Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 29 de Mayo de 2019

Pampillón, Tosco y el Cordobazo

Miercoles, 29 de Mayo de 2019
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Miercoles, 29 de Mayo de 2019 |

Hoy se cumplen 50 años de un hecho histórico para la República Argentina: El Cordobazo, la insurrección popular sucedida en Córdoba, el 29 y 30 de mayo de 1969, que logró llevar al final a la dictadura de Onganía.

Al conmemorar esta fecha quiero recordar y rescatar la imagen de dos personajes fundamentales en la historia de ese movimiento. 

Uno es el mendocino Santiago Pampillón, quien fue asesinado en 1966. Cayó en una manifestación de protesta baleado alevosamente por la espalda por un policía participante de la represión ordenada por el poder dictatorial de turno. 

En esa época gobernaba el país el régimen militar autodenominado “Revolución Argentina”, presidido por Juan Carlos Onganía, quien derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illia, a partir de cuya política económica se implementaron una serie de medidas autoritarias: se persiguió y encarceló a los militantes políticos y sindicales opositores, se disolvieron los partidos políticos e intervinieron las universidades, que fueron consideradas “centros de subversión y comunismo” por la propaganda oficial. En este contexto, estudiantes y profesores fueron desalojados violentamente de las universidades por la policía, en lo que se conoció como la “noche de los bastones largos”. Todo esto llevó a una protesta obrera más parecida a una rebelión popular. 

En la resistencia a esta dictadura, la base fundamental se estableció en Córdoba. Todas las tardes grupos de estudiantes se concentraban en varios lugares céntricos. El grueso batía palmas y gritaba consignas para llamar la atención. 

El 7 de setiembre de 1966 se llevó a cabo una gran movilización de estudiantes, que fueron ferozmente reprimidos por la policía, y se produjo una batalla que se libraba en un radio de 20 cuadras. “Han matado a un estudiante”, anunciaba el canal televisivo de la Universidad. 

En la avenida Colón, un policía había disparado a sangre fría sobre el estudiante mendocino Santiago Pampillón.

Esa noche, los estudiantes fueron nuevamente reprimidos cuando se concentraron frente al Hospital de Urgencias, donde se trasladó el cuerpo de Pampillón, y se replegaron en el barrio Clínicas hasta el amanecer. Un negro manto de silencio y luto cubría al movimiento estudiantil cordobés. Pampillón fue sustraído del calor popular e internado y luego conducido a Mendoza, para evitar mayores exteriorizaciones. Más de tres mil personas despidieron sus restos en nuestra ciudad. El asesinato de Santiago Pampillón, quien se transformaría en un símbolo por su doble condición de obrero y estudiante, fue una bandera, fue un programa para la liberación nacional. Y en los años sucesivos siempre con firmeza cada vez más evidente, fue conmemorado el sacrificio del joven mendocino quien condensó la unidad obrero-estudiantil y fue el inicio de un camino que, menos de tres años después, el 29 y 30 de mayo de 1969, desembocaría en la batalla de dos días entre el pueblo cordobés y la policía que pasó a la historia con el nombre de Cordobazo y que significó el principio del fin de del dictador Onganía.. 

El otro personaje que rescato para memoria es Agustín Tosco, uno de los más grandes dirigentes obreros que tuvo nuestro país. Un férreo opositor a la burocracia sindical. Secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. Junto a Elpidio Torres, dirigente de SMATA, y Atilio López, de la UTA, encabezó la rebelión popular que pasaría a la historia como el Cordobazo. Tras la represión fue detenido y trasladado al penal de Rawson. Colaboró con la fuga de sus compañeros el 15 de agosto de 1972 (que terminaría en la masacre del día 22) pero se negó a salir porque planteaba que su lugar de lucha estaba allí. 

El Cordobazo fue la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo por liberarse para construir una vida mejor. 


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