Roberto Suarez  rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 21 de Mayo de 2019

“Inmigrantes calificados”

Martes, 21 de Mayo de 2019
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Martes, 21 de Mayo de 2019 |

Las migraciones son una constante en la historia de la humanidad. Hoy, las personas que intentan alcanzar las costas europeas lo hacen por distintos motivos y por distintos medios. Procuran utilizar vías legales, pero también están dispuestas a arriesgar sus vidas para escapar de la opresión política, la guerra y la pobreza, así como para reunirse con sus familias, trabajar y educarse. Ahora esto ocurre más cerca de nosotros con esta impresionante caravana de pobres desesperados por llegar a Estados Unidos. Los migrantes, entre los que se cuentan bebés, niños, mujeres y ancianos, aseguran que escapan de la violencia criminal y la pobreza que azota el norte de Centroamérica. Lo mismo pasa con miles de venezolanos que quieren escapar de la crisis política y económica que azota a su país. 

El fenómeno migratorio es claramente un grito desesperado de sociedades que han estado totalmente marginadas por el fracaso de los gobiernos y con líderes de la región que no han tenido la capacidad de hacer una “autocrítica” para reconocer el fracaso de los modelos económicos estructurales en la región, que inciden en la migración forzada. 

Traficantes de personas, policías corruptos, cárceles privadas, aerolíneas y albergues, todos parecen sacar partido económico de la llegada de migrantes a la frontera de Estados Unidos y México, en la que incluso hasta el gobierno de Donald Trump quiere cobrar una tasa a los solicitantes de asilo. 

Una red completa de negocios privados y organizaciones obtienen ganancias millonarias de la crisis migratoria provocada por el gran flujo de centroamericanos que cruzan a diario la frontera sur del país. 

Y en estos días se conoció que Donald Trump sólo quiere atraer ingenieros, programadores y emprendedores, extranjeros calificados que hablen inglés o, en sus palabras, “a los mejores y los más brillantes”. 

Trump refrescó su ofensiva para cambiar el tejido migratorio de Estados Unidos, al presentar hace unos días una nueva reforma. El plan, en el que trabajó su yerno y asesor presidencial, Jared Kushner, deja de lado a los alrededor de 11 millones de inmigrantes indocumentados, incluidos los jóvenes conocidos como dreamers (soñadores), y propone priorizar a los inmigrantes calificados, que hablen inglés, y ofrezcan, en la visión de la Casa Blanca, una mayor capacidad para integrarse al país y sumar a la economía. 

El plan tiene escasas probabilidades de avanzar en el Congreso. Los demócratas quieren una reforma integral, que incluya a los indocumentados. 

El gobierno de Trump dijo que la situación de los dreamers es un tema “divisivo” y que por eso se decidió dejarlo afuera de la propuesta. Esos jóvenes indocumentados -entre ellos, unos 5.000 argentinos- pudieron retener las protecciones otorgadas por el gobierno de Barack Obama gracias a la Justicia, que frenó la decisión del actual mandatario de eliminar el programa que los blindaba contra la deportación. 

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump desplegó una durísima política migratoria. Su gobierno restringió los pedidos de asilo para refugiados, separó a chicos de sus padres, amplió las deportaciones e impulsó la construcción de su prometido y demorado muro en la frontera con México. Trump tildó a Haití, El Salvador y naciones de África de “países de mierda”; sugirió que los inmigrantes mexicanos son “violadores” y “criminales”, y llamó “animales” a los centroamericanos que viajan en caravanas a Estados Unidos para escapar de la narcoviolencia y la pobreza. 


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