Roberto Suarez  rsuarez@jornadaonline.com.ar Lunes, 3 de Junio de 2019

La Argentina nazi

Lunes, 3 de Junio de 2019
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Lunes, 3 de Junio de 2019 |

El viernes pasado se cumplieron 57 años de la ejecución del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, quien fue arrestado por los israelíes en Argentina y más tarde juzgado y condenado a muerte en Jerusalén. 

 Hannah Arendt, filósofa, pensadora y periodista, judía y exiliada en los Estados Unidos, escribió un informe sobre el proceso a Adolf Eichmann. 

Arendt escribió el ensayo a lo largo del proceso, titulado “Eichmann en Jerusalén: informe sobre la banalización del mal”. Esta fue la primera de toda una serie de textos que fueron apareciendo en el diario The New Yorker antes de que tomaran forma y se unieran en un libro. Este informe inmediatamente provocó un escándalo internacional. 

La directora alemana Margarethe von Trotta escribió y dirigió una película sobre este hecho y que tuvo gran repercusión en el mundo, y que lleva el nombre de la autora: Hannah Arendt. 

Este hecho nos hace recordar a los argentinos sobre marcas lamentables en nuestro pasado que no debemos nunca olvidar.  

No debenis olvidar el masivo mitin de apoyo al III Reich de la Alemania nazi que hubo el 10 de abril de 1938 en el mítico Luna Park, el mayor de ese tipo realizado nunca fuera de Alemania. 

Aquel día unos 15 mil nazis argentinos festejaron el “anschluss” o anexión de Austria por el régimen nazi, en la misma jornada en que Adolf Hitler realizaba en Alemania un plebiscito y ganaba con 99% de votos. La embajada alemana quiso realizar el referéndum en Argentina, pero no se lo permitieron y debió conformarse con la “fiesta”. 

La Alemania nazi siempre soñó con la extraterritorialidad de ultramar y casi lo consigue en Argentina. El partido Nacional Socialista Alemán local alcanzó los 70.000 afiliados. Y muchos de ellos se enfervorizaron en aquel Luna Park a tope de gente coreando “¡Heil Hitler!” y el himno partidario “Horst Wessel Lied”. 

En septiembre de 1939, estalló la Segunda Guerra Mundial y Argentina se declaró neutral en el conflicto, a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos. Tardíamente, en 1945, ante la evidente derrota del eje, le declaró la guerra a Alemania. A poco de la victoria de los aliados, surgía la llamada “Odessa al sur”. 

Se trataba de una red pronazi para la huida de Europa de los jerarcas y criminales de guerra, a través de la llamada “ruta de las ratas”, con la ayuda del Vaticano, por el puerto de Génova. El cardenal primado Santiago Copello movió influencias con el gobierno peronista, y hubo visas de ingreso para muchos.

Así, se calcula y está documentado que unos 68 criminales de guerra nazi que huían de los aliados consiguieron refugio en Argentina. Adolf Eichmann ingresó con un pasaporte italiano falso a nombre de Riccardo Klement el 14 de julio de 1950 en el vapor “Giovanna C”. El ideólogo de la “solución final” para la “cuestión judía”, que deportó a millones a campos de exterminio en Europa, se radicó en el barrio bonaerense de San Fernando y hasta llegó a trabajar en la planta local de la automotriz Mercedes Benz. 

Sin embargo, fue capturado el 11 de mayo de 1960, al bajar de un autobús por un grupo comando del Mossad. Lo mantuvieron durante 9 días cautivo y lo sacaron de Argentina, drogado y dormido, en un vuelo de la línea aérea El Al. Fue sometido a juicio en Tel Aviv por sus crímenes. Se defendió alegando que había sido ejecutor de órdenes superiores. Murió ahorcado el 31 de mayo de 1962. 

Otro huésped fue Joseph Mengele, el médico de las mutilaciones y experimentos biológicos a prisioneros en Auschwitz. Ingresó con el nombre Gregor Helmut, el 20 de junio de 1949 en el buque “North King”. Vivió tranquilamente durante un tiempo y luego pasó a Bolivia y Brasil. Falleció allí en 1979 sin que nadie lo molestara. 

También el exoficial de las SS Erich Priebke llegó al puerto porteño con un pasaporte de Letonia bajo el nombre Otto Pappe el 14 de noviembre de 1948 en el barco “San Giorgio”. El 11 de octubre de 2013, moría en Italia, responsable de la ejecución de 335 personas en 1944, a las afueras de Roma. 

Estos personajes, lamentablemente, pasaron años de sus vidas por nuestra república, dejándonos la marca de la “Argentina nazi”.


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