Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 16 de Julio de 2019

Escalofriante

En nuestro país, la Universidad Católica informó que "en el primer trimestre de este año la pobreza alcanzó no menos del 35% y la indigencia poco más del 7%".

Martes, 16 de Julio de 2019
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Martes, 16 de Julio de 2019 | En nuestro país, la Universidad Católica informó que "en el primer trimestre de este año la pobreza alcanzó no menos del 35% y la indigencia poco más del 7%".

Nuevos datos cuestionan los conceptos tradicionales de "ricos" y "pobres". La pobreza multidimensional está presente en todas partes, según el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, pero su reparto es muy desigual tanto entre las distintas regiones como dentro de los países 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó ayer que el hambre en América Latina creció en 2018 producto de la desaceleración económica y el creciente desempleo en la región.

En un comunicado, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), advirtió que el deterioro de la seguridad alimentaria en Latinoamérica y el Caribe provocó el año pasado que 42,5 millones de personas fueran afectadas por el hambre.

En nuestro país, la Universidad Católica informó, en base a los datos de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, que "en el primer trimestre de este año la pobreza alcanzó no menos del 35% y la indigencia poco más del 7%".

Sobre la base de una población urbana de 40,5 millones, habría 14.175.000 de pobres, de los cuales casi 3 millones serían indigentes.

Otra estadística que preocupa, es en este duro invierno, es que cinco personas sin hogar han perecido por ola de frío polar que afecta gran parte de Argentina con caída de nieve, viento helado y temperaturas por debajo de cero en al menos 15 de las 24 provincias del país.

La ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la ciudad de Bueno Aires, Guadalupe Tagliaferri, dijo que 1.146 personas viven en las calles.

Datos de muertes por frío que se presentan en esta temporada causadas por hipotermia y asfixia, a las que hay que incluir las producidas por enfermedades respiratorias desencadenadas por las bajas temperaturas. A los pobres, el frío los puede matar y a un número desconocido lo mata cada invierno. Más en la medida que su crudeza sea mayor.

No es lo mismo la pobreza que ser pobre. Todos los partidos afirman querer acabar con la pobreza, incluso aquellos que con sus políticas la promueven. Decirlo da rédito electoral. Los pobres, en cambio, molestan. El problema para algunos no es la pobreza sino los pobres.

Las personas sin techo son el testimonio más duro, y visible, de esta pobreza creciente

Las cifras mencionadas, demuestran que nuestro país, es un lugar de grandes contradicciones sociales y de abismos de exclusión que harán inviable cualquier intento de desarrollo económico si es que no cerramos las brechas que nos separan. Ayudar a quienes lo necesitan y sumar esfuerzos en las campañas que se vienen difundiendo por los medios de comunicación es una manera de hacerlo. Pero quizás, más duradero y satisfactorio para todos será que le comencemos a exigir al Estado - y a nosotros mismos - que la indiferencia no sea la característica principal de nuestra conducta y que la improvisación y el gesto falaz no se conviertan en intentos de hacer más puntos en las encuestas con lo que es, simplemente, un deber moral y una obligación.

Una sociedad de mendigos, de desocupados crecientes y de gente con hambre. Una sociedad con poca imaginación y coraje para luchar de verdad por el bien de todos, por el bienestar, sobre todo, de los que nunca han estado bien ni probablemente tocarán nunca lo que es un progreso real, una justicia más concreta. Esta sociedad somos todos, gobernantes y gobernados, unidos en parecida mediocridad de actitudes y de respuestas.

El desafío que se nos plantea a todos es, desde luego, de orden económico y técnico, pero más que todo de orden ético, espiritual y político. Es una cuestión de solidaridad pura.


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