del presidente, quien, ante la imposibilidad de construir un muro en la frontera sur con México, emprendió una cruzada para deportar migrantes en todo el país.

En rechazo a las políticas antimigratorias del mandatario, miles de activistas emprendieron la campaña "Luces por la Libertad", a través de plantones, marchas, y acciones de protesta que exigen el cese de encarcelamientos y persecuciones contra las personas indocumentadas.

Las migraciones son una constante en la historia de la humanidad. Hoy, las personas que intentan alcanzar las costas europeas lo hacen por distintos motivos y por distintos medios. Procuran utilizar vías legales, pero también están dispuestas a arriesgar sus vidas para escapar de la opresión política, la guerra y la pobreza, así como para reunirse con sus familias, trabajar y educarse.

Otro tanto ocurre más cerca de nosotros con las impresionantes caravanas de pobres desesperados por llegar a Estados Unidos. Los migrantes, entre los que se cuentan bebés, niños, mujeres y ancianos, aseguran que escapan de la violencia criminal y la pobreza que azota el norte de Centroamérica. Lo mismo pasa con miles de venezolanos que escapan de la crisis política y económica que azota a su país.

El fenómeno migratorio es claramente un grito desesperado de sociedades que han estado totalmente marginadas por el fracaso de los gobiernos y con líderes de la región que no han tenido la capacidad de hacer una "autocrítica" para reconocer el fracaso de los modelos económicos estructurales en la región, que inciden en la migración forzada.

Traficantes de personas, policías corruptos, cárceles privadas, aerolíneas y albergues, todos parecen sacar partido económico de la llegada de migrantes a la frontera de Estados Unidos y México.

Una red completa de negocios privados y organizaciones obtienen ganancias millonarias de la crisis migratoria provocada por el gran flujo de centroamericanos que cruzan a diario la frontera sur del país.

Trump refrescó su ofensiva para cambiar el tejido migratorio de Estados Unidos, al presentar hace unos días una nueva reforma. El plan, en el que trabajó su yerno y asesor presidencial, Jared Kushner, deja de lado alrededor de 11 millones de inmigrantes indocumentados, incluidos los jóvenes conocidos como dreamers (soñadores), y propone priorizar a los inmigrantes calificados, que hablen inglés, y ofrezcan, en la visión de la Casa Blanca, una mayor capacidad para integrarse al país y sumar a la economía.

El plan tiene escasas probabilidades de avanzar en el Congreso. Los demócratas quieren una reforma integral, que incluya a los indocumentados.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump desplegó una durísima política migratoria. Su gobierno restringió los pedidos de asilo para refugiados, separó a chicos de sus padres, amplió las deportaciones e impulsó la construcción de su prometido y demorado muro en la frontera con México.

Recordemos que un tiempo atrás, Trump tildó a Haití, El Salvador y naciones de África de "países de mierda"; sugirió que los inmigrantes mexicanos son "violadores" y "criminales", y llamó "animales" a los centroamericanos que viajan en caravanas a Estados Unidos para escapar de la narcoviolencia y la pobreza.

Las medidas severas y los comentarios racistas de Trump han causado indignación. Sin embargo, no evitaron que Donald obtuviera la victoria en las urnas en 2016 y pudo haber energizado a algunos de sus partidarios. Con otra elección el próximo año, parece que Trump está redoblando esfuerzos.

"¡Devuélvelos a casa!". Ese va a ser el clamor de una larguísima campaña para la reelección en noviembre de 2020 basada no ya en la migración, como hace cuatro años, sino en el despertar del odio; "¡vete a tu jodido país!" es la frase más repetida en un EE UU campeón de la libertad que se está convirtiendo en un país tan antipático como su presidente. 

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